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EL JEFE MáXIMO

Ignacio Solares  

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Fragmento



Índice

Portadilla

Índice

Dedicatoria

Cita

I. “ Tu cuelga, Pancho”

II. El maestro Amajur

III. “Un farsante”

IV. “Yo soy yo, no tenga duda”

V. “Por eso fusílelo, porque dicen que es un santo”

VI. “¿Qué tal si me le disfrazo del general Obregón?”

VII. Y alcanzó a escuchar otros disparos a su lado

VIII. “Les dije que lo remataran, no que lo acribillaran”

IX. “¿O fuiste tú el que me mandó matar, Plutarco?

X. “Estoy borrachísimo. Fue el vicio de mi padre y por lo visto lo heredé”

XI. “Vasconcelos no puede llegar a la presidencia”

XII. “Haya o no haya alguien sentado en la silla presidencial, no puedo desatender mis responsabilidades”

XIII. “Nunca supuse que pudiera concebirse idea más maquiavélica”

XIV. “Que me espere el general Cárdenas a que termine esta partida de póker”

XV. “Por lo menos a mí no me mandó matar”

XVI. “¿Es que todo cuanto hice debe culminar en este gran silencio?”

Nota

Créditos

Grupo Santillana

Para Myrna

“La política, amigo, es una cloaca; siempre lo ha sido”.

PLUTARCO ELÍAS CALLES

“Todos parecíamos los perros del Jefe
Máximo, y ladrábamos a su gusto”.

GONZALO N. SANTOS

I. “Tu cuelga, Pancho”


Aquella madrugada del 5 de octubre de 1927, el general de brigada Claudio Fox salió a la terraza del Castillo de Chapultepec a avisarles al presidente de la República, Plutarco Elías Calles, y al general Álvaro Obregón, presidente electo, que los trece cadáveres que esperaban acababan de llegar y se les había instalado en una pieza de los sótanos del propio castillo para que se les reconociera. El camión para volvérselos a llevar también ya estaba listo.

Al ver desde lejos a Calles y a Obregón, vestidos de oscuro, con traje y chaleco de lana, apoyados en el parapeto del mirador —Obregón con corbata de moño, lentes de aro de metal y fumando con su única mano, Calles con una actitud un poco más distante, con una mirada perdida en el paisaje—, al verlos desde lejos, el general Fox recordó el momento de la mañana anterior en que se le entregó la orden perentoria de ejecutar al general Francisco Serrano y sus acompañantes en el camino de regreso de Cuernavaca.

El oficio decía así:<

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