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MI BANDA SONORA

Litto Nebbia

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Fragmento

El inventor del invento
Andrés Calamaro

Nebbia es demasiado joven para haber sido creado por Dios en el octavo día de creaciones, pero me gustaría poder decir que así fue.

Natural de Rosario, en la Argentina, vivió una infancia humilde pero rica en valores musicales y en un formidable interés por el cine.

Bien se podría decir que Litto nació en el seno de una familia de músicos y que heredó la conducta y la bohemia de sus ancestros, que fueron músicos entrenados, cantantes inspirados y magos.

Hasta donde sabemos, un árbol genealógico que se pierde en Italia y en España…

Litto es sangre italiana pero poderosamente argentino y rioplatense; una mente —un alma— abierta en profunda sensibilidad a la armonía, la ética, el ritmo y las melodías. Siempre atento en una conversación frontal y regada de convicciones, anécdotas y contenidos musicales sensibles.

No sabía que Litto era Corbacho de segundo apellido y no puedo evitar recordar a quien pudiera ser un pariente lejano de Nebbia: Antonio Corbacho, maestro y hacedor de toreros valientes, un hombre de mirada profunda y convicciones aún más profundas, un maestro de maestros en el estricto sentido de la palabra.

Recibe antes que nadie historias como ésta

Tiene sentido hurgar en la mitad de la sangre de Félix Nebbia, después de leer las primeras páginas de este libro, que se deja leer con deseo y con curiosidad.

Como sentarse en una mesa con él, como escucharle cantar, como prestar atención a sus textos, como verle grabar; todo Nebbia es una fuente de conducta y libertad perfectamente mezcladas; conversador generoso y siempre preocupado por la justicia en su concepto más real, en la defensa de la dignidad de este oficio.

Litto Nebbia vivió el rock de la Argentina antes de sus comienzos, pero siempre con principios. Ya era un músico preadolescente cuando descubrió los primeros sonidos del rock en inglés y formó parte de la “nueva ola” rosarina que desembarcó en Buenos Aires como parte de una tendencia que estaba por convertirse en una historia de la cual Litto es protagonista y fundador: el inventor del invento. Cuando las necesidades apretaron, Nebbia y su compañero Ciro Fogliatta (un extraordinario pianista de blues que sigue tocando todas las semanas y grabando) apostaron por quedarse en Buenos Aires y grabar los que serían los primeros éxitos (además de muy buenas canciones) de lo que ahora conocemos como el rock nuestro de cada día, llamado en el tiempo: rock nacional o rock de la Argentina. Y también, el rock de toda Hispanoamérica y el territorio hispanohablante de los Estados Unidos. Y España.

Curiosamente, quizás controversial, nuestro protagonista nunca dejó de investigar lo profundo de las raíces, la armonía y el ritmo de nuestro continente. Verdadero provocador (y hacedor) de grabaciones, sostuvo la historia desde su propia usina de arte, un país llamado Melopea. En una casa familiar en donde los barrios de Urquiza y Saavedra conversan, grabó cientos (quizás miles) de discos con músicos rioplatenses de valor e importancia.

Sin ningún lugar a dudas se puede sostener que fue protector y generador de grabaciones de candombe rioplatense, tango crepuscular, fusión folklórica, música de películas, jazz de la tierra y géneros auténticos que merecen la sensibilidad y la ternura de un corazón fuerte pero vibrante, con suficiente manija como para grabar todos los días, cumpliendo un horario de trabajo para permitir que existan tantas grabaciones que registran ya no su propia historia, sino también la de tanta música que encontró abrigo en esta fábrica de música que es Litto y su estudio de grabaciones.

Para un músico (o un amante genuino de la música) leer esta memoria libre de Litto Nebbia es un viaje extraordinario, sus primeros diez años en la música son de una actividad constante, todo es aventura pero todo es seriedad bien entendida, entrega al arte.

Aleccionador.

Y le siguen cuarenta años más sin nostalgias ni descanso.

Nebbia sigue siendo hoy el mismo motor, el mismo espíritu incansable y genuino que cuando tenía menos de veinte años. Es un campeón y un ejemplo para todos los músicos y para cualquiera que quiera hacer algo con la vida que nos toca.

Y Nebbia es un notable aficionado al cine, de una memoria prodigiosa. Este libro que tienes en tus manos es una enciclopedia y una lección de tesón, de pura vida. ¡Y de cine!

Litto Nebbia escribió la música de una veintena de películas. Hay que agradecer que nuestro Nebbia haya permanecido en nuestro país, pero es incalculable adivinar q ...