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ALESSANDRA TE LO CUENTA TODO

Alessandra Rampolla

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Fragmento

Prólogo

Queridos lectores,

Cuando publiqué mi primer libro, Sexo… ¡¿y ahora qué hago?!, en abril de 2006, comencé contándoles que siento profundamente que soy sexóloga por vocación. A eso ahora me atrevo a añadirle que también soy comunicadora por vocación. En aquel entonces expliqué que “una de las grandes labores que tengo que realizar y desarrollar en esta vida es la de fomentar una sexualidad libre, cómoda, placentera y responsable para todos”. La verdad es que en estos últimos quince años de carrera mediática, once desde aquella primera publicación, mi interés por el profundo entendimiento y la invitación a un diálogo claro, adulto y abierto respecto de la compleja y fascinante expresión sexual humana siempre se mantuvo intacto. Lo que no se ha mantenido tan intacto es el mundo cambiante en el que vivimos.

Empezando con el desarrollo tecnológico ultravertiginoso de los últimos años, que hace de nuestro mundo uno ahora plagado de redes sociales que nos proveen una facilidad de conectar y comunicarnos de maneras nunca antes vistas, hasta los avances que hemos logrado en tantas largas luchas por la integración de derechos civiles para todos los seres humanos independientemente de su identidad de género y/o de su orientación sexual, el mundo de hoy no es el de 2006. ¡El matrimonio gay es legal HOY en varios países de las Américas, como Argentina, Brasil, Uruguay, Estados Unidos, Puerto Rico, Colombia y México! ¡Enhorabuena!:)Eso nada más cambia mucho en el contexto social de la región, que va condimentando y de a poquito va alterando cómo definimos, entendemos y vivimos ciertos temas desde la nueva perspectiva social. Ni hablar de cómo nos relacionamos, cómo nos elegimos, con cuánto desprejuicio nos aceptamos y hasta cómo nos amamos.

Recibe antes que nadie historias como ésta

No podemos tapar el cielo con la mano. Somos seres sociales a la vez que sexuales, ¡y nuestra expresión sexual se da dentro del contexto de la sociedad que vamos construyendo! Entonces, mantenernos al pulso de la discusión del mundo que enfrentamos hoy requiere, por supuesto, que revisemos y refresquemos ciertos temas y sumemos otros a la charla.

Ya son muchos años de trabajar juntos por lograr una conversación libre, clara, adulta y abierta sobre nuestra sexualidad, y durante todos ellos he tenido la bendición de poder educar a tantos, difundiendo información que me parece muy valiosa y necesaria través de medios masivos de comunicación en toda la región. Ahora toca actualizar.

Cuando decidí encarar el reto de preparar este libro para ustedes, lo primero que hice fue echarle un vistazo a mi obra editorial hasta el momento, mis cuatro libros publicados: Sexo… ¡¿y ahora qué hago?!, La diosa erótica, Sexo… ¡¿y ahora qué digo?! y Juntos y revueltos, ¿para siempre? Encontré que algunos temas hoy quedan antiguos o incompletos para mi gusto, y que otros varios nunca figuraron en los originales. Así que decidí editar, actualizar y sumar, para traerlos al presente y contarles de todo.

Alessandra te lo cuenta todo recoge lo mejor de mi obra a lo largo de mi carrera y, además, presenta nuevos e interesantes temas a explorar para mejor manejarnos en el mundo erótico de hoy, ya sea de manera individual o en pareja. El conocimiento es poder, y mi intención es hacer de todos ustedes seres poderosos en su capacidad de amar y expresar amor, lujuria, deseo y pasión, desde el lugar y en la manera particular que naturalmente se da para cada cual, manteniendo una actitud de inclusión, aceptación y celebración de todas las diferencias que nos hacen únicos.

En este libro van a encontrar la información y las recomendaciones justas para conocerse bien y vivir una sexualidad propia cómoda, libre, saludable y siempre sexy. Es un libro total, que abarca incluso el entendimiento y el despertar sexual en el transcurso de la vida, apuntando además a particulares características y situaciones típicamente encaradas por distintos grupos etarios. Abordamos una gran variedad de temas importantes de la vida en pareja, como la maternidad (tanto en relaciones heterosexuales como en la pareja homosexual), la llegada de los hijos, disparidad de edades, rutina e infidelidades. En términos de lo rico y divertido, los temas pasan desde el pleno disfrute a solas hasta la intensa conexión en pareja o el festival erótico que pueden proveer un trío, un intercambio o, incluso, una orgía.

Espero que reciban esta lectura con el amor y el entusiasmo que junto a un increíble equipo editorial preparé para ustedes. Que logren sentirse empoderados en sí mismos, que se amen libremente para poder entonces amar a otros, que se cuiden y se respeten y realmente la pasen divino. Que el sexo se convierta en un importante y mágico pilar de calidad de vida para todos, allí siempre para contener, apapuchar, encender, expresar, canalizar, amar, relajar, crecer, trascender y conectar con uno mismo, con el otro y con el universo. ¿Cómo? Ya verán, se los cuento todo.:)

Con mucho amor siempre,

ALESSANDRA

Primera parte

CONOCER, EXPLORAR, DISFRUTAR

El cuerpo

Cuando hablamos sobre el cuerpo humano y su relación con el placer, casi siempre pensamos de manera automática en genitales. Por fortuna, el placer puede originarse prácticamente en cualquier parte del cuerpo, convirtiéndolo en un “gran lienzo” para el goce erótico.

Si queremos disfrutar a pleno de la actividad sexual es imprescindible que conozcamos amplia y detalladamente cada rinconcito de nuestro cuerpo. Desde aquellas áreas específicas que al ser acariciadas nos producen sensaciones deliciosas, hasta el funcionamiento de aquellas otras que tal vez no conocemos muy bien. La adquisición de conocimiento sobre nuestro propio cuerpo nos ayuda a sentirnos más cómodos con él, aumenta nuestra autoestima sexual y genera la posibilidad de una buena comunicación con la pareja, puesto que podremos decirle qué partes tocar, exactamente cómo tocarlas y lo exquisito que se siente cuando son acariciadas.

En este capítulo, haremos un repaso de las zonas erógenas: aquellas partes del cuerpo que, al ser estimuladas, generalmente tienen la capacidad de producir escalofríos, provocar piel de gallina, aumentar nuestra temperatura y, en esencia, matarnos de placer. Además, profundizaremos en los genitales, tanto internos como externos, de manera que podamos identificar qué es cada cosa, para qué sirve y cómo nos puede proporcionar el mayor placer.

En el mejor de los casos, esta información servirá como mapa de exploración. Mi recomendación es que primero nos estudiemos y nos conozcamos bien nosotras mismas, para luego poder compartir esos saberes con la pareja. En fin, el conocimiento de nuestra pareja sobre nuestro cuerpo y nuestra reacción a los distintos estímulos sumará a las futuras experiencias eróticas compartidas.

CUERO CABELLUDO

Las caricias concentradas en el cabello y el cuero cabelludo pueden ayudar mucho a la relajación y a liberar tensiones —¿no te fascina esa sensación de relax que se genera cuando te lavan el pelo en la peluquería?—, particularmente al comienzo de la relación sexual. La relajación es esencial para que se pueda generar buena tensión sexual en el cuerpo y para que el ciclo de respuesta sexual funcione adecuadamente. Un masajito craneal es una excelente manera de ir calentando los motores de la excitación.

OREJAS

El lóbulo de la oreja (los cuajitos, en buen boricua), la zona detrás de las orejas y el pabellón auricular adquieren mayor sensibilidad a medida que la persona va excitándose, y resultan muy receptivos a la estimulación oral como prólogo a la excitación. Es una de las zonas erógenas más populares.

OJOS

Besitos suaves sobre los ojos cerrados estimulan los nervios parasimpáticos de los párpados, produciendo una relajación que hace más sensible la relación sexual.

BOCA Y LENGUA

Por otra parte, no debemos olvidar la boca y la lengua como zonas de gran erotismo. La sensibilidad de los labios también aumenta con la excitación, volviéndose muy sensibles al roce y la caricia de otros labios. ¡Los besos no son sólo para comenzar la relación! Ayudan constantemente en los juegos sexuales. La lengua, que permite agregar a los juegos calor y humedad de alto contenido erótico, sola o combinada con labios y dedos, es normalmente el órgano que mejor estimulación provee a cualquier parte del cuerpo, así como también una excelente receptora de sensaciones.

CUELLO Y HOMBROS

El cuello, en particular la nuca, brinda deliciosos escalofríos al ser estimulado, ya sea de manera manual u oral. Las caricias en esta parte del cuerpo resultan, además, sumamente eróticas por el abandono que representa el dejar caer la cabeza para recibirlas.

ZONA AXILAR

La zona axilar y la cara interna del antebrazo son áreas en las que la estimulación manual suave puede resultar muy placentera. La zona axilar, en particular, requiere un cuidado muy especial, ¡atención con las cosquillas! Si nos excedemos, puede desvanecerse el deseo.

DEDOS

La receptividad nerviosa de los dedos permite sentir las texturas, formas y rugosidades de las cosas. Esta sensibilidad los convierte en uno de los mejores medios para estimular y explorar el cuerpo de la pareja. Muchas personas, además, disfrutan de la estimulación oral de los dedos, así como de la imagen visual erótica que se crea mientras la pareja coloca deditos propios o ajenos en su boca.

CINTURA Y CADERAS

Caricias suaves también son maravillosas para recorrer el costado, la cintura y las caderas de la pareja. La estimulación que se produce suele ser de intensidad baja o media, pero al ser combinada con otras más potentes, provoca riquísimos resultados.

ESPALDA

A los lados de la columna vertebral tenemos una serie de nervios que pueden estimularse muy efectivamente de forma manual u oral. Se recomienda que dicha estimulación sea subiendo y bajando a lo largo de la espina dorsal. La parte baja de la espalda, en particular, resulta especialmente sensible para muchas personas.

SENOS

Independientemente de su tamaño, los senos son muy sensibles a todo tipo de estimulación, ya que están repletos de terminaciones nerviosas. El pezón y la areola, en particular, son las partes más excitables del seno y responden muy favorablemente tanto a estimulaciones manuales como orales, de variable intensidad.

VIENTRE BAJO

Por su cercanía al área genital, el vientre bajo —espacio entre el ombligo y el monte de Venus— resulta una zona muy sensible y erótica para acariciar. Una vez más, el tipo de caricia adecuada para generar sensaciones placenteras en una mujer es muy particular. Algunas prefieren un contacto suave, mientras que otras incluso disfrutan la sensación de que se presione un poco sobre la zona.

MONTE DE VENUS

El monte de Venus es como una almohadilla de tejido graso que protege el hueso púbico, y marca el comienzo geográfico oficial de la vulva. La vulva se extiende desde el pubis hasta la unión de los labios mayores en el perineo. El monte de Venus generalmente está recubierto por vello púbico y tiene una alta concentración de terminaciones nerviosas, haciéndolo muy sensible a distintos tipos de caricias.

LABIOS MAYORES

Los labios mayores, o labios externos, son dos grandes pliegues de piel que suelen estar recubiertos de vello púbico y se prolongan desde el monte de Venus hasta casi el perineo. Tienen la función de proteger a la vagina de infecciones, pero también son altamente sensibles. Cuando nos excitamos, los labios mayores se hinchan levemente, provocando mayor sensibilidad en el área.

LABIOS MENORES

Utilizando suavemente los dedos, podemos separar los labios mayores y descubrir los labios menores. Estos dos pliegues de piel son más pequeños que los labios mayores y, estéticamente, representan la principal variedad entre una vulva y otra. Por ejemplo, algunos labios menores son flaquitos y otros mulliditos, algunos lisos y otros arrugaditos, algunos son largos y se extienden incluso fuera de los labios mayores mientras que otros son cortitos, y algunos son simétricos versus otros asimétricos. Es también en los labios menores que vemos el mayor despliegue de variedad en la coloración de la vulva, en una gama que se extiende desde el rosado pálido hasta el negro. Es importante tener en cuenta que todas estas variantes estéticas son absolutamente normales y no influyen en la capacidad de placer que proveen estos labios.

Los labios menores responden muy favorablemente a caricias suaves, haloncitos, estimulaciones orales y roces. Su zona más sensitiva se halla en su parte superior, donde ambos labios se unen justo debajo del clítoris formando el frenillo de éste. Para la gran mayoría de las mujeres, las caricias suaves y delicadas sobre el frenillo del clítoris proveen muy intensas sensaciones de placer.

CLÍTORIS

En la zona donde se unen los labios menores, en la parte superior, encontramos el clítoris, junto con su capuchón. El clítoris es un órgano sumamente sensible cuya única función es proporcionar placer sexual a la mujer… una verdadera joya. Para que se hagan una idea, el clítoris tiene el doble de terminaciones nerviosas (¡unas 8000!) que el glande del pene, que contiene alrededor de 4000, y es, a su vez, derivado del mismo material embriónico, siendo el equivalente funcional del miembro masculino. El clítoris es, nada más y nada menos, la fuente principal de placer sexual en el cuerpo de la mujer. Aunque a simple vista es un órgano pequeño, el clítoris primordialmente tiene una estructura interna, cuyas ramificaciones se extienden sobre la pared anterior de la vagina y alrededor de la uretra. Además, al excitarse prácticamente se duplica su tamaño interno, provocando así que se contraiga y achique el canal vaginal y, como consecuencia, se incremente el placer derivado de la penetración vaginal.

Al ser un órgano pequeño en tamaño con una altísima concentración de terminaciones nerviosas —lo que le otorga una sensibilidad muy elevada—, el tipo de caricias preferidas por una mujer es muy variable. Algunas encuentran que la estimulación directa al clítoris es simplemente demasiado intensa; tanto así que acariciarlo puede resultarles incluso doloroso. Para otras, nada más delicioso que un contacto directo y continuo sobre el clítoris. Para estas variantes en gustos y preferencias, el capuchón del clítoris resulta una herramienta muy provechosa, ya que puede halarse hacia atrás para descubrirlo en su totalidad y llegar a esa caricia ultradirecta, o mantenerse cubriendo el clítoris para disminuir la intensidad de la sensación. Los labios menores también son grandes aliados de aquellas mujeres hipersensibles en el clítoris, ya que con un simple haloncito se logra estimularlo indirectamente.

Las caricias manuales son las más populares, y las orales suelen ser las preferidas para el placer clitoridiano. Ambas se intensifican y provocan aún más placer cuando proveen humedad y lubricación al clítoris, cosa que sucede naturalmente en la estimulación oral. El roce y la frotación también tienen su cantidad significativa de seguidoras.

APERTURA URETRAL

Bajando desde el clítoris hacia la apertura de la vagina se encuentra el pequeño orificio por el que se expulsa la orina a través de la uretra, la apertura uretral. Muchas personas no saben que ésta también contiene interesantes terminaciones nerviosas que la hacen muy sensible al tacto. Sin embargo, su capacidad erótica generalmente se logra por medio de la estimulación indirecta que se recibe al acariciar la vulva en su totalidad.

APERTURA VAGINAL

Justamente debajo de la apertura uretral hallamos la vaginal, donde comienzan los genitales internos. La apertura vaginal es ampliamente reconocible por ser el único orificio en la vulva cuyo tamaño permitiría una penetración importante (dedos, pene, juguetes).

HIMEN

En la entrada de la vagina puede encontrarse el himen, una membrana culturalmente muy asociada a la virginidad, pero que en realidad no tiene nada que ver con ésta. Hago la salvedad de que “puede” encontrarse el himen, porque no todas las mujeres tienen himen. Algunas nacen sin él, mientras que en otras mujeres esta delicada membrana de tejido puede haberse desgarrado en algún momento de la niñez o la adolescencia, previamente a su incursión en la actividad sexual en pareja, debido a algún movimiento brusco, ejercicios físicos o un golpe. Por lo tanto, habiendo tantas causas que expliquen por qué no siempre existe un himen intacto en cada mujer, no podemos asumir que la falta de éste significa que la mujer ha experimentado una penetración vaginal.

VAGINA

La vagina es una especie de conducto de paredes musculares; una cavidad de gran elasticidad. Por esta cavidad el cuerpo libera el sangrado menstrual, se penetra en una relación sexual tradicional y pasa un bebé en un parto natural. Cuando el cuerpo se excita, la vagina es la encargada de lubricar la vulva, en un proceso similar al de la sudoración. Teniendo responsabilidades tan importantes como la lubricación y la posibilidad de la penetración, vemos cómo la vagina se convierte en una parte principal de la genitalia femenina.

Sin embargo, la vagina es prácticamente insensible. El placer derivado de su estimulación más bien proviene de su tercio externo, donde unas terminaciones sensitivas pueden provocar una gran excitación si se estimulan adecuadamente y, en una penetración, mediante la sensación de llenura y la presión que se ejerce en el aparato genital femenino. Para tomar ventaja de las leves sensaciones que sí puede provocar la estimulación vaginal, es importante generar fricción con sus paredes en ese tercio externo del canal vaginal. En el resto de la vagina, sin embargo, no hay este tipo de terminaciones nerviosas, por lo que es prácticamente insensible.

PUNTO G

El tejido vaginal, generalmente liso al tacto, cambia de textura cuando se produce estimulación en el área conocida como punto G. Éste se encuentra en la pared anterior, aproximadamente unos cinco centímetros dentro de la vagina, y produce intensas sensaciones de placer para algunas mujeres. El punto G no es la fuente principal de placer en el cuerpo femenino. Ese galardón ya se lo llevó el clítoris. Sin embargo, sí es una alternativa para el placer erótico de algunas mujeres.

GENITALIA INTERNA FEMENINA

Me parece importante que conozcamos nuestra genitalia en su totalidad, y aunque las partes que mencionaré a continuación no se pueden estimular en una relación erótica, sí integran el aparato genital. Así que, por mero conocimiento, les comento que al final del conducto vaginal, cerrando la vagina, está el cuello del útero, también denominado cérvix, y que sólo es visible con aparatos especiales. Luego continúa el útero, un órgano hueco situado sobre la vejiga urinaria y el recto. Las paredes del útero también son muy elásticas (en su interior nos desarrollamos durante los nueve meses de la gestación) y están recubiertas de una mucosa llamada endometrio, un tejido especial que permite el anidamiento del embrión cuando se ha fecundado un óvulo.

En los extremos superiores del útero, en la parte ancha, encontramos las trompas de Falopio, dos conductos muy finos, que llegan hasta los ovarios. La única función de las trompas es reproductiva: el óvulo caerá en ellas desde los ovarios y se encontrará allí con el espermatozoide. Una vez fecundado el óvulo, las trompas lo transportarán hasta el útero. Los ovarios se encuentran a ambos lados de las trompas, se asemejan en forma y tamaño a una almendra, y dentro de ellos hay miles de folículos. Cada mes, en mujeres en edad fértil, crecerá uno de estos folículos hasta la mitad del ciclo, momento en que se romperá para liberar al óvulo, proceso que se llama ovulación.

EL PENE

El pene es el órgano principal de la anatomía sexual masculina. Se trata de un órgano cilíndrico que se divide exteriormente entre el cuerpo o tronco del pene, y su cabeza o glande. El tronco se extiende desde la punta del pene hasta su base, donde se conecta con el abdomen. Está compuesto por tres órganos eréctiles. El cuerpo esponjoso está situado en la parte inferior del pene y se extiende alrededor de la uretra. Los dos cuerpos cavernosos, por el contrario, se encuentran en la parte superior del pene y se extienden hasta el glande. Son éstos, precisamente, los que el cuerpo irriga de sangre para generar una erección. En el glande se ubica la apertura o meato uretral, por donde se expiden el líquido preeyaculatorio, el semen y la orina. Esta parte supersensible de la anatomía sexual masculina está recubierta por el prepucio, una capa de piel que lo protege. Durante la erección del pene, el prepucio se retrae y permite que el glande pueda estimularse directamente para su máximo placer y disfrute orgásmico. En su parte inferior, el glande está unido al prepucio por medio de un fino pliegue de tejido conocido como frenillo. Para muchos hombres, la estimulación al frenillo resulta particularmente deliciosa.

BOLSA ESCROTAL

El escroto es una “bolsa” de piel fina, arrugada, flexible, de color oscuro y cubierta de vello púbico que cuelga debajo del pene y contiene los testículos, el epidídimo y parte de los conductos deferentes. La función principal de la bolsa escrotal tiene que ver con mantener la temperatura ideal para la formación saludable de espermatozoides, acercando o alejando a los testículos del cuerpo según sea necesario para llegar a la temperatura adecuada.

TESTÍCULOS

Los testículos son dos glándulas ovaladas del tamaño aproximado de una ciruela que se forman en la cavidad abdominal del feto masculino y, poco antes del nacimiento, migran a la bolsa escrotal. Allí se ubican uno a la i ...