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CóMO HACER QUE LAS COSAS PASEN

Guillermo Echevarría  

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Fragmento

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Penguin Random House

Agradecimientos

A mi abuelo, Juan Andrés Cameirone, por ser mi gran fuente de inspiración y un enamorado de encontrar las palabras precisas.

A Guillermo, mi padre, por su franqueza, su lealtad y por ser un solapado formador de cantantes, filósofos y pensadores revolucionarios.

A Ana, mi madre, por su fe en mí, su apoyo, su paciencia; por corregir este libro en sus diferentes versiones y por ser mi maestra en el arte de asombrarse.

A Dol, mi hermana, por los libros que fue acercando a mi vida, por su camino de transformación personal y por los cuentos que siempre me leía con tanto cariño.

A Maya Marini, por su magia, sus lecturas, relecturas y su apoyo incondicional a mi artista interior.

A todos los que leyeron y releyeron el borrador, y me ayudaron a mejorar este libro.

A Patricio Donnelly, Ignacio Moretti, Daniel Recupero y a todos los amigos que me animaron a concretarlo.

A José Luis Sánchez, por su amistad, por tantos encuentros conversando las historias de este libro y por seguir eligiendo hacer que las cosas pasen en su vida.

A Fernando Castro, por enseñarme a pensar como un periodista.

A Alicia Del Carril, por trasmitirme su amor por el lenguaje y la literatura.

A Fernando Regueira, por ser mi coach de escritura, un maestro de sencillez y un amigo.

A Luz Beretervide, por haberme ayudado a recuperar mi poder y a Florencia Costa por acompañarme y animarme a encontrar mi bien mayor.

A Elena Espinal, por haber traído el Coaching a la Argentina y a mi vida, y por su generosidad y hospitalidad.

A Jim Selman y a cada uno de los coaches, entrenadores y maestros que me ayudaron a desarrollar mis capacidades abriendo puertas en mi manera de ver y de verme.

A Miguel Aguado, Mónica Gallardo, Santiago Guerrero, Erick Borborohglu, Andrea Eberle, por contar conmigo para hacer que las cosas pasen en sus equipos.

A todas las personas y organizaciones que confiaron en mí para lograr mejores resultados.

A Martín Fernández que, doce años atrás, me animó a aportar valor a través de un boletín electrónico que dio origen a Tu Minuto de Entrenamiento.

A Pedro y Ana Valdecantos, por ser tan cariñosos conmigo y por haberme ayudado a comprender que había que difundir los minutos en Internet.

A todos los fieles seguidores del boletín Tu Minuto de Entrenamiento y a los que continúan acompañándome en el camino a través de Tu Minuto de Coaching en Facebook.

A Sergio Cachito Vigil, por su integridad, su grandeza sencilla y su generosidad.

A Juan Carr, por brindarme generosamente su tiempo en más de una ocasión y por vivir haciendo que las cosas pasen.

A Gustavo Zerbino, por todos estos años dando testimonio de lo que el ser humano es capaz de superar.

A Mamerto Menapace, por su calidez y por inspirarme a escribir a través del cuento Morir en la pavada.

A Patricia Pichot, por animarme a publicar este libro ocho años atrás.

A Picky Juliano, por invitarme a difundir el mensaje de este libro a través de la radio y por contagiarme su entusiasmo por dejar una huella.

A Mónica Herrero, por haber apostado desde el principio a este libro muy interesante y práctico, y a Silvia Itkin, por desafiarme a convertir un manual de liderazgo para organizaciones en un libro para todas las personas que buscan hacer que las cosas pasen en su vida.

A los protagonistas de las historias y anécdotas de este libro.

A los autores de los libros de los que me nutrí durante todos estos años.

A Rosario, mi hija, por darle sentido a mi esfuerzo y por recordarme lo que es más importante con cada te quiero.

A todas las personas que fueron una influencia positiva en mi vida brindándome oportunidades, enseñándome con su ejemplo, compartiéndome sus conocimientos o permitiéndome ayudarlas. Forjaron mi vida y están en la esencia de este libro.

A todos ustedes, siempre les estaré agradecido.

Prólogo

Al principio, en la Cordillera, nos preguntábamos: “¿Por qué nos pasó esto a nosotros?”. Y eso nos paralizaba. Lo que había que preguntarse era cómo salir de ahí.

Escuchar en la radio que se había suspendido la búsqueda fue la mejor noticia. Desde entonces, ya solo dependía de nosotros sobrevivir y, por eso, hicimos cosas increíbles. Lo definitivo no es lo que pasa; es lo que nosotros hacemos con lo que nos pasa.

Este libro está muy en sintonía con el que estoy terminando sobre la transformación interior y que posiblemente se llamará Querer, creer y hacer, que es lo necesario para que las cosas ocurran.

Me emocionó mucho “Taxi coaching”, el cuento del taxista que pone todo de sí. Se me cayeron varias lágrimas porque me sentí muy identificado con cada uno de los personajes y con la transformación de la historia a partir de ese encuentro, porque en la vida, para ser felices, hay que poner siempre lo que falta.

Es como el eco: si ponemos amor, nos devuelve amor. Si ponemos reproches, nos devuelve reproches. Si ponemos alegría, nos devuelve alegría.

Todos tenemos una cordillera. Podemos quejarnos y adoptar la actitud caprichosa de no aceptar la realidad, o agradecerla. Aunque el dolor es inevitable, el sufrimiento es optativo. En los Andes, nosotros decidimos estar agradecidos.

Ser feliz es una actitud, una decisión.

Me alegra sentir que, a través de este libro, Guillermo está poniendo el granito de arena que hará que muchas personas puedan volver a soñar y animarse a atravesar los miedos para realizar sus sueños.

GUSTAVO ZERBINO1

1. Gustavo Zerbino es médico, presi

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