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FESTíN DE CUERVOS (CANCIóN DE HIELO Y FUEGO 4)

George R.R. Martin  

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Fragmento

ENSAYO BIBLIOGRÁFICO

Es una tarea inabordable dar cuenta de la producción escrita sobre las tradiciones historiográficas y las figuras de los estudiosos que reflexionaron sobre el pasado argentino. Por otra parte, no es el propósito del presente ensayo bibliográfico que busca solamente orientar al lector hacia algunas lecturas complementarias, ponderando brevemente sus aportes, señalar los trabajos considerados imprescindibles (en los límites de la erudición de los autores del libro) y, en especial, aludir a aquellas obras que han sido utilizadas a lo largo del texto y que dadas las características de la colección no pueden ser indicadas en notas a pie de página. En ese contexto, en el que no faltarán ciertamente omisiones y olvidos, los autores quieren llamar la atención sobre la necesidad de ir a los textos (si se prefiere las “fuentes”) y dar prioridad a ellas antes que a los exégetas de los mismos. Ellos no se incluyen aquí ya que los autores y las obras han sido indicadas a lo largo del libro y no pareció necesario hacer un nuevo elenco en este ensayo. De muchas de esas obras existen además numerosas ediciones y no es difícil para el lector ubicarlas.

Capítulo 1

Tradicionalmente, la historiografía erudita se presentó organizada a partir de los estudios históricos de Bartolomé Mitre y sus historias sobre Belgrano y San Martín; la cristalización de esta concepción se halla en el texto de Rómulo Carbia, Historia crítica de la Historiografía Argentina, Coni, Buenos Aires, 1940 (3ª ed.); esta edición, la definitiva, fue antecedida por una primera publicada como el Tomo II de la Biblioteca Humanidades de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata en 1925, bajo el título de Historia de la Historiografía Argentina, y por una segunda publicada también en La Plata en 1939. Por su parte Ricardo Levene y genéricamente los miembros de la Academia Nacional de la Historia se han ocupado profusa y elogiosamente de la figura de Mitre y su labor historiográfica, como ocurre en los clásicos textos de Ricardo Levene, Mitre y los estudios históricos en la Argentina, Buenos Aires, Academia Nacional de Historia, 1944; Las ideas históricas de Mitre, Buenos Aires, Coni, 1948.

Un interesante contrapunto entre Carbia y Levene en: Gustavo Prado, “La historiografía argentina del siglo XIX en la mirada de Rómulo Carbia y Ricardo Levene: problemas y circunstancias de la construcción de una tradición. 1907-1948”, en: Nora Pagano y Martha Rodríguez, La historiografía rioplatense en la posguerra, Buenos Aires, La Colmena, 2001, pp. 9-36.

Desde la historia de la historiografía, resulta asimismo frecuente colocar a Mitre como punto de partida de los estudios sistemáticos y documentados, elaborados desde la perspectiva del nacionalismo de matriz liberal, tal como aparece en:Tulio Halperin Donghi “Un cuarto de siglo de historia argentina”, Buenos Aires, Desarrollo Económico, Nº 100, 1986, pp. 487-520;Aurora Ravina,“La historiografía”, en Academia Nacional de la Historia, Nueva Historia de la Nación Argentina, Buenos Aires Planeta, 2001, T. 6; Fernando J. Devoto, Nacionalismo, fascismo y tradicionalismo en la Argentina moderna. Una historia, Buenos Aires, Siglo XXI, 2002.

En lo concerniente al mundo de las ideas para la etapa post-Caseros resulta insoslayable la consulta al texto de Tulio Halperin Donghi, Proyecto y construcción de una nación. Argentina, 1848-1880, Biblioteca Ayacucho, 1984 (2ª edición Ariel, 1995); del mismo autor:“En busca de la especificidad del pensamiento político hispanoamericano”, en: Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, vol. 8, Nº 1, en-jun. 1997. Respecto del liberalismo decimonónico local, Elías Palti traza un itinerario en el artículo “Orden político y ciudadanía. Problemas y debates en el liberalismo argentino en el siglo XIX”, en: Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, vol. 5, Nº 2, jul-dic. 1994, en tanto que Tulio Halperin Donghi analiza el fenómeno desde el comparatismo en: “Liberalismo argentino y liberalismo mexicano”, en El espejo de la historia, Buenos Aires, Sudamericana, 1987, pp. 141-167; Oscar Terán, “Nacionalismos argentinos (1810-1930)” en: Ciencias Sociales, Nº 1, UNQ, 1994. Desde una perspectiva latinoamericanista, pueden consultarse además:Arturo Roig, Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano, México, FCE, 1981; Leopoldo Zea, El pensamiento latinoamericano, Barcelona, Ariel, 1976.

También desde el plano de las ideas pero particularmente en lo vinculado a la recepción de modelos europeos en el contexto local,resulta imprescindible la lectura de Natalio Botana, La tradición republicana, Sudamericana, Buenos Aires, 1984, y La libertad política y su historia, Buenos Aires, 1991. Por su parte, Fernando Devoto analiza el impacto diverso de la obra de H. Taine en Mitre y López en: “Taine y los Orígenes de la Francia contemporánea”, en: Entre Taine y Braudel, Buenos Aires, Biblos, 1992, pp. 11-46.

Otros enfoques centrados en la historia de las ideas se refirieron al pensamiento de intelectuales estrechamente asociados a los orígenes de la erudición; en tal sentido, Jorge Myers proporciona una interesante interpretación sobre los contenidos del romanticismo vernáculo —particularmente sobre la figura de Juan M. Gutiérrez— en “Una genealogía para el parricidio: Juan María Gutiérrez y la construcción de una tradición literaria”, en Entrepasados, Buenos Aires, año III, Nº 4 y 5, fines de 1993, pp. 65-88, y sobre la de González: Darío Roldán, Joaquín V. González, a propósito del pensamiento político liberal (1880-1920), Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1993.

Sobre los usos del pasado en el contexto de la formación y consolidación del Estado resulta de interés la consulta a Lilia Ana Bertoni “Construir la nacionalidad: Héroes, estatuas y fiestas patrias, 1887-1891” en Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, 1992, tercera serie, Nº 5, y Patriotas, cosmopolitas y nacionalistas. La construcción de la nacionalidad argentina a fines del siglo XIX, FCE, Buenos Aires, 2001.

Para analizar las condiciones y características generales de la historiografía decimonónica, resulta imprescindible la lectura de Pablo Buchbinder, “Vínculos privados, instituciones públicas y reglas profesionales en los orígenes de la historiografía argentina” en Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. E. Ravignani, tercera serie, Nº 13, primer semestre,1996, texto en el que su autor reconstruye con minuciosidad la circulación de fuentes y bibliografía entre los estudiosos. En similar sentido y particularmente en lo concerniente a la actividad editorial y el movimiento bibliográfico, contamos con tres textos clásicos: José Torre Revello “Los maestros de la bibliografía en América”, en: Suplemento de Anales Gráficos, Instituto Argentino de Artes Gráficas, Buenos Aires, 1941, y Ricardo Piccirilli, Carlos Casavalle, impresor y bibliófilo. Una época de la bibliografía americana, Julio Suárez, Buenos Aires, 1942, y fundamentalmente el de Domingo Bonocuore, Libreros, editores e impresores de Buenos Aires, El Ateneo, 1944; en esta última línea puede consultarse también José Luis de Diego (dir.), Editores y políticas editoriales en Argentina, 1880-2000, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2006, en especial el capítulo de Sergio Pastormerlo “1880-1899. El surgimiento del mercado editorial” en el que se analiza la diferenciación de circuitos en que se orienta la cultura letrada.

Con relación a lo anterior pero para el caso de las revistas especializadas en el siglo XIX, no abundan los análisis sistemáticos en profundidad; pueden hallarse algunas referencias en: Ernesto Maeder,“Revistas históricas en la segunda mitad del siglo XIX”, en: Clío, Nº 4, 1998; Diana Cavalaro, Revistas argentinas del siglo XIX, Buenos Aires, Asociación Argentina de Editores de Revistas, 1996. Del trabajo colectivo Historia de las revistas argentinas,Asociación Argentina de Editores de Revistas, Buenos Aires, 1997, se sugiere la consulta de los siguientes artículos:“Revista de Buenos Aires” a cargo de Hilda Agostino, la “Revista del Río de la Plata” a cargo de Marcelo Mattioli, “Nosotros” Mónica Ogando y Ricardo Paramos y el interesante abordaje de “La Biblioteca” elaborado por Alejandro Eujanian, “Paul Groussac y una empresa cultural de fines del siglo XIX: la revista La Biblioteca, 1896-1898”,T. II, pp. 9-44. Para esta última publicación —“La Biblioteca”—, puede verse además el texto muy documentado de Paula Bruno, Paul Groussac. Un estratega intelectual, Buenos Aires, FCE, 2005, en el que se analizan las dos épocas de la publicación periódica de la Biblioteca Nacional en el marco más amplio de la trayectoria de Paul Groussac.

Entre los factores que contribuyeron a la conformación de la historiografía erudita, las instituciones dedicadas a los estudios históricos recibieron escaso tratamiento; entre ellos merecen particular atención los de Ernesto Fitte,“Mitre y el Instituto Histórico y Geográfico del Río de la Plata”, en: Boletín de la Academia Nacional de la Historia, vol. 41, 1968, y Juan Pivel Devoto “El Instituto Histórico y Geográfico Nacional (1843-1845)”, en Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay, T. XI, 1934/35; otros textos contienen menor cantidad de información pero son útiles para verificar el entramado relacional como consta en la conferencia pronunciada por R. Levene en Montevideo publicada bajo el título:El Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay y la personalidad de su fundador Andrés Lamas, Montevideo, El siglo ilustrado, 1943; en similar perspectiva, el escueto trabajo de Carlos de Macedo Soares, “Bartolomé Mitre y el Instituto Histórico y Geográfico brasileño y la Academia Brasileña de Letras”, en: Academia Nacional de la Historia, Mitre. Homenaje de la Academia Nacional de la Historia en el cincuentenario de su muerte. 1906-1956, Buenos Aires, 1957. El estudio más completo sobre la Junta de Historia y Numismática Americana y el contexto historiográfico e institucional en el que surge y con ella relacionado es el elaborado con motivo del centenario de la corporación: AA.VV., La Junta de Historia y Numismática Americana y el movimiento historiográfico en la Argentina (1893-1938), Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1995, particularmente las contribuciones de Aurora Ravina,“La fundación, el impulso mitrista y la definición de rasgos institucionales. Bartolomé Mitre (1901-1906) y Enrique Peña (1906-1911)”, pp. 24-59.

Sobre los orígenes de la institucionalización de los estudios históricos en sede universitaria, contamos con el trabajo pionero de Tulio Halperin Donghi, Historia de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Eudeba, 1962; por su parte y en sendos libros, Pablo Buchbinder amplió y focalizó la temática en sus Historia de la Facultad de Filosofía y Letras, Buenos Aires, Eudeba, 1997, e Historia de las universidades argentinas, Buenos Aires, Sudamericana, 2005.

La historiografía argentina del último cuarto del siglo XIX ha sido analizada críticamente por Gustavo Prado,“Las condiciones de existencia de la historiografía decimonónica argentina”, en: AA.VV., Estudios de historiografía argentina II, Buenos Aires, Biblos, 1999, pp. 37-74; un original abordaje sobre las narraciones históricas en sus distintos formatos a lo largo del siglo XIX es el elaborado por Beatriz Bragoni,“Lenguajes, formatos literarios y relatos historiográficos en la edificación de las naciones en el siglo XIX. Una aproximación desde los márgenes australes del antiguo imperio español”, F. Colom (ed.) La construcción de las identidades nacionales en el mundo hispánico,Valencia, Fondo de Cultura Económica, 2003, pp. 561-596.

Para percibir los cambios entre la primera y segunda mitad de siglo, resulta esclarecedor el planteo de Fabio Wasserman, Entre Clío y la polis. Conocimiento histórico y representaciones del pasado en el Río de la Plata (1830-1860), Buenos Aires,Teseo, 2006; una versión más acotada y centrada en las imágenes sobre la Revolución de Mayo en: “De Funes a Mitre. Representaciones de la revolución de Mayo en la política y la cultura rioplatense (primera mitad del siglo XIX)”, en Prismas. Revista de historia intelectual, Nº 5, 2001, pp. 57-84.

Para reconstruir la etapa que se abre a partir de la edición definitiva de la Historia de Belgrano y una reflexión sobre su impacto:Tulio Halperin Donghi “Treinta años en busca de un rumbo”, en: Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo comp. La Argentina del ochenta al centenario, Buenos Aires, Sudamericana, 1980, pp. 829-840, reeditado luego como “La historiografía argentina del ochenta al centenario”, en: Ensayos de historiografía, Ediciones El cielo por asalto, Buenos Aires, 1996, pp. 45-56.

Casi todos los estudios anteriores contienen referencias a la relación entre historia e identidad, temática que Elías Palti coloca en una perspectiva comparatista altamente enriquecedora en: “Imaginación histórica e identidad nacional en Brasil y Argentina. Un estudio comparativo”, en: Revista Iberoamericana, vol. LXII, Nº 174, enero-marzo, 1996, pp. 47-69.

Para un ejercicio comparativo proporcionan datos de interés: Carlos Real de Azúa, La orígenes de la nacionalidad uruguaya, Montevideo, Arca —Instituto nacional del Libro, 1990—, Carlos Zubillaga, Historia e historiadores en el Uruguay en el Siglo XX, Librería de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Montevideo, 2002, y Edmundo Correas, “Historiadores de Chile”, en Investigaciones y Ensayos, Nº 31, 1981.

Entre los muchos estudios dedicados a analizar los aportes de Mitre y López reviste particular relevancia el ya citado texto de Natalio Botana, La libertad política y su historia en el que el análisis de las ideas se conjuga con la reflexión historiográfica. Por su parte,Tulio Halperin Donghi estableció las particularidades de la historia de Mitre frente a la de V. F. López en: “Mitre y la formulación de una historia nacional para la Argentina” en: Anuario IEHS,Tandil, Nº 11, 1996, pp. 57-69; más recientemente el autor recuperaba algunos de los conceptos allí vertidos esta vez colocándolos en el marco de los estudios sobre la problemática de la nación, en: “Los orígenes de la nación argentina, un tema que retorna”, en: Entrepasados, Nº 20/21, Buenos Aires, 2001, pp. 143-160. Los análisis del Dr. Halperin Donghi están referidos a la Historia de Belgrano; la Historia de San Martín fue compulsada para verificar el tratamiento que Mitre otorgaba a la figura de Bolívar de cuyo contrapunto con San Martín el historiador extrae interesantes reflexiones: cfr. “La imagen argentina de Bolívar: de Funes a Mitre”, en: El espejo de la historia. Problemas argentinos y perspectivas latinoamericanas, Buenos Aires, Sudamericana, 1987, pp. 111-140.

Una sagaz interpretación política es la aportada por Elías Palti, “La Historia de Belgrano de Mitre y la problemática concepción de un pasado nacional”, en: Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani,Tercera serie, Nº 21, 1er. Semestre, 2000, pp. 75-98.

Para atender a algunas particularidades de la historiografía de Mitre no contenida en sus historias de Belgrano y San Martín, resulta relevante la breve comunicación de Eduardo Hourcade,“Del diario al libro”. Episodios trágicos de la revolución en la pluma de Mitre”, en Estudios Sociales, año V, Nº 8, 1 semestre de 1995, pp. 161-170.

Sobre las concepciones historiográficas de Vicente Fidel López, uno de los mejores estudios es el de José Luis Romero “Vicente Fidel López y la idea de desarrollo universal de la Historia”,publicado originariamente como prólogo a la obra de V. F. López Memoria sobre los resultados generales con que los pueb

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