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CORRER PARA VIVIR, VIVIR PARA CORRER - EDICIóN DEFINITIVA

Santiago García  

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Fragmento

Prólogo a la edición definitiva

Si me preguntan cómo nació Correr para vivir, vivir para correr, la historia puede contarse fácilmente. Un colega y amigo, Marcelo Panozzo, me dijo que quería hablar conmigo, y quedamos en realizar un desayuno de trabajo. Durante ese encuentro me dijo: “¿Te gustaría escribir un libro sobre running?”. La pregunta surgió porque, en los últimos años de los veinte que hacía desde que nos conocíamos, él había visto crecer en mí una pasión por el running muy parecida al fenómeno mundial del que todos estaban siendo testigos. En ese momento él trabajaba como editor y creyó que yo era la persona indicada para la tarea. Mi respuesta fue un sí rotundo e instantáneo. Ya había escrito algunos textos para algunas publicaciones, y en mi cabeza existía el deseo de volcar todo ese material en un mismo lugar. Quedamos en que le enviaría algunas ideas lo antes posible para ver si podíamos avanzar. Y lo que siguió es una historia real, sin ningún tipo de exageración: llegué a mi casa, me puse las zapatillas y salí a correr una hora. Al regresar, me senté frente a la computadora y armé el índice completo de lo que sería mi primer libro sobre running. Se lo mandé a Panozzo, y al día siguiente recibí la noticia de que la editorial había dicho que sí.

El libro se publicó al año siguiente, y su éxito fue tal que hubo que reeditarlo al mes de su salida. Un año después vendría Correr mejor, vivir mejor. Mi vínculo con el running creció y creció hasta esta edición definitiva de algo que me llena de orgullo. Nunca en mi vida laboral había recibido la devolución y el afecto que provocó haber escrito un libro. Desde entonces, cientos de personas se han acercado a mí para agradecerme y decirme que el libro les había abierto la puerta del running, o que cada una de las páginas fue el reflejo de lo que ellos han vivido desde que empezaron a correr. Los méritos de un corredor no están en un libro, pero parece que estas páginas han motivado, y siguen motivando, a muchas personas en Argentina y en el mundo. Nada podría hacerme más feliz que saberlo. Estos libros parten de mi experiencia, pero a su vez han sido la experiencia de todos.

El libro no ha perdido vigencia y las historias siguen siendo las mismas para todos. Como algunos capítulos relataban carreras que ya no existen, no están en esta edición, con el fin de hacerlo más fluido y mantener su carácter práctico. Lo que se agrega a esta versión aumentada, corregida y mejorada es el segundo libro, Correr mejor, vivir mejor. Con la misma mecánica de edición, este también ha sido mejorado para esta publicación, que incluye ambos textos. Como agregado exclusivo, se suman un par de capítulos que me pareció que cerrarían mucho mejor la historia de un corredor que empezó desde cero y terminó corriendo los maratones más importantes del planeta.

Para el que aún no se animó a empezar a correr, para el que da los primeros pasos y para el que corre desde hace años, esta edición definitiva es una guía práctica llena de consejos, un recorrido de experiencias y momentos inolvidables, y también un festejo de esta pasión hermosa que es correr.

CORRER PARA VIVIR,
VIVIR PARA CORRER

Prólogo

“No puedo imaginarme vivir y no correr”.

PAULA RADCLIFFE

En la Constitución de Estados Unidos, la búsqueda de la felicidad aparece como un derecho. Hay un famoso libro sobre cine que se titula La búsqueda de la felicidad, parafraseando este fragmento del texto constitucional. Este libro trata de lo mismo que tratan la mayoría —o tal vez, la totalidad— de los libros y de las expresiones culturales: la búsqueda de la felicidad. No es un manual de autoayuda ni un conjunto de dogmas cerrados, ni tampoco la sumatoria de fórmulas mágicas. El texto relata el proceso por el cual un día cualquiera descubrí, en mi propia búsqueda personal, que en el correr había un sendero directo a mi felicidad. No es un camino teórico, es un camino real, posible, comprobado. Este libro cuenta también la historia de todas las historias que encontré en el camino, de los amigos que descubrí y de lo que hallé en mi propio corazón. Escribo con la humildad de quien sabe que no es un entrenador ni un medallista olímpico, pero que guarda la esperanza de que su experiencia pueda enriquecer a otras personas y que, con suerte, les abra a su vez la puerta para encontrar su propia felicidad.

Los eventos más significativos en nuestras vidas, aquellos que cambian para siempre y de forma positiva nuestro rumbo, no siempre tienen un instante en la línea de tiempo, no siempre logran tener una fecha, un lugar, una marca en el mapa o en el calendario. Sin embargo, en mi historia, la certeza de que el running había entrado en mi vida para quedarse sí tiene día y lugar. El sitio: Pinamar. La fecha: 12 de septiembre del año 2009. La carrera: Merrell Adventure Race. Corro por un camino de ripio. A mi alrededor hay una gran cantidad de corredores; a mi derecha, aunque no la veo, la vastedad del océano. Luego de unos kilómetros subimos por una pequeña elevación de arena; al bajarla, giramos hacia la derecha. En ese momento aparece frente a mí una imagen que no podré olvidar jamás: una larga fila de corredores corriendo a orillas del mar se desplaza mientras la inmensidad del agua y el cielo enmarcan el recorrido. La imagen era de una belleza cinematográfica. Un pensamiento vino a mi cabeza en ese momento y de manera instantánea: “Hoy es el día más feliz de mi vida”. No fue una frase para darme aliento, no fue algo que leí en un eslogan, fue lo que sentí en lo más profundo de mi ser. “Hoy es el día más feliz de mi vida”. Esa era mi primera carrera de aventura y, con lágrimas en los ojos, estas palabras resonaron en mí hasta que la completé. Tampoco me tomé la frase literalmente, pero sí sentí que el hecho de que mis pensamientos me llevaran a pensar eso, era una señal más que significativa. Mi entrenamiento en aquel entonces no era el mejor. La carrera, 28 km por dunas y bosques con arena, era extremadamente dura, y sin embargo la disfruté de punta a punta. Ese día supe que iba a correr por el resto de mi vida, que algo había cambiado para siempre.

Invito a los lectores a seguir mi camino, un camino que alguno de ustedes tal vez ya haya hecho, esté haciendo o no haya comenzado aún. Todo lo que sé sobre el correr, todo lo que aprendí corriendo, forma parte de este libro.

PRIMERA PARTE
CORRER PARA VIVIR

“Nadie nace siendo un corredor perfecto. Y ninguno de nosotros se convierte en uno. Pero a medida que sumamos escalones, nos convertimos en mejores corredores. Y esa es la belleza de nuestro deporte: no hay atajos, nadie nos regala nada; ganamos cada kilómetro, y ganamos cada resultado”.

PETER MAGILL

1. CÓMO ALGUIEN EMPIEZA A CORRER

Esta es la pregunta que se nos hace con mayor frecuencia a los corredores: ¿cómo empezaste a correr? Que no por repetida deja de s

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