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DESPIERTA EL GENIO FINANCIERO DE TUS HIJOS

Robert T. Kiyosaki  

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Fragmento

Índice

Portadilla

Índice

Dedicatoria

Cita

Introducción. Despierta el genio financiero de tus hijos

Primera parte. ¿Están las escuelas preparando a tus hijos para enfrentarse al mundo real?

Introducción a la Primera parte

Capítulo uno. Lección n.º 1. La crisis educativa

Capítulo dos. Lección n.º 2. El cuento de hadas se acabó

Capítulo tres. Lección n.º 3. Prepara a tus hijos para lo peor

Capítulo cuatro. Lección n.º 4. Ventanas de aprendizaje

Capítulo cinco. Lección n.º 5. ¿Por qué los graduados con las mejores calificaciones fracasan?

Capítulo seis. Lección n.º 6. ¿Por qué la gente rica termina en bancarrota?

Capítulo siete. Lección n.º 7. ¿Por qué los genios son generosos?

Capítulo ocho. Lección n.º 8. La mentalidad del subsidio

Segunda parte. Otro punto de vista

Introducción a la Segunda parte

Capítulo nueve. Otro punto de vista respecto a la inteligencia

Capítulo diez. Otro punto de vista respecto a las hojas de calificaciones

Capítulo once. Otro punto de vista respecto a la codicia

Capítulo doce. Otro punto de vista respecto a la deuda

Capítulo trece. Otro punto de vista respecto a los impuestos

Capítulo catorce. Otro punto de vista respecto a las palabras

Capítulo quince. Otro punto de vista respecto a Dios y el dinero

Tercera parte. Dales a tus hijos la ventaja del ganador

Introducción a la Tercera parte

Capítulo dieciséis. Las 10 ventajas del ganador que brinda la educación financiera

Cuarta parte. Universidad para capitalistas

Introducción a la Cuarta parte

Capítulo diecisiete. Conviértete en la Fed

Capítulo dieciocho. ¿Cómo imprimo mi propio dinero?

Reflexiones finales

Epílogo

Conoce a la Familia Lannon

Conoce a la Familia McElroy

Acerca del autor, Robert Kiyosaki

Agradecimientos

Material adicional

Padre Rico, padre Pobre para jóvenes

Introducción

Primera parte. El lenguaje del dinero

Capítulo uno. Una nueva manera de aprender

Glosario. Definiciones de Padre Rico

Fuentes

Créditos

Grupo Santillana

 

 

 

 

A los padres…, los primeros y más importantes maestros de un niño

 

 

 

 

Cuando tenía cinco años

mi madre siempre me decía que

la felicidad era la clave de la vida.

 

Cuando fui a la escuela me preguntaron

qué quería ser cuando fuera mayor.

“Un hombre feliz”, contesté.

 

Me dijeron que no entendía la lección

y yo les dije que ellos no entendían la vida.

 

JOHN LENNON

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Introducción

Cada vez que pienso en escribir un nuevo libro, me pregunto: ¿Por qué voy a hacer esto?

Bien, la respuesta siempre es simple para mí, y siempre es la misma. Toda la vida me he preguntado por qué en la escuela no se imparte ninguna asignatura sobre el tema del dinero; los maestros se empeñan en martillarnos todos los días en la cabeza lo siguiente:

 

“Ve a la escuela y estudia para que consigas un buen empleo.

Si no vas a la escuela, no lo obtendrás”.

 

¿POR QUÉ IR A LA ESCUELA?

Lo anterior me hizo preguntarles a mis maestros: “¿Acaso no queremos un empleo para hacer dinero? Si conseguir un empleo tiene como objetivo generar dinero, ¿por qué no vamos directos al grano y nos empiezan a enseñar sobre este tema?”.

Pero nunca respondieron mi pregunta.

 

EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR

“El traje nuevo del emperador” es un cuento danés escrito por Hans Christian Andersen y publicado en 1837.

 

EL ARGUMENTO:

Hace mucho tiempo hubo un emperador al que solo le importaba su ropa y presumir de ella. Un día lo visitaron dos estafadores y le dijeron que podían fabricarle el atuendo más elegante con una tela hermosísima. Dicha tela, le dijeron, era muy especial porque era invisible para los estúpidos y la gente de origen humilde.

El emperador, un tanto nervioso porque no sabía si podría ver la tela, primero envió a dos de los consejeros en quienes más confiaba para que vieran aquel material tan peculiar. Naturalmente no había ninguna tela, pero ninguno de los consejeros admitió que no podía ver nada, y solo se dedicaron a alabarla.

Cuando se divulgó el rumor sobre la tela, toda la gente del pueblo se interesó en saber cuán estúpidos eran sus vecinos.

Entonces, el emperador permitió que los estafadores lo vistieran con su traje nuevo especial, fabricado con la tela mágica, para usarlo en un desfile por el pueblo. Aunque él sabía que iba desnudo, no dijo nada porque le daba miedo aceptar que era demasiado estúpido y no veía ninguna tela. También le daba miedo que sus súbditos pensaran que su emperador era un imbécil.

Por supuesto, la gente del pueblo alabó con emoción las magníficas prendas del emperador porque también tenía temor de admitir que no veía nada, hasta que, de repente, un niño dijo: “Pero ¡si no lleva nada puesto!”.

Los padres del niño ahogaron un grito y trataron de acallar a su hijo, pero este no paraba de hablar. El niño se contoneaba y trataba de quitarse la mano de sus padres de la boca mientras gritaba: “¡El emperador está desnudo!”. En muy poco tiempo, algunos de sus compañeros de clase comenzaron a reírse y a gritar al unísono.

Poco después, los adultos se unieron a los chicos y susurraron: “¡Los niños tienen razón! El viejo está desnudo. Es un tonto y espera que nosotros también lo seamos”.

 

LO QUE REALMENTE QUIEREN LOS ESTADOUNIDENSES

En su libro de 2009, Lo que realmente quieren los estadounidenses (What Americans Really Want… Really), el doctor Frank Luntz —un respetable encuestador que mide el ritmo cardiaco de Estados Unidos— preguntó lo siguiente en su encuesta:

Si tuviera que elegir, ¿preferiría ser dueño de un negocio o director ejecutivo (Chief Executive Officer, o CEO, por sus siglas en inglés) de una empresa de la lista Fortune 500?

La gente encuestada respondió de la siguiente manera:

 

80% Dueño de negocio con 100 o más empleados.

14% Director ejecutivo de una empresa de Fortune 500 con más de 10 000 empleados.

 

Dicho de otra forma, lo que los estadounidenses quieren hoy es ser empresarios.

Esta es la razón por la que muchos padres continúan diciendo: “Ve a la escuela para que consigas un empleo bueno y bien pagado”. Muy pocos padres o maestros sugieren: “Ve a la escuela para que aprendas a generar empleos buenos y bien pagados”.

Hay una diferencia abismal entre las habilidades de un empleado y las de un empresario; y por supuesto, las habilidades necesarias para ser empresario no se enseñan en las escuelas.

El doctor Luntz descubrió que más del 70% de empleados corporativos de tiempo completo está pensando, o lo ha estado considerando por algún tiempo, comenzar su propio negocio. Muchos sueñan con convertirse en empresarios, pero muy pocos darán el salto de fe que es necesario. La falta de educación financiera es la causa principal por la que mucha gente continuará siendo empleada de otros. Como los empleados carecen de educación financiera, les aterra perder sus empleos, no continuar recibiendo una nómina o, sencillamente, fracasar en el intento.

La educación financiera y la transformación que esta produce son esenciales para todo empresario.

 

OLVÍDATE DE LOS MÁSTERES

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