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Noticia

El reconocido periodista se larga de cabeza una vez más en la novela para entregarnos un policial que pivotea entre la ficción y la realidad.

En No pidas nada, editada por Alfaguara, Reynaldo Sietecase le pone ficción a dos realidades latinoamericanas: el suicidio de represores procesados en Argentina y las milicias en las favelas de Brasil.

Un periodista argentino dedica su trabajo a la investigación de los suicidios de represores procesados por delitos de lesa humanidad y esta investigación lo lleva Brasil porque al parecer, una organización secreta ligada a una secta les da asilo a los represores juzgados e incita a otros al suicidio.

Con ayuda y colaboración de una colega periodista brasileña, el Tano Gentili, se infiltra en la favela Pitú de Río de Janeiro. Entre los dos periodistas, vivirán la vida de las favelas para poder recopilar información. Conocerán el movimiento y proceder de las Milicias que imponen el orden en las favelas a fuerza de armas y muertes.

En esta doble trama, con dos personajes principales en dos países distintos, Sietecase nos ofrece un policial de investigación sólido y aferrado a datos reales. Con algunos recursos literarios y muchos más de oficio periodístico, iremos conociendo las consecuencias de un pasado nefasto que parece nunca terminar.

Los que conocieron la realidad de las favelas a partir de los films Ciudad de Dios (2002) y Tropa de Élite (2007) verán una especie de continuación en el funcionamiento de las milicias.

No pidas nada es un policial periodístico en el que los protagonistas actúan sobre las consecuencias del pasado, tanto en el plano personal como en el plano político: el Tano Gentili actúa sobre los suicidios de los represores por condenar y a la vez intenta encontrar sentido al suicidio de su propia madre, algo que lo atormenta desde la niñez; el abogado Márquez actúa sobre el castigo que no le llega a un represor, responsable de la detención y muerte de una pareja de militantes montoneros; María, la colega y amante de Gentili, actúa sobre las milicias que son la consecuencia reaccionaria contra las mafias de narcotraficantes en las favelas. Todo con un pie en Argentina y otro en Brasil. Dos mundos, dos periodistas, dos realidades, y las consecuencias de dos pasados terribles manchados de sangre.

En este esfuerzo por lo documental, Reynaldo Sietecase pone un ancla en la realidad política para lograr un estilo que podríamos llamar realismo periodístico, ya que no ficcionaliza un caso real como la non-fiction de Capote o de Walsh, sino que, apoyado en cimientos documentales del presente, crea una ficción que se mueve sobre esta realidad periodísticamente documentada.

Como toda realidad, nunca los finales son los esperados, y los condimentos que traen las sectas y religiones afroamericanas darán su cuota de incertidumbre a la trama. Pedirle más sería un despropósito, ya que esta incertidumbre que nos acompañará hasta el final es la que justifica el título: No pidas nada, porque tal vez hay que esperarlo todo y dejarse llevar.