Loading...

CóMO CRIAR HIJXS NO MACHISTAS

Ariel Dorfman   Liora Gomel  

0


Fragmento

SÍGUENOS EN
Megustaleer

Facebook @Ebooks        

Twitter @megustaleerarg  

Instagram @megustaleerarg  

Penguin Random House

A nuestros hijos e hijas, por darnos

Recibe antes que nadie historias como ésta

la oportunidad de ser mejores personas (y por el tiempo que invertimos juntos

para que estas páginas sean posibles).

A nuestras madres, por habilitarnos

las herramientas para ser quienes somos.

A nuestros padres, por mostrarnos un camino distinto.

A la familia, que siempre prioriza

que estemos todos sentados en la misma mesa.

A mi hermana.

A la bruja y sus hijas,

qué importante fue crecer juntas.

A mis amigas. A mis amigos. A nuestros amigos.

A las y los compañeros de

la Fundación Encontrarse en la Diversidad,

con quienes materializamos cada día

muchas de estas ideas y preguntas.

A mis compañeros y compañeras del INADI,

por los aprendizajes de todos estos años.

A mis compañeras y compañeros de trabajo

que siempre compartieron la riqueza de sus mundos.

A todas las personas que vivieron y murieron

para que podamos conversar sobre estos temas.

A MODO DE PRÓLOGO

“Finalmente, el viaje hacia los orígenes es más importante que los orígenes mismos”.

JULIA KRISTEVA

Mientras escribíamos este libro, alguien nos sugirió que hagamos visible que somos pareja. Nosotros creímos que lo más interesante era nuestro proyecto compartido de crianza, pero una vez que llegó ese comentario entendimos que ambas perspectivas son interesantes, sobre todo cuando la familia es una estructura social que suele estar asociada con la opresión de la mujer.

Este libro nos desafía en los dos sentidos: nos da tiempo para pensarnos como padre y madre y revisar nuestras prácticas con respecto a una crianza igualitaria, pero también nuestro vínculo y nuestras individualidades para encontrar esas zonas grises en las que todavía no estamos del todo cómodos y no somos del todo iguales. Porque los dos lavamos los platos y cocinamos, ninguno de los dos plancha, Ariel es mejor en la verdulería, el cuaderno de comunicaciones lo mira Liora y ambos cargamos nafta, pero el mecánico sigue siendo de Ariel, aunque Liora se lleva mejor con las herramientas. Por ahora, porque nos movemos todo el tiempo.

Cuando nos casamos, diseñamos unos anillos que tienen una parte quieta y una parte móvil que gira sobre ella: así nos pensamos. Elegimos ser juntos, pero sin anular el movimiento de cada uno, su búsqueda, sus inquietudes, sus incomodidades. Así nos vamos volviendo iguales, a veces nos desconcertamos porque fuimos criados en esta sociedad machista y a veces nos da vértigo encontrarnos desparejos y no lograr resolver cuestiones como la “carga mental”. Pero estos procesos nos ayudan a construir un futuro más inclusivo para nosotros mismos y las futuras generaciones.

Tratamos de ser iguales en términos de género, pero como dice la mamá de Liora, nunca termina por ser 50 y 50. Siempre aparecen bifurcaciones que nos provocan enojo o fastidio. A veces es Liora la que extraña vivir a la sombra de un macho alfa. A veces es Ariel el que preferiría volver a casa y tener la cena lista. Cuando eso pasa, nos detenemos, hablamos, discutimos y tratamos de emparejar las cosas. A veces lo logramos.

INFINITO PUNTO ROJO

“Más vale multiplicar las posibilidades y no las restricciones de las grandes multitudes”.

JULIO VERNE, París en el siglo XXI

Estas páginas surgen de la necesidad de buscar junt@s, como compañeros de crianza, alguna senda peatonal que nos permita desanudar las piernas en este camino de encontrar alternativas a la crianza machista. Y este junt@s l@s incluye a ustedes, quienes decidieron sumarse a estas páginas para ayudarnos mutuamente, enriquecernos y desplegar aún más el recorrido colectivo para criar hijos e hijas no machistas.

Nos propusimos compartir nuestro siempre bifurcado y mutante recorrido, que crece y se llena de nuevos sentidos cada día. Un camino desprolijo y con una única certeza: si no hacemos nada ni pensamos nada ni preguntamos nada, vamos a replicar por inercia el modelo hegemónico de familia machista, incluso cuando no se parezcan ni a nosotr@s ni a nuestros hij@s. Esquemas y paradigmas que podemos (des)elegir.

¿Escucharon hablar de que lo personal es político? Este es un lema central del feminismo de los sesenta que, entre otras cosas, quiere decir que podemos hacer una diferencia grande si nos atrevemos a construir diferencias pequeñas cada día. Como dijo Jean Paul Sartre, no importa lo que hicieron de nosotros sino lo que hacemos con eso que hicieron de nosotros. ¿Qué herramientas les estamos dando a nuestr@s hij@s para que puedan elegir?

Hay pruebas irrefutables de que somos iguales: nacemos y nos morimos; en el mientras tanto, el paréntesis más infinito, todo es diferencia. Tanto la igualdad como la diferencia son construcciones sociales: igualdad es que nuestras hijas puedan soñar con pilotear un avión, ser presidentas o superheroínas;1 también que sueñen con ser como Bob el constructor o tener muñecos varones. Igualdad es que nuestros hijos puedan soñar con ser maestros jardineros, azafatos o bailarines; también que puedan ver programas de cocina, jugar con muñecos y muñecas o llorar si les duele el alma. Igualdad es que ni la ley ni la cultura ni sus padres y madres ni sus maestros ni sus amigos se los impidan, los burlen o agredan por “ser diferentes”… Que puedan soñar sin que los señalen con la risa o el dedo.

(Des)elegir no es aislarse, desligarse, cortar lazos. Es, simplemente, animarse a intentar algo distinto. Estas páginas están llenas de incertidumbres, angustias, miedos… pero también de la certeza de que ser sincer@s con nosotr@s mism@s y con los demás es bueno: honestidad y libertad son un combo más barato que los que solemos comprar en los fast food y están más cerca de la realización que los juguetes que nuestros hijos e hijas se llevan con esa comida. Belleza es la magia de un niño o niña que se mira al espejo con confianza y alegría. Riqueza es ser el puente para que eso sea posible.

El punto de partida podría ser esta pregunta que, a veces, ni siquiera nos hacemos: ¿qué significan l@s hij@s?, ¿qué esperamos de ser padres y madres?, ¿qué voces de la sociedad y de nuestras familias se reúnen en esta experiencia que puede implicar mandato, sueño, consecuencia, esperanza, deseo, desafío…?

También existen numerosas pruebas que demuestran que somos diferentes: están en la punta de nuestras manos y son un milimétrico territorio de cada un@ de nosotr@s que hasta el Estado reconoce: las huellas digitales. Asociadas con un número que tampoco se repite, conforman ese entramado que se evapora en el documento de identidad: líneas y cruces que se articulan en cada uno de nosotras y nosotros y nosotres como en ninguna otra persona.

Los números fueron también la esencia de las prácticas más deshumanizantes o segregacionistas, como el nazismo y el apartheid, donde la identidad desaparecía para convertirse en una marca impuesta, como se hace con el ganado que termina en el matadero. Pero las huellas digitales permanecieron siempre ahí, como pruebas irrefutables de nuestra particularidad y de que diversidad es infinito sin el punto rojo.

Palabras clave

TOD@S

(lenguaje inclusivo)

Desde sus distintos mundos, los silenciados piden ser nombrados.

Gianni Rodari, Gramática de la Fantasía

Las diferencias se diferencian, pero el lenguaje oficial (la Real Academia Española) suele ser más lento que el lenguaje “de a pie”. Además, pensar que se puede consensuar en nombres propios a las identidades complejas es clausurar un proceso que aún no se detuvo (tal vez nunca lo haga). Para resolver este laberinto (sin meter la pata en el camino), durante el libro elegimos mechar las distintas estrategias que existen para incluir a la diversidad en un texto: todos, todas y todes; tod@s; los/as/es, etcétera.

Como se ve en el párrafo anterior, no tenemos una postura definida para aplicar el lenguaje inclusivo en todo el texto, porque ninguna de las formas termina de resolver el tema, pero tampoco queremos desentendernos de la lucha que se da en las palabras para que la vida de todas y todos sea más inclusiva, justa y plena. Por eso, vamos a elegir distintas estrategias para cada sección de este libro. Entendemos que dificulta la lectura, pero estamos convencidos de que el recorrido colectivo nos va a ayudar a encontrar mejores palabras para tod@s.

Esta sección se centra en la @, una abreviatura que busca incluir en forma sincronizada a mujeres y varones, porque la batalla por la igualdad de género en el lenguaje empezó con estrategias de sustitución como esta. Luego, pasó por la necesidad de explicitar que todas y todos debemos estar incluidos, y hoy está más cerca del campo de la innovación, con el todes.

Con este apartado, rendimos un humilde homenaje al lenguaje revolucionario que se opone al orwelliano espíritu de la neolengua, ese mecanismo de control que disminuía y anulaba sentidos para adoctrinar y uniformar.

La finalidad de la neolengua no era aumentar, sino disminuir el área del pensamiento, objetivo que podía conseguirse reduciendo el número de palabras al mínimo indispensable.

George Orwell, 1984

1. Durante la escritura de este libro, el corrector de Word no detectó esta palabra. Como dicen en las películas, ¡caso cerrado!

PARTE 1

LA NATURALEZA ES SABIA

“Hace décadas que quienes estudian la cultura
experimentan el vértigo de las imprecisiones”.

NÉSTOR GARCÍA CANCLINI

Algunos cocodrilos y tortugas ponen sus huevos y, según la temperatura del ambiente, resultan ser machos o hembras. Para estas especies, el sexo no viene dado, sino que el instinto animal, que se mueve por la continuidad de la especie, determina si los huevos van a anidar en un lugar más o menos cálido, algo así como si van a ser más o menos hembras y machos.

Empezamos este libro con este ejemplo que encontramos en el primer capítulo de Aventuras con los Kratt, un dibujo animado que vemos con los más chicos por tres motivos:

Nuestras familias están rodeadas de información amiga de los cambios culturales: si estamos atentos, hay ejemplos como estos por todos lados. Muestras que nos cuentan que las cosas no son tan sólidas, definidas y eternas como aprendimos. A simple vista, parece que en la naturaleza todo es más lineal, pero si miramos más de cerca, todo cambia. El sexo binario que aprendimos en la escuela (varón/mujer) es, en realidad, un escondite de otras variables que no aprendimos a concebir según nos lo permiten la cultura, nuestro tiempo o nuestra educación. ¿Sabían que, por ejemplo, existen “varones” con triple cromosoma (XXY)? Aventuras con los Kratt es protagonizado por los hermanos que lideraban Zoboomafoo, un programa con personas “reales” que veíamos con los hijos más grandes de esta familia. Esto es importante porque algo de lo que va a aparecer en este libro son las líneas de continuidad y ruptura entre generaciones: entre la de nuestros padres y la nuestra; entre la nuestra y la de nuestros hijos e hijas, entre docentes y estudiantes; entre jefes, jefas, empleadas y empleados.

Así, entre generaciones, variables y contenidos que nos ayudan a pensar, los y las invitamos a recorrer estas páginas que proponen ni más ni menos que un espacio para pensar(nos) en este devenir hacia una sociedad más justa, menos machista y más inclusiva.

Palabras clave

TODAS Y TODOS

· lenguaje inclusivo ·

La estrategia lingüística “todas y todos” se propuso desplegar sentido, transformar una imbricación de la @ que presentaba a unas adentro de otros. Empezar a mostrar es empezar a poder ver.

SER-EN-LA-DIVERSIDAD

RESPETO Y EQUIDAD

“Nadie es un demonio si se le escucha con atención”.

SUSAN SONTAG, Yo, etcétera

Ante todo, queremos aclarar que no sabemos cómo debería ser un buen padre o una buena madre. Este no es un libro con respuestas definitivas sobre crianza sino un intento, un ejercicio para compartir un recorrido lleno de preguntas (nuestro recorrido) y algunas respuestas y certezas que encontramos (y seguimos encontrando) para tratar a nuestrxs hijxs del modo en el que intentamos vivir: con respeto e igualdad y atentos a la inclusión y a la diversidad.

Respetar significa, entre otras cosas, considerar al otrx, registrarlx como un par igual y diferente; promover ese tipo de retroalimentación que no se sabe dónde empieza: aprender a respetar y aprender a ser respetadxs. Saber que hay otras maneras de ser, pensar, amar y vivir: registrarlas y respetarlas; registrar y respetar también las propias elecciones. Es acompañar, a veces en silencio. Considerar, registrar, conocer, comprender, acompañar no son formas de estar de acuerdo sino de ser-en-la-diversidad.

Descubrir que hay jerarquías pero que esas diferencias no son “naturales” ni definitivas, sino que reproducen una desigualdad de poder y esquemas que quienes estamos preocupados por construir modelos de crianza no machistas queremos transformar de jerarquías a posibilidades que habiliten las diferentes elecciones, creencias, cosmovisiones…

Compartir el espacio sin distinciones: todxs pueden estar donde yo también puedo estar, y así como no existe aún un “modo adecuado” (más adelante vamos a explicar por qué dudamos de que alguna vez exista) de nombrar la igualdad o la inclusión, tamp ...