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ELANTRIS

Brandon Sanderson  

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Fragmento

Título original: Elantris

Traducción: Rafael Marín Trechera

1.ª edición: junio, 2013

© 2005 by Brandon Sanderson

© Ediciones B, S. A., 2013

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

Depósito Legal: B. 15.098-2013

ISBN DIGITAL: 978-84-9019-474-4

Maquetación ebook: Caurina.com

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

 

 

 

 

 

Dedicado a mi madre,

que quería un médico,

acabó con un escritor,

pero lo amó lo suficiente

para no quejarse (mucho).

Contenido

Portadilla

Créditos

Dedicatoria

 

PRESENTACIÓN

AGRADECIMIENTOS

Mapa

PRÓLOGO

Primera parte

1

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3

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6

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8

9

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SEGUNDA PARTE

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TERCERA PARTE

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59

60

61

62

63

EPÍLOGO

GLOSARIO

El autor

PRESENTACIÓN

En realidad, estas presentaciones nacieron, entre otras cosas, para que un editor, siempre con derecho a dudar (Descartes dixit...), justificara sus decisiones. Hay muchos títulos, nacionales y extranjeros, susceptibles de ser publicados en NOVA y todos aquellos que acaban apareciendo en esta ya veterana colección tienen, al menos desde mi punto de vista, su razón de ser.

En este caso, en época de bonanza editorial en la edición de ciencia ficción y fantasía en España, resulta a priori sumamente arriesgado atreverse con un autor novel y completamente desconocido para el lector español. Como sabemos los viejos editores, los lectores hispanos suelen acogerse a la conocida tradición de que «más vale malo conocido que bueno por conocer» y, en años de gran abundancia de oferta editorial, suele ser un riesgo casi suicida atreverse con un autor novel.

Y como sea que llevo ya años como editor de NOVA (casi una veintena) y que tengo una cierta experiencia en estas lides, me temo que ha de sorprender a más de uno que me arriesgue, justo ahora, publicando aquí la primera novela de un autor completamente desconocido como es Brandon Sanderson.

La explicación es muy sencilla: ELANTRIS es una novela excepcional.

Es amena, llena de sorpresas y centrada en personajes que interesan al lector. Una sorprendente bocanada de aire fresco, una rara novedad de la mejor fantasía épica con una historia completa y magistralmente satisfactoria en un único volumen.

Al margen de sus valores intrínsecos (que comentaré más adelante), ELANTRIS es una primera novela que ha sido muy bien avalada por la crítica. Un especialista como Orson Scott Card ha dicho de ella, nada más o nada menos que:

ELANTRISes la más bella novela de fantasía que se escribirá en muchos años. Brandon Sanderson ha creado un mundo verdaderamente original de magia e intriga y, con el rigor de los mejores escritores de ciencia ficción, lo ha hecho real en todos sus niveles.

Sin embargo, lo que hace que esta novela resulte inolvidable son los magníficos personajes que ha creado. Verdaderos héroes que, enfrentados a la adversidad, encuentran fuerzas que ignoran poseer, cometen errores ante cuyas consecuencias no se acobardan y se sacrifican para salvar lo que vale la pena amar en su mundo.

Valoro en mucho las opiniones de Orson Scott Card quien, por ejemplo, me hizo descubrir autores como Robert J. Sawyer y otros cuya primera publicación en España se hizo en NOVA. Pero, en el caso de Brandon Sanderson, la opinión de Scott pudiera haber sido sesgada. Es algo poco frecuente, ya que, tal vez por su compromiso religioso, Scott tiene un alto nivel de exigencia ética, pero en el caso de Brandon Sanderson, también mormón como Card, la sospecha era posible.

O sea que leí ELANTRIS con mucha atención y, simplemente, me lo pasé muy bien leyéndola. Me interesó la situación, los personajes y, sobre todo, ese uso de la religión como herramienta para manipular a los seres humanos que, debo decirlo, siempre me ha sorprendido en algunos autores mormones, como Card o Sanderson en este caso. Aunque a mí me resulta sumamente atractivo e interesante, el uso en este sentido de la religión no es demasiado habitual en la ciencia ficción y la fantasía. Por eso, además de recordar siempre con cariño episodios como «Los alcaldes» y «Los comerciantes» de FUNDACIÓN (1951) de Isaac Asimov, en su día me atreví a publicar e incluso traducir para Ediciones B esa maravilla que es ¡HÁGASE LA OSCURIDAD! (1950) de Fritz Leiber, que sólo se publicó en España a finales de la década de los ochenta, casi cuarenta años después de que viera la luz el original inglés.

En definitiva, el interés intrínseco de la novela que tenemos entre manos fue lo que me hizo decidirme por una opción arriesgada y que no recomendaría en estos días a un editor de ciencia ficción y fantasía en España: publicar ELANTRIS enseguida. Aparecida en Estados Unidos en mayo de 2005, la decisión se tomó casi inmediatamente a la llegada de las galeradas, y la ofrecemos ya a los lectores hispanos a menos de un año de su aparición en Estados Unidos. Como suele hacerse con un best-séller incuestionable. Y espero que lo sea.

Me ayudó en la decisión la opinión de mi hijo, quien incluso leyó la novela antes que yo (llegan muchas propuestas de los agentes y no siempre las atiendo todas enseguida), y me la recomendó efusivamente. Mi hijo no es un lector particularmente adicto a la ciencia ficción y la fantasía como yo, o sea que su opinión añadía otro tipo de valor a ELANTRIS. Posiblemente por este motivo la novela de un autor desconocido como Sanderson pasó en mi lista de lectura por delante de otras obras de autores ya consolidados. La leí, como suele decirse, de un tirón y el resto fue sencillo.

Más tarde, tomada ya la decisión y con el contrato de derechos en marcha, tuve la satisfacción de comprobar por la reacción de la crítica especializada de Estados Unidos que Orson Scott Card, mi hijo y yo mismo no éramos los únicos que habíamos gozado con la lectura de ELANTRIS

Si, como se dice, para muestra basta un botón, aquí lo tienen en un extracto del comentario que publicó la revista literaria especializada Publishers Weekly, que, por cierto, adornaba ELANTRIS con un montón de estrellas para indicar su excelencia (lo que suele indicarse, en el argot profesional como un starred review, un comentario con estrellas):

El excepcional debut de Sanderson en la fantasía (una novela estimulante y completa en sí misma y libre de los clichés habituales) ofrece de todo para todos: misterio, magia, romance, enfrentamientos políticos, conflictos religiosos, luchas por la igualdad y una escritura penetrante con personajes consistentes y maravillosos. La intriga y la emoción aumentan sin parar en una narrativa perfectamente equilibrada y de escritura afable. Tal como dice Orson Scott Card, Sanderson es un autor que merece la pena seguir.

Pero incluso comentaristas insospechados daban inesperado crédito a esta primera novela de Sanderson. Por poner un ejemplo que me sorprendió, el Romantic Times Bookclub Magazine, una especie de guía sobre narrativa de ficción que pueda interesar a un público lector femenino, decía de ELANTRIS:

En esta sorprendente primera novela, Sanderson ha creado un mundo completamente único que envuelve al lector en misterios y portentos desde la primera hasta la última página. Sarene y Raoden son personajes convincentes y es maravilloso ver a una heroína femenina fuerte que no acepta componendas respecto de su propia integridad.

Y, como era de esperar, la biblia del género, la revista especializada Locus, en su número de agosto de 2005, cuando yo ya había tomado mi decisión de adquirir los derechos, decía de ELANTRIS, en palabras de Faren Miller:

Fascinante. [...] Está realizada con tal pericia y habilidad que inmediatamente se olvida que es una primera novela. Es un debut excepcional.

Y habría muchos más ejemplos.

Así que, tranquilizada ya mi conciencia de editor dubitativo, paso a hablarles de lo que importa: del autor y su novela.

Brandon Sanderson es joven, no ha llegado todavía a la treintena. Vive en Orem (Utah, Estados Unidos), y obtuvo la licenciatura en inglés en la Brigham Young University. Durante dos años ha sido profesor de lengua y literatura, en la actualidad sigue un máster en escritura creativa. Antes había estudiado bioquímica y, siendo creyente de la iglesia de Los Santos de los Últimos Días (LDS: Last Days Saints, los conocidos «mormones»), estuvo los preceptivos años como «misionero» en Corea. A su retorno se especializó en lengua y literatura inglesa.

Ha escrito diversas novelas, pero la primera publicada ha sido la sexta, escrita en 2000: ELANTRIS, aparecida en Estados Unidos en mayo de 2005. En mayo de 2006 está prevista la aparición de su segunda novela publicada: Mistborn. Los interesados pueden consultar su página web: www.brandonsanderson.com. Vale la pena.

ELANTRIS, que parece una novela de fantasía épica, no es sólo eso. Faren Miller, de Locus, lo ha detectado claramente destacando en ella un tono inconformista poco frecuente en la fantasía. No en vano Sanderson dice haber empezado a leer fantasía a los 14 años, con una novela sumamente inteligente e irónica como es Vencer al dragón (1985, NOVA fantasía número 7), de Barbara Hambly. Faren Miller destaca claramente en ELANTRIS esa posible orientación al recalcar el tono del Prólogo, tan clásico en la descripción de una fantástica capital de seres inmortales como había sido la ciudad de Elantris, para finalizar introduciendo, ya en el mismo Prólogo, un dato sorprendente y casi subversivo: «La eternidad terminó hace diez años.»

Ésa es precisamente la situación: la ciudad de Elantris, poderosa y bella capital de Arelon, había sido llamada la «ciudad de los dioses». Antaño famosa sede de inmortales, un lugar repleto de poderosa magia, Elantris ha caído en desgracia. Ahora sólo acoge a los nuevos «muertos en vida», sometidos a una insufrible no-vida tras una misteriosa y terrible «Transformación».

Un matrimonio de estado destinado a unir los dos reinos de Arelon y Teod se frustra, ya que el novio, Raoden, el príncipe de Arelon, sufre inesperadamente la Transformación y se convierte en un «muerto en vida» obligado a refugiarse en Elantris. Su reciente esposa, la princesa Sarene de Teod, creyéndole muerto, se ve obligada a incorporarse a la vida de Arelon y su nueva capital, Kae, a la que aporta un nuevo elemento: la novedad y, tal vez, el caos.

Mientras, el embajador y alto sacerdote de otro reino vecino, Fjordell, va a usar su todopoderosa religión y su habilidad política como manipulador de seres humanos, para intentar dominar los dos reinos de Arelod y Teod y someterlos a su emperador y su dios.

En su estructura la novela alterna las visiones de los tres protagonistas, el príncipe Raoden, la princesa Sarene y el sacerdote Hrathen, componiendo unos personajes entrañables en un entorno peculiar.

No voy a revelar mucho más sobre el argumento de ELANTRIS, pero sí recomendaré a los interesados en la literatura fantástica el artículo «La forma y lo fantástico», del propio Brandon Sanderson (puede encontrarse en su página web antes indicada). Se trata de un trabajo académico que dice mucho del intento literario del autor y de los intereses que le mueven.

Sanderson demuestra, como suele decirse, «haber hecho los deberes», y teoriza en ese ensayo sobre la forma propia de la literatura fantástica en torno a tres ejes fundamentales: los personajes, el tema y la prosa. Usa ampliamente referencias a algunos textos clásicos sobre el arte de escribir debidos a Henry James («The art of fiction» en Partial Portraits, de 1888), Joseph Campbell (The Hero with a Thousand Faces, de 1972), Ursula K. Le Guin («Mith and Archetype in Science Fiction» en The Languages of the Night, de 1979), y el mismo Orson Scott Card (How to Write Science Fiction and Fantasy, de 1990).

Para defender su manera de construir ELANTRIS, una novela de fantasía épica que rehúye los esquemas habituales, Sanderson la contrapone al esquema tradicional ya indicado en la clásica referencia de Campbell sobre el «héroe de las mil caras». Un esquema que hallamos en El Señor de los Anillos de Tolkien y en su inacabable séquito de imitadores, casi siempre como un viaje iniciático de búsqueda (quest) que emprende el protagonista, ya sea éste Frodo o, por poner ejemplos cinematográficos cuyo autor, George Lucas, ha hecho explícita referencia a la tesis de Campbell, Luke Skywalker o Willow.

Sanderson comenta que Moshe Feder, editor de Tor, se sorprendió al leer ELANTRIS y le hizo notar que «no hay viaje. No es como los otros libros de fantasía». Es cierto, ELANTRIS es una fantasía distinta, como la que ahora escribe George R. R. Martin a quien, lógicamente, Sanderson también aprecia y alaba.

El joven autor desarrolla su tesis en favor del cambio:

Muchos escritores contemporáneos, algunos de ellos muy buenos, se han restringido a sí mismos al estándar asumido de la fantasía. Escriben relatos sobre jóvenes héroes que son llamados a una búsqueda misteriosa, ambicionan el poder, y llegan a la madurez al superar sus tribulaciones. Siguen el Síndrome de Campbell paso a paso, e intentan asegurarse de que no dejan nada al margen.

El movimiento ha ganado tal impulso (en parte por Tolkien, cuya obra exhibe el mito del héroe pero no lo sigue) que se ha convertido en sinónimo de fantasía. Y, debido a ello, el género corre el peligro de estancarse.

Esto, por supuesto, plantea un interrogante. La fantasía es todavía un género en su adolescencia, ya que el movimiento contemporáneo no empezó hasta los años setenta. Las historias que utilizan el mito del héroe siguen vendiéndose bien; en realidad se venden mejor ahora que antes. Por lo tanto, ¿por qué cambiar?

Respondo que debemos cambiar porque la adolescencia pasa y los lectores de fantasía crecen. Los lectores de fantasía empiezan a estar cansados. Muchos de mis amigos, antes lectores ávidos de fantasía, han dejado de leer novelas del género debido a su redundancia. Lo que antes sugería maravillas, ahora se ve como obsoleto y excesivamente trillado. Preveo serios problemas en el futuro si no reconocemos el Síndrome de Campbell y lo afrontamos.

Coincido al cien por cien con esa idea de Sanderson, y debo decir que bastantes novelas de fantasía actuales (esos epígonos de Tolkien tan abundantes) me aburren. Hay pocos títulos (demasiado pocos) en mi lista de novelas imprescindibles de fantasía y, con toda seguridad, es por agotamiento de un cliché que, como le ocurre a Sanderson y a sus amigos, hace ya tiempo que me cansa.

Es posible que la apuesta de Sanderson sea arriesgada. Existe un lector acomodaticio que se conforma con «más de lo mismo» (ese lector al

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