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CóMO SER LA PEOR MAMá DEL MUNDO

Julieta Otero, Azul Lombardía

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Fragmento

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                Cómo llegar última a todo y sentirte una ganadora

Maternidad: nociones básicas

Cómo ser la persona más contradictoria del mundo

      Cómo vestir a una nena chiquita

       Cómo responder preguntas polémicas

      Ser mamá en 140 caracteres

Cómo usar los grupos de Whats App de mamis

   Cómo ser mamá y no engordar tanto

Canción: “Restos de comida”

La medida del amor

Canción: “La medida del amor”

Mamis en Red

Amenazas incumplibles

Baby TOCs

Como deshacerte de las obras de arte

     de tu hijo sin sentir (tanta) culpa

Recibe antes que nadie historias como ésta

Excusas para no ir al gimnasio

Tipos de

pediatras

maestros

abuelas

p7

Canción: “Abuelos”

El tetris

Ser mamá en 140 caracteres II

    Ley de Mamis

Top Ten de situaciones estresantes de la maternindad

    Ser mamá en 140 caracteres III

Fin de año

    Cómo sobrevivir al estrés de fin de año

Cosas que no pueden faltar en las fiestas

Deseos listos para pedir

   Deseos de Clarita

El cerebro de una mami

Vacaciones

Cómo fracasar en el armado del bolso de las vacaciones

Cómo arruinar las vacaciones

    Anticonsejos para las vacaciones

    Ser mamá en 140 caracteres IV

    Canción: “FumoChupoBailo”

Conclusiones

p9

“Descubrí que el secreto para tener el cuerpo que siempre soñé tener

es soñar con tener un cuerpo de mierda.”

Louis C.K.

Introducción


Cómo llegar última a todo

y sentirte una ganadora


Tengo solo una hija en jardín de infantes y la gente se pregunta cómo hago para estar tan colapsada. Desconozco la respuesta. Solo sé que desde que soy mamá vivo en estado de fracaso permanente. Por más que me esfuerce no lo logro. No me llegan los mails, no me alcanzan las horas, todo lo que las otras mamis hacen me sorprende y no sabía que tenía que hacerlo. Soy cinturón negro en llegar tarde con el trabajito. No tengo ninguna especialidad en la cocina. Me olvido mochilas y nombres de maestras a mi paso. Soy incompleta y lenta, pero con la frente bien alta, tan alta que se me ven las canas nacientes porque no hice a tiempo a ir a la peluquería. No soy ni seré nunca una supermami, yo no sé cómo hacen. Y no sé si quiero saber, porque me dan un poquito de miedo. En julio ya sacaron pasajes para las vacaciones  y  envolvieron  los regalos

de Navidad. En noviembre compraron los útiles para el siguiente ciclo lectivo. También trabajan, se arreglan, cultivan su espíritu y tomates en el fondo de la casa, porque tienen tiempo para ser ecológicamente correctas. Cuando yo fui, ellas fueron y vinieron. Dos veces. Cuando yo fui, ellas fueron, juntaron tapitas, reciclaron cartón, cosieron trajes de astronauta, apadrinaron una escuela en el noroeste y vinieron. Cuando yo fui, ellas fueron al Golden, se apretaron un stripper, murieron de culpa, hicieron la tarea de inglés con los chicos, sacaron piojos y vinieron. Cuando yo decidí abandonar mi femineidad por falta de tiempo, ellas se depilaron, hicieron limpieza de cutis, un baño de crema, electrodos, ultracavitación y vinieron. Cuando yo pensé en que quizás estaba bueno dejar las harinas, ellas dejaron los lácteos, se hicieron veganas, se pusieron una dietética, tomaron pis y se cambiaron el nombre.

Estamos rodeadas de esta especie de heroínas urbanas que liquidan autoestimas al pasar, pero nosotras, las imperfectas, también queremos alguna vez sentir que cumplimos un objetivo. Por eso me propongo fallar. Eso es algo que sé hacer bien. Si la única carrera que puedo ganar es la de llegar última, allá voy por mi medalla. Hasta que mi hija no esté orgullosa de mí, no paro. Quiero el Premio a la Peor Mamá del Mundo.

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Ser mamá es enseñarle a otro lo que vos NO sabés hacer

Cómo ser la persona más contradictoria del mundo

Dicen que la pedagogía es el arte de la redundancia. Y las madres somos maestras por naturaleza. Enseñamos todo el día. Mostramos el camino correcto, condenamos las fallas y errores. Repetimos hasta el cansancio ajeno y propio. Como un disco rayado, como un loro.

Pero hay ciertas cosas que no nos cansamos jamás de repetir, son nuestras favoritas, las mejores enseñanzas, nuestro legado. Cuando las decimos nos ilumina la Luz Divina de la Maternidad. Son aquellas pequeñas cosas… que nosotras NO SABEMOS HACER. Las decimos con firmeza y pasión, brazos en jarra, la voz en alto, convencidas y apasionadas.

Aquí un compendio de ellas, las cosas que nosotras tenemos que aprender a hacer y les pedimos a nuestros hijos que hagan como si fuera tan ...