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ELDEST (SAGA EL LEGADO 2)

Christopher Paolini  

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Fragmento

Los cazadores cazados l polvo crujía bajo las botas de Roran mientras bajaba hacia el valle, frío y oscuro en las horas tempranas de la mañana nublada. Baldor lo seguía de cerca, y los dos llevaban arcos tensados. Ninguno de los dos habló mientras estudiaban el entorno en busca de huellas de los venados.

—Ahí —dijo Baldor en voz baja, al tiempo que señalaba una serie de huellas que se encaminaban a un zarzal a la orilla del Anora.

Roran asintió y echó a andar siguiendo el rastro. Como parecía del día anterior, se arriesgó a hablar:

—¿Puedo pedirte un consejo, Baldor? Parece que se te da bien entender a la gente.

—Por supuesto. ¿De qué se trata?

Durante un largo rato, no sonó más ruido que el de sus pasos.

—Sloan quiere casar a Katrina, y no precisamente conmigo. Cada día que pasa, aumenta la posibilidad de que arregle un matrimonio según sus intereses.

—¿Y qué dice Katrina?

Roran se encogió de hombros.
—Es su padre. No puede seguir desafiando su voluntad mientras el hombre a quien sí quiere no dé un paso adelante y la reclame.

—O sea, tú. —Eso.

E

christopher paolini —Y por eso te has levantado tan temprano. —No era una pregunta.

De hecho, Roran estaba tan preocupado que no había podido dormir. Se había pasado toda la noche pensando en Katrina, tratando de encontrar una solución a su dilema.

—No soportaría perderla. Pero no creo que Sloan nos dé su bendición, teniendo en cuenta la situación en que me encuentro.

—No, creo que no te la dará —concedió Baldor. Miró a Roran con el rabillo del ojo—. De todos modos, ¿qué consejo querías pedirme?

A Roran se le escapó un resoplido de risa.
—¿Cómo puedo convencer a Sloan de lo contrario? ¿Cómo puedo resolver este dilema sin provocar un duelo de sangre? —Alzó las manos—. ¿Qué debo hacer?

—¿Tienes alguna idea?
—Sí, pero ninguna me complace. Se me ocurrió que Katrina y yo podíamos limitarnos a anunciar que estamos comprometidos, aunque aún no lo estamos, y afrontar las consecuencias. Eso obligaría a Sloan a aceptar nuestro compromiso.

Baldor frunció la frente. Luego dijo con cuidado:
—Tal vez, pero eso también provocaría un montón de sentimientos negativos en todo Carvahall. Pocos aprobarían vuestra acción. Y tampoco sería muy sabio de tu parte obligar a Katrina a escoger entre tú y su familia; te lo podría echar en cara con el paso de los años.

—Ya lo sé, pero ¿qué alternativa tengo?
—Antes de dar un paso tan drástico, te recomiendo que intentes ganarte a Sloan como aliado. Al fin y al cabo, tienes algunas opciones de triunfar si él entiende que nadie más va a querer casarse con Katrina si ella se enfada. Sobre todo si tú estás disponible para ponerle los cuernos al marido. —Roran hizo una mueca y mantuvo la mirada fija en el sueeldest lo. Baldor se rió—. Si fracasas... Bueno, entonces puedes proceder con confianza, sabiendo que has hecho todo lo que estaba en tus manos. Y será menos probable que la gente te escupa por romper la tradición. Al contrario, considerarán que Sloan se lo ha

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