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Noticia

La vuelta al barrio más esperada: Se edita por fin en Argentina Chamamé, la exitosa novela de Leonardo Oyola. 

A diez años de su primera edición en España, Chamamé se edita por fin en nuestro país. Ganadora del Premio Dashiell Hammett a la mejor novela policial durante la Semana Negra de Gijón, Chamamé se abre camino a puro pulso de motores, rock and roll y balas.

Como un Thelma y Louise de piratas del asfalto, los dos protagonistas de Chamamé recorren las rutas hacia la frontera con Paraguay escapando de un golpe, pero no todo sale bien: uno de ellos traiciona al otro y la venganza los empuja a una persecución vertiginosa.

El Perro y El Pastor Noé son el dúo de delincuentes que nos llevarán quemando las llantas de esta aventura por las rutas argentinas. En la voz de El Perro nos vamos enterando de la historia que los unió y del pasado de cada uno. En esta relación de amor/odio, de amistad y enemistad, el Pastor cobra una importancia mítica. El Pastor Noé viaja en su Arca, que es un amarillo Dodge Polara. Le dicen así porque oficiaba de pastor en la cárcel, en el pabellón evangelista. Dios le habla. Dios le habla a través de las canciones que escucha al pasar.

El Perro maneja, es experto en la ruta, imagina ser el Corredor Enmascarado, de la serie Meteoro, y también tiene su vehículo preferido: una Chevy coupé. Conocemos las historias de amor del Perro,  y una lista de canciones de rock que guían toda la historia. La música es una gran protagonista porque todo se estructura a través de las canciones de rock y pop nacionales e internacionales.

La variedad narrativa de Oyola se manifiesta en estas páginas: asistimos a las anécdotas de niños que aprenden a crecer a la fuerza; a relatos carcelarios de crudeza aterradora; a historias de amores inocentes y hermosos que se vuelven imposibles por la oscuridad que rodea a los personajes; a la sordidez de puteríos y bares; a historias de familias pobres y queribles.

A pesar de la sórdida violencia que hay en estas páginas, la prosa de Oyola muestra el lado tierno de las personas y uno no puede más que caer rendido ante las locuras y sentimientos de los personajes, porque corte que no puede ser rock and roll todo el tiempo. Una clave de lectura podríamos encontrarla en la relación de los dos personajes que se conocen muy bien, casi como hermanos, y al verse obligados, por su código de honor interno, a enfrentarse este conocimiento les juega en contra. El amor y la venganza aparecen como lazos que no se rompen así porque sí. Perduran en el tiempo y queriendo y sin querer, unen para siempre.

Es imposible aburrirse con la literatura de Leonardo Oyola, y menos entre tanta velocidad y tanta aventura que nos trae Chamamé. Los personajes están en constante persecución: son perseguidos por otros delincuentes, se persiguen entre sí, y por sus propios demonios. Todo se da en la ruta, recordando películas, canciones y toda la influencia pop rock de los ochenta que ya es una marca de estilo en Oyola, un viejo amigo que vuelve al barrio luego de una gira larga y que es siempre bienvenido.