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"¡GRACIAS, CRISTINA!" (MAURICIO MACRI)

Carlos M. Reymundo Roberts

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Fragmento

PRÓLOGO

La ironía y el humor tal vez sean el arma más letal en la discusión política. Basta que en un debate de amigos uno logre despertar las carcajadas de los demás, para que se decrete el knockout. Perón lo veía con claridad cuando dijo que “de todos lados se puede volver, menos del ridículo”. Carlos Reymundo Roberts utiliza estos instrumentos como nadie. Y tiene que ser doblemente crítico. Primero, porque es esencialmente un periodista y no existe este maravilloso oficio sin la mirada sospechosa sobre la realidad del poder que siempre trata de ocultar lo que los periodistas tenemos la responsabilidad de revelar. Y después porque el humor oficialista no existe. No le causa gracia a nadie. Tiene que ser una chispa cuestionadora y creativa, que a Carlos le brota por los poros. Disfruto cada una de sus columnas. Por la chicana inteligente y por la profundidad editorial. Porque no intenta hacer reír con pavadas. Lo hace mientras va repartiendo sopapos a los corruptos, a los autoritarios y a los inútiles.

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Es cierto que este país tiene una antigua tradición de humor político. Desde El Mosquito en 1863 y Caras y Caretas en 1898. Pero el desafío para Carlos hoy es muy superior. Porque tiene millones de competidores que en las redes sociales disparan 140 caracteres o memes que obligan a redoblar el ingenio. Este libro absolutamente recomendable y necesario para comprender por qué pasó lo que pasó arranca en su portada con cuatro palabras que lo definen todo: “¡Gracias, Cristina!” (Mauricio Macri). Va en la misma línea de una genialidad que me alegró el día y que quiero compartir con ustedes. En una entrevista ficticia, Carlos le pregunta a la exitosa abogada egipcia sobre las elecciones del 22 de octubre pasado:

—¿Está preparada para perder?

—¡Jamás! Me preparo para ganar. Incluso ya tengo listo el discurso. Esa noche voy a decir que es un triunfo del pueblo sobre el ajuste salvaje.

—¿Y si pierde?

—Voy a decir que el pueblo es salvaje y que se merece el ajuste.

Es sólo una muestra gratis del talento periodístico y humorístico de Carlos en estas ventanas de aire libre y puro que se publican en La Nación desde enero de 2010. Primero en la página de Opinión y, desde enero de 2011, en la página 2. Por eso sus textos tienen tanto rating en el papel y en el digital. Nadie quiere quedar afuera de sus ocurrencias ni de sus ideas sorprendentes. Y eso explica el éxito de sus libros anteriores, Aguanten los K y Del vamos por todo al vámonos todos, genialmente premonitorio porque fue publicado en 2013.

Cuando el personaje de Carlos dejó de ser kirchnerista, en junio de 2016, temí que sus textos perdieran algo del brillo que encandila. Pero por suerte no fue así. La gracia y el análisis se mantienen intactos.

Es un honor prologar este libro. Carlos es el señor del sarcasmo. Es uno de los periodistas más temidos y leídos por la clase política. Pega fuerte y en el lugar justo. Pero con talento y sonrisas.

ALFREDO LEUCO

QUÉ HORROR: CRISTINA EMPIEZA A DESPEDIRSE

28.02.2015

Soy un tipo de suerte: viví de cerca la preparación del gran discurso que dará mañana la señora en el Congreso. Obviamente va a improvisar, pero pidió que le acercáramos datos, cifras, ideas. Pidió incluso que algunos de esos datos fueran ciertos. Ella agarrará esa masa informe y le pondrá música y color. Como es su último mensaje ante la Asamblea Legislativa, quiere que sea histórico. Y lo será. Habrá anuncios, definiciones, sorpresas, perlitas… Están previstas unas 70 interrupciones por aplausos. Está previsto que se elogie unas 110 veces, que hable de Néstor, que se enoje, que se ría, que eleve a los altares y condene al fuego eterno. No está previsto que haga un minuto de silencio por Nisman. No es por Nisman. Es que odia el silencio.

Aquí va lo esencial del discurso, que refleja bien, pienso, el momento que está viviendo.

Señor presidente de la Asamblea, señores diputados y senadores del Frente para la Victoria, señores del Poder Ejecutivo, señores del Partido Judicial, argentinos y argentinas [gritos, ovación]. Hoy he venido a despedirme [gritos, llantos]. Pero todavía no se hagan los rulos: vengo a despedirme del Congreso [suspiros]. Si hay un ámbito democrático es éste. Yo, que fui elegida con el 54%, mando un proyecto a las 10 de la mañana, y allá por las 12 de la noche ya es ley. Una ley que expresa la voluntad popular. “Al pueblo lo que es del pueblo”, dijo Platón. O Néstor. O Piero.

Hoy estamos de fiesta. El país avanza, crece, se consolida. ¡Es un momento único! Le ha tocado a esta Presidenta, a esta arquitecta egipcia, a esta abogada exitosa, comandar una verdadera transformación. Empezamos con dos pesos y hoy somos ricos. Estoy hablando del país. El otro día lo pude comprobar en Berazategui, que es el conurbano profundo, un lugar en el que no se podía vivir. Y ahora, lo vi desde el helicóptero, se ha llenado de villas. ¡Ahora sí se puede vivir ahí!

Hagamos un repaso de nuestra realidad económica. La palabra que mejor define esta época es estabilidad. Se acordarán de la inflación, que andaba a los saltos. Ahora se ha estabilizado en 30%. Antes nos autoabastecíamos de petróleo, y ahora estabilizamos las compras de petróleo en el exterior. Antes derrochábamos energía eléctrica y ahora, con los cortes, conseguimos estabilizar el consumo. Antes estábamos en default, ahora también. Eso es estabilidad. Antes la pobreza crecía y crecía. Ahora desde hace tiempo no informamos sobre los índices de pobreza, para estabilizar el ánimo de los argentinos. ¡Antes había un Indec, que era un foco desestabilizador!

Repasemos la educación. Cuando llegamos al poder no había paritarias docentes. Un horror. Ahora hay. No habrá clases, pero hay paritarias. Repasemos la seguridad. ¿Escucharon el chiste? “La Argentina es un país seguro. Seguro que te roban.” Yo creo que es parte del boom del consumo. ¡Antes los ladrones entraban en las casas y no encontraban nada! Además, los robos vienen a ser una redistribución de la riqueza por otros medios. Es una fórmula que ha funcionado en todo el mundo.

Hablemos de narcotráfico. El Papa dijo que hay riesgo de mexicanización. Se equivoca, pero es lógico: hace mucho que está fuera del país. Hablemos de las Fuerzas Armadas. Antes eran golpistas. Ahora les están robando misiles, pistolas y balas. Es el plan Fierros para Todos. Hablemos de lucha contra la corrupción. Parece obvio, pero para que haya lucha tiene que haber corrupción. Yo me he puesto al frente. De la lucha. Mi hijo Máximo también. Tiene en la mira a ese juez Bonadio, que va a tener que explicar de dónde saca la plata para comprar tanta garrapiñada.

Lo dije el otro día: ha surgido un nuevo partido, el Partido Judicial. El PJ. Un partido cruzado por la corrupción, obsesionado por el poder, antidemocrático. ¡Pero el Frente para la Victoria es más fuerte que el PJ y lo hará retroceder! Lo volverá un movimiento insignificante, reducido a su mínima expresión. ¿Ellos tienen jueces y fiscales? Nosotros tenemos a Gils Carbó, Rafecas, Casanello, Oyarbide… ¿Ellos tienen la UIA, la AEA, la Sociedad Rural? Nosotros, a Cristóbal, Lázaro y Sucesión Néstor Kirchner. ¿Ellos juntaron 400.000 tipos en la marcha? Nosotros, 4000 bondis. ¿Ellos protestan callados? Yo protesto por cadena nacional.

Aprovecho para desearle suerte a Aníbal como jefe de Gabinete. Y valoro el sacrificio de Capitanich, que llegó como candidato a presidente y se va como candidato a intendente. Tres meses más y lo veíamos peleando un cargo de delegado barrial.

No quiero terminar sin referirme al caso Nisman. Primero, vayan mis más sentidas condolencias. A la fiscal Fein. Su investigación ha muerto. Ella fue muy sincera: no tiene la más mínima idea de qué pasó con el fiscal. Mis condolencias también a este Congreso, porque el acuerdo con Irán que le hice ratificar pasó a mejor vida. Y le agradezco infinitamente a Rafecas. No le habíamos pedido tanto.

Señoras y señores, éste es mi último discurso a la Asamblea. Una suerte de legado. El balance es muy positivo. Fuimos por todo, no lo conseguimos, pero nos llevamos de todo. Fuimos por todo, y en estos meses que quedan, atájense: iremos por todos los que no están con nosotros. Fuimos por todo. Volveremos por todo. No nos iremos del todo. Muchas gracias.

SUEÑO HECHO REALIDAD: CRISTINA MONTONERA

21.03.2015

Ni lerda ni perezosa, cuando el martes, al trascender la noticia del embarazo, a Florencia empezaron a lloverle felicitaciones, Cristina se dio cuenta de que no podía dejar pasar esa gran oportunidad. Obviamente ya habían festejado en la intimidad familiar en enero, apenas se confirmó la novedad. La señora estaba tan feliz que allí mismo la llenó de regalos: escarpines, ositos, sonajeros, una cunita, un departamento en Puerto Madero, un hotel en El Calafate y una cuenta en las islas Seychelles. Pero quería hacer algo más, porque se siente en deuda con ella: en entrevistas y hasta en un discurso ha confesado que su preferido es Máximo. Anteayer, Florencia abrió su mail y se encontró con una larga carta que le había escrito su madre. Lloró de emoción y sorpresa. La carta es, al mismo tiempo, expresión de júbilo y gratitud, mea culpa, retrato de familia, tironcito de orejas y, por supuesto, manifiesto político. Flor, que el sábado pasado se enteró por esta columna de la carta de Cristina a Máximo, me reenvió el mail de su madre con pedido de publicación. Los deseos de la Princesa para mí son una orden. Aquí va.

Florcita mía, me imagino lo contenta que estarás con haber podido revelar, por fin, tu gran secreto: que voy a ser abuela otra vez. Qué impresionante. Me parece que fue ayer cuando me contaste que estabas saliendo con Camilo, y cómo ha progresado esa relación, cómo ha madurado ese amor que ahora tiene su fruto con la llegada de una niñita. ¿En serio quieren ponerle Juliana? ¿Juliana, como la Awada? Para mí sería terrible. No te quiero presionar, pero me encantaría que lleve mi nombre. Pensalo: “Cristina Vaca Narvaja Kirchner”. ¡Por fin una Cristina Kirchner montonera! Es como una reivindicación 40 años después. Me preguntarás por qué no me hice montonera en los 70. Mirá, con tu papá decidimos librar otro combate: nos radicamos en Santa Cruz y salimos a la caza de morosos de la circular 1050. Gente jodida, que se resistía a ir a parar a la calle. No era una gesta heroica, pero luchábamos por un ideal: el bienestar de nuestra familia. Vaya si lo conseguimos. Tuvimos bienestar, muybienestar, perfectoestar y millonarioestar. Eso sí, la guerra de los montos nunca nos resultó indiferente. Mientras la dictadura los iba masacrando, no sabés lo que sufríamos nosotros a 2000 kilómetros de distancia.

En el fondo, todo esto también es una reivindicación para vos. Porque, convengamos, bastante trabajo nos diste. Suerte que tu papá ya era presidente y habló con el Japonés García, el entonces intendente de Vicente López, para que en el colegio La Salle te dieran una mano. Después no sabías qué estudiar y un día nos dijiste que querías aprender cine en Nueva York. ¡Y te fuiste al imperio! Me vas a decir que en esa época yo moría por una foto con Obama. Y que a mí también me encanta Nueva York. OK, pero no iría a estudiar ahí. Estuve hablando en la Universidad de Columbia y también en Harvard, y te voy a decir una cosa: eso es peor que La Matanza. Suerte que volviste, aunque no por mucho tiempo. Te agarró el berretín de Europa, y meta viaje y viaje. Yo trabajando como loca, tu hermano dibujando las cuentas con Lázaro y con Cristóbal, y vos en un viva la Pepa. La verdad, fue providencial que apareciera Camilo. Ahora sí te veo encaminada. Vas a ser madre. Madre de Cristina Vaca Narvaja Kirchner. Es más que un nombre lindo. Es el relato hecho nombre. Es el nombre del relato.

Tampoco te quiero presionar con el bautismo: es decisión de los padres. Pero si quieren bautizarla, ojo con el cura. Yo creía tener todo arreglado con el Papa y fijate cómo me sacudieron los obispos esta semana. O se creen que no me doy cuenta de que cuando piden luchar contra la inflación, la corrupción y la pobreza están hablando de mí. Son injustos. Al frente de la lucha contra la inflación puse a Moreno, y como fracasó puse a Kicillof, y como fracasó lo vivo elogiando para que no se deprima. Al frente de la lucha contra la corrupción puse a Boudou (aguantándome los reclamos de De Vido, que dice tener muchos más méritos para estar en ese lugar). Y al frente de la lucha contra la pobreza puse a todo el gobierno, y en el gobierno no queda un solo pobre.

Otra cosa: ¿ya eligieron a los padrinos de Cristinita? Porque eso también es decisión de los padres. Pero si me preguntan, tengo mis candidatos. De madrina, Hebe. Hebe es lealtad, compromiso y ternura. El miércoles dijo que Scioli es “un falso y un hipócrita”, y que “hizo mierda la provincia”. No es una Kirchner, pero lo merecería. Y de padrino, Cristóbal López. Qué mejor para un chico que ser apadrinado por el rey del juego.

Si no les gusta, tengo otros candidatos: Gils Carbó y Víctor Hugo Morales. La Gils Carbó viene a ser como mi madrina en la Justicia y viste cómo me cuida, y Víctor Hugo está como loco por devolver algo de todo lo que le dimos.

Bueno, Florcita, no quería dejar de escribirte estas líneas. Quizás no te debería llamar más Florcita porque ya sos una mujer. Y te lo digo como madre, no como Presidenta: en estos años has crecido a tasas chinas, resististe los golpes de estado de ánimo, no sucumbiste ante los poderes concentrados de Máximo, el cepo de tu timidez no te impidió viajar por el mundo y el cine fue el instrumento para expresar tu relato.

Flor, te felicito de todo corazón. También a Camilo. Quedarán en la historia. Van a darle a la Argentina otra Cristina Kirchner.

LA ORDEN DE OLIVOS: DESTRUIR A MACRI

28.03.2015

“Macri”, dijo. “Macri”, repitió. “¡Macri, ¿me oyeron?!” La reunión en Olivos transcurría monótonamente. Yo, y me imagino que los demás también, estaba medio sacadito porque habíamos empezado una hora tarde esperando a Máximo, que nunca llegó. Parece que había conseguido pasar un nivel en el Candy Crush y eso lo retuvo. El mail de convocatoria era escueto. “Tema a tratar: definir nuestro principal objetivo para las próximas semanas.” La dinámica de estos encuentros es interesante. Casi diría —con perdón—, franquista. Al Generalísimo le gustaba pedir la opinión de sus colaboradores para decorar decisiones que ya había tomado en soledad. Cristina es de esa estirpe. Nos reúne, nos deja hablar y después hace lo que quiere. Creo, incluso, que es menos decoradora que Franco.

En fin, se trataba de eso: decidir a qué o a quién le apuntábamos en estas horas. ¿La brutal caída de las exportaciones, que está agravando la falta de dólares? ¿Cómo convivir con el default? ¿La inseguridad? ¿El caso Nisman? Nada de eso. La señora, que tenía una tablet en la falda y no atendía nada de lo que decíamos, de pronto bajó línea. “Macri. Macri, ¿me oyeron? Tenemos que destruir a Macri, que sigue subiendo. Escucho ideas.”

—Se me ocurre algo —me adelanté—. ¿Y si en una cadena nacional usted cuenta que en la comida de recaudación para la campaña que Mauricio hizo en La Rural había contratistas del gobierno porteño? Tengo el dato posta.

El silencio que siguió a mi propuesta era un buen indicio. Los había sorprendido. Sí, los había sorprendido, pero por supinamente idiota. Cómo se me ocurría levantar esa bandera en la residencia de Olivos, donde dos sillones del living ya tienen bordados los nombres de Cristóbal y Lázaro.

Mi gaffe animó a los otros: cualquier cosa que dijeran iba a sonar razonable. Aníbal (confieso: tengo miedo de que me desmienta) se ofreció a retuitear al Negro Yoma, que escribió que el acuerdo de Pro y la UCR era una “trata de radicales”. Pobre Aníbal, le dijeron que se olvidara: la trata de radicales empezó con Néstor.

Kicillof, que en la intimidad es un exquisito maridaje de zurdito setentista y capitalista desalmado, tiró una larga parrafada durante la cual todos aprovechamos para consultar nuestros celulares. Pido perdón porque no sé bien qué dijo. Además, me torra cuando se pone en maestrito. Cristina lo maneja bien. Un día interrumpió la proclama de revolucionario de café que estaba haciendo Kichi con la siguiente orden: “Llamá a Galuccio y decile que vuelva a subir la nafta”.

Intervino Wado de Pedro. “Peguémosle a Macri donde más le duele. Sus obras. Digamos que con las bicisendas mostró la hilacha: es el hombre de la bicicleta financiera. Que llevó la sede del gobierno al sur de la ciudad porque odia a los empleados municipales y los quiere lejos de su casa. Que está tan obsesionado con el Metrobus que va a poner uno en la calle Florida. Y que enrejar las plazas es un atentado contra la tercera edad.”

Después, tímido e inseguro —claro, era su primera vez—, pidió la palabra Camilo Vaca Narvaja, el novio de Florencia, el padre de la hija que espera Florencia, el yerno de la madre de Florencia, el cuñado del hermano de Florencia. Suena tedioso, pero les estoy leyendo su currículum. Él tiene claro su objetivo. Incluso quiere pasar a llamarse Camilo Vaca Narvaja de Kirchner. Empezó a hablar de su propuesta sobre Macri en voz baja, hasta que ganó en confianza. “En este momento el punto débil de Mauricio es Gaby Michetti, que es como aquel personaje de Unamuno que al terminar la novela se rebela y le dice que no quiere morir. Al enfrentar a Rodríguez Larreta, Gaby se rebeló contra Macri. Tendríamos que trabajar en eso, apoyarla. Si gana ella, pierde Macri. ¿No estará necesitando algo para la campaña?” ¿Qué tal el pibe, eh? Cristina escuchaba embelesada. “¡Ya sos un Kirchner!”, lo homenajeó.

Otra opinión interesante fue la del Cuervo Larroque. “Lo primero que deberíamos hacer es diferenciarnos de Macri, porque todavía da vueltas cierta sospecha de que hemos acordado muchas cosas con él. Es sabido, señora, que el gobierno de la ciudad autorizó en la 9 de Julio la escultura del Padre Mujica y el mural de Jauretche por un expreso pedido suyo. Además está lo de la estatua de Colón y lo de Cristóbal, y se habla de posibles pactos en provincias como Jujuy y Tucumán, donde el PRO podría mantener sus candidatos para que ganen los nuestros. Por eso pregunto si vamos realmente a la guerra o si pegamos por arriba y arreglamos por abajo.” La pucha, qué jugado lo del Cuervo. Y eso que no dijo lo peor. Medio en serio y medio en broma se comenta que el mayor servicio de Cristina a Mauricio es haber puesto como candidato en la ciudad a Marianito Recalde.

Como resultado del cónclave de Olivos, al día siguiente —el lunes— Kichi, Bossio y muchos más salieron a matarlo a Macri, convirtiéndolo ya en el enemigo a vencer. Todos los nuestros arremetieron contra él. Bueno, no todos. A Hebe le encargaron otra cosa. Que destruyera a Scioli. A Scioli, no a Macri. A Scioli, que es nuestro candidato frente a Macri. Qué misteriosa y subyugante es la política en el paraíso terrenal de los Kirchner.

FELISA LLORA, LA SEÑORA LLORA… Y YO TAMBIÉN

11.04.2015

Parece que, como la risa y los bostezos, el llanto es contagioso. Porque esta semana a todo el mundo se le dio por llorar. La primera fue Felisa “Monedero” Miceli, frente al tribunal que la estaba juzgando por la plata que le encontraron en el baño de su despacho. Las crónicas contaron que “lloró amargamente”. Pobre Infelisa, todo por un descuido. Un flor de descuido. No es el tipo de profesional con el que la Presidenta quiere trabajar. Siempre pone como ejemplo a Lázaro Báez, que hizo construir bóvedas en un subsuelo para que dólares y euros tuviesen un asiento seguro y la temperatura adecuada. En cambio, la Miceli mostró ligereza en un espacio en el que conviene andar con pie firme.

También Cristina, en la intimidad de Olivos, se quebró. Aun acostumbrada a sobrellevar sinsabores, sobre todo por el lado de la economía, no pudo soportar el peso de dos espantosas noticias. La primera fue que en Córdoba los de Smata aceptaron una rebaja de salarios con tal de que Nissan hiciera una inversión de 600 millones de dólares. Desde que se firmó el acuerdo con el sindicato, que en los hechos es una vuelta a la odiosa flexibilización neoliberal de los 90, Cris cruzaba los dedos para que la cosa no se filtrara. Pero no hay caso: todo termina saliendo a la luz. Así, el espectacular anuncio que ella misma había hecho de pronto empezó a tomar mal olor. Temió el título de los diarios: “Los obreros, la variable de ajuste para que lleguen inversiones”. Con casi ocho años como jefa de Estado ya está en condiciones de tolerar que los obreros sean la variable de ajuste. Pero no el título en los diarios.

La otra noticia que traspasó su ánimo fue que en el último año en la Argentina se vendieron menos alimentos. Para peor, el informe de la propia industria era lapidario. No sólo cayeron los productos premium: hasta arroz y fideos sufrieron una retracción. “¿Es cierto?”, le preguntó a Kicillof. “Sí, pero es por esa ridícula moda de hacer dieta”, replicó Kichi, un león vendiendo explicaciones inverosímiles. La señora no podía creerlo: la década ganada termina con la gente comiendo menos. Hay que hacer algo, y hay que hacerlo urgente, ordenó. ¿Apertura de comedores populares? ¿Reparto de alimentos en las zonas más vulnerables? ¿Un plan de rebajas en la canasta básica? Nada de eso. “¡Quiero que obliguen a los que dieron esa información a desmentirla ya mismo!”

Otro que lloró desconsoladamente fue Norberto “Nomecrean” Itzcovich, el director del Indec. Lloró escribiendo una columna para Ámbito Financiero en la que explicó que “no resulta fácil definir qué es la pobreza o cuándo una persona es pobre”. Nomecrean agregó en su dolido artículo que el tema se debate internacionalmente desde hace años. No le falta razón. Los chicos que están muriendo de hambre en el Chaco y en otras provincias, ¿son realmente pobres o hay que pensar en una mala alimentación, en padres descuidados? El florecimiento de villas en todo el país, ¿nos habla de un fenómeno de marginalidad e indigencia o, en todo caso, estamos ante un boom de la arquitectura casual? Instituciones como el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, que han registrado un extraordinario crecimiento de la pobreza en los últimos años, ¿hacen un trabajo de campo a conciencia, con profesionales independientes e instrumentos adecuados, tipo los del Indec, o se largan a inventar cifras desde la comodidad de sus oficinas en Puerto Madero? A Máximo Kirchner, que no trabaja ni estudia ni tiene planes sociales, ¿podemos considerarlo un carenciado? Estoy de acuerdo con Itzcovich y con Kichi: hay que tener cuidado cuando se habla de pobreza. A ningún pobre le gusta estar en boca de todos. Y, mucho menos, figurar en una fría estadística. Por eso, este Gobierno les va a tributar a los pobres el homenaje que se merecen. Los va a ignorar.

Finalmente, confieso que también yo prorrumpí en llanto esta semana. Primero, al enterarme de que le estamos dejando al próximo presidente, según se supo por una nota de Jorge Oviedo en La Nación, una deuda para el año próximo de 25.000 millones de dólares. El problema no es la deuda. Cristina la defaultea, o la dibuja, o le da a la maquinita, o se fuma las reservas y enseguida, muy tranqui, nos explica en una cadena que el desendeudamiento sigue adelante. El problema son esos vencimientos en manos de tipos como Macri, Massa o Scioli. A esos irresponsables capaz que se les ocurre pagar.

Después lloré, pero de emoción, al asistir el martes a la ceremonia en la que Gabriel “Cuidadoconscioli” Mariotto premió con medallas de oro a la madre y a la hermana de Cristina por “la condición gigante de haber formado a la Presidenta”. También lloré de arrepentimiento: llegué a pensar que Cuidadoconscioli ya no tenía funciones. Durante el acto comprobé que, con un perfil más bajo, está abocado a los temas importantes, a satisfacer las demandas más urgentes. Y, por qué no decirlo, lloré de bronca. ¡Qué poca cobertura le dieron los medios a la premiación de doña Ofelia y Giselle! Mucho espacio a estigmatizar a los pobres y apenas unas líneas para las hacedoras de Cristina.

Por suerte, la semana terminó con la noticia de que el Papa recibirá nuevamente a la señora. Se ve que la extraña. Me imagino el reencuentro: cada vez que la ve, llora.

MI CARTA ABIERTA AL PAPA FRANCISCO

18.04.2015

No puedo negarlo: siento un odio espantoso porque se le ocurrió a Alfredo Leuco, y no a mí, escribirle una carta abierta al Papa. Por supuesto no envidio las críticas que le hizo por haber aceptado volver a recibir a Cristina. En eso Alfredo se equivoca. El Papa, que ahora es una especie de gobernante mundial, que se propone cambiar el curso de los tiempos y vive denunciando intentos de golpes palaciegos de una curia convulsionada, sería un necio si afrontara semejantes desafíos prescindiendo de los consejos de su fiel amiga Cristina. Dios sabe cómo hace las cosas: le encomendó una cruzada monumental, lo puso al frente de una nave que no para de sacudirse, pero no lo dejó solo. Le colocó al lado a Cris, sublime ángel de la guarda. Ratzinger suele decir que, con esa ayuda, jamás hubiese renunciado.

Lo que le envidio a Alfredo es que gracias a esa carta recibió una llamada y un mail de Francisco. Yo le he escrito al Papa un par de veces, pero se ve que eran textos insustanciales, que probablemente no leyó o, peor, que se quedó dormido mientras los leía. Porque no tuve respuesta. Saben qué: no puedo darme por vencido, volveré a intentarlo. Hoy voy a usar este espacio para una carta en la que le hablaré de lo que más le gusta. La Argentina. No me vengan con eso de que ahora su única preocupación es el mundo y que ya no estamos en su radar. No es así. Sé que le interesa todo lo que pasa acá y que lo mantienen muy informado, aunque sospecho que no le están contando la verdad. Yo lo voy a hacer. Cuán agradecido va a estar de que por fin alguien le muestre el país real.

Santo Padre, disculpe mi atrevimiento. El cuerpo me pedía escribirle. Lo hago convencido de que sabrá apreciar lo que tengo para decirle. Temo que sus fuentes le estén dando una visión distorsionada de nuestra querida Argentina, una especie de relato al revés. Soy periodista y, aun en mi condición de militante, jamás osaría mentirle. Eso, como tantas otras cosas, lo aprendí de Cristina, que antes de decir algo que no sea cierto se corta la lengua con los dientes.

Habrá leído los diarios de ayer. Expertos que fueron desplazados de ...