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ALABARDAS

José Saramago  

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Fragmento

Alabardas, alabardas,
espingardas, espingardas

- 1 -

El hombre se llama artur paz semedo y trabaja desde hace casi veinte años en el servicio de facturación de armamento ligero y municiones de una histórica fábrica de armas conocida por la razón social de producciones belona s. a., que era el nombre, conviene aclararlo ya, pues son poquísimas las personas que se interesan por estos saberes inútiles, de la diosa romana de la guerra. Nada más apropiado, reconózcase. Otras fábricas, mastodónticos imperios industriales armamentísticos de peso mundial, se llamaron krupp o thyssen, pero esta producciones belona s. a. goza de un prestigio único, ese que otorga la antigüedad, baste decir que algunos peritos con opinión autorizada en la materia sostenían que ciertos pertrechos militares que encontramos en museos, escudos, corazas, yelmos, puntas de lanza y capacetes, tuvieron su origen en una modesta forja del trastevere que, según la voz popular de aquella época, la mismísima diosa había fundado en roma. No hace aún mucho tiempo, un artículo publicado en una revista de arqueología militar llegaba al punto de defender que algunos restos recién descubiertos de honda balear procedían de esa mítica forja, tesis inmediatamente rebatida por otras autoridades científicas que alegaron que, en tan remotos tiempos, la temible arma lanzadera a que se dio el nombre de honda balear o catapulta todavía no había sido inventada. A quien esto pueda interesarle, artur paz semedo no es ni soltero, ni casado, ni divorciado, ni viudo, está simplemente separado de su mujer, no porque él lo hubiese querido, sino por decisión de ella, que, por ser convencida militante pacifista, acabó no pudiendo soportar ni un día más sentirse ligada por los lazos de la obligada convivencia doméstica y el deber conyugal a un oficinista del departamento de facturación de una empresa productora de armas. Cuestión de coherencia, así de simple, explicó entonces. La misma coherencia que le hizo camb

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