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FIN DE CURSO EN EL PARAíSO (LA DIVERSIóN DE MARTINA 4)

Martina D' Antiochia  

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Fragmento

 

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¿Que qué ha ocurrido para que esté tan TREMENDA Y ABSOLUTAMENTE EMOCIONADA? Bueno, han ocurrido muchas cosas: primero, que me he puesto en pie de un salto con las manos levantadas. Lo he hecho en medio de clase y frente a mis compañeros. Y luego he gritado:

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Yo: ¡¡¡YUPIII!!!

¡ESTOY EMOCIONADÍSSSIMA!

No es para menos. Estábamos en clase de lengua cuando míster Richard (también es nuestro tutor y es un profe guay, incluso si da clases de lengua) nos ha dicho que..., atención, redoble de tambores... ¡ESTE AÑO VAMOS A HACER UN VIAJE DE FIN DE CURSO!

Igual alguien se está preguntando: Martina, ¿por qué te emocionas tanto por un viaje de fin de curso? Si eso se hace en todos los colegios...

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Pues porque lo normal es ir de viaje de fin de curso cerquita, un par de días a la montaña, a un parque de atracciones... Si nos fuéramos a un lugar así, me habría emocionado, pero no tanto. La verdad es que me he puesto a dar saltos y a gritar porque nuestro profesor ha dicho que nos vamos a ir de viaje ¡A LAS ISLAS MALDIVAS!

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Por ESO me he puesto tan contenta, y a gritar y tal. Claro que enseguida me he arrepentido un poco, porque todos mis compañeros estaban alegres, sí, pero callados. Y porque el profesor se ha quedado mirándome con cara de susto. (Yo soy así, ¿vale? Si estoy contenta, pues lo demuestro. ¡No sería yo si me quedara callada!). En resumen, que al ver la cara del profesor he esbozado mi mejor sonrisa de niña buena, he hecho una reverencia rápida (es lo que se hace cuando tienes público mirándote, ¿no?, reverencias para saludar) y me he vuelto a sentar muy rápido, porque una cosa es que el profesor Richard no me haya dicho nada por mi grito, y otra es tentar a la suerte si seguía de pie interrumpiendo la clase.

El profesor entonces ha continuado hablando, pero me costaba seguir lo que decía. ¡Estaba demasiado ocupada haciendo planes para el viaje!

 

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*¿Qué voy A PONERME? Porque, ojo, ¡no es algo que se pueda decidir así, en el último momento! Aunque lleve una maleta grande para el viaje, tampoco cabe TANTA ROPA. ¿Qué modelitos debería elegir? ¿Y si al llegar allí decido que la ropa que me he llevado no me gusta o, peor, NO ME QUEDA BIEN? ¿Tendré que llevarme ropa de abrigo? ¿O hará calor?

*¿Qué vamos a hacer allí? Pasarlo bien, eso SEGURO. Si ya lo paso bien con mis amigos en Marbella y en el colegio, cómo será EN UN PAÍS EXÓTICO? ¿Habrá playas? ¿Bosques y junglas que explorar?

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*También he pensado que nunca había viajado tan lejos (las Islas Maldivas están lejísimos... Debo reconocer que no sé EXACTAMENTE DÓNDE, pero lejos, segurísimo). El corazón me latía rapidísimo de la emoción. ¡Ojalá pudiéramos montarnos en el avión mañana mismo!

De repente Sofía, que está sentada a mi lado, se ha inclinado hacia mí con cara triste y me ha distraído de mis planes para el viaje.

Sofía: Yo también tengo muchas ganas de ir a las Maldivas, pero no sé si mis padres me dejarán...

Antes de que pudiera responderle, Nico se ha añadido a la conversación. Es que tenemos mucha suerte porque en clase podemos sentarnos donde queramos... ¡y yo siempre me siento con mis amigos! Sofía ocupa el escritorio de mi derecha, y Nico justo el de detrás.

Nico: Pues yo creo que mi padre sí me dejará ir al viaje, pero no sé cómo voy a convencerlo de que nos vamos a quedar una semana entera...

Nico tenía razón. ¡Son un montón de días! ¡Nos perderíamos todas las actividades extraescolares!

Yo: Pero a ver, que las Maldivas están lejísimos, ¿no? ¡Así que mejor estar mucho tiempo para aprovechar el viaje!

En ese momento, alguien me ha dado un golpecito en el hombro. Yo he sentido un escalofrío por toda la espalda, porque igual que Sofía está a mi derecha y Nico detrás de mí en clase, Hugo está a sentado a mi izquierda (por tanto, yo en medio, ¡claro! ¡En el medio es donde está la acción!). Me he vuelto hacia él, y casi sin darme cuenta ya estaba sonriendo.

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Hugo: Vamos a alojarnos en un hotel, ¿verdad? ¡Yo quiero que Nico sea mi compañero de habitación!

¡Un hotel! ¡Ni siquiera había pensado en que nos alojaríamos en un hotel! (Obvio, porque mis amigos han interrumpido mis PENSAMIENTOS SOBRE EL VIAJE.) Por supuesto, he estado en hoteles montones de veces, pero ¡con mis padres! Y, la verdad, es un poco aburrido. Es como estar en casa, no se puede hacer nada, pero estar en un hotel con mis amigos...

Sofía: ¡Pues yo quiero que Martina sea mi compañera de cuarto!

Por descontado, me ha parecido una GRAN IDEA. Sofía es mi mejor amiga, así que... ¿con quién mejor podría compartir habitación de hotel?

Ya volvía a emocionarme de nuevo pensando en lo que haríamos. Cosas como FIESTAS en la habitación, pero luego una parte de mí, una pequeña y que no me gusta mucho (porque es una parte de mí que a veces se pone un poco negativa) ha pensado: Frena, Martina, frena, ¡todavía no sabes si van a dejarte ir!

Por eso he dicho cruzando los dedos:

Yo: Bueno, aún no sé si podré ir contigo, hasta que mi padre no me dé permiso... ¿Sofía? ¿Por qué pones esa cara tan rara?

Es que mientras estaba hablando, Sofía ha abierto mucho los ojos, y cuando me he vuelto hacia Nico he visto que él estaba igual. Hugo tenía la cabeza baja, como si de repente le interesara UN MONTÓN el libro de lengua que tenía abierto sobre el pupitre.

¡PORQUE ESTÁBAMOS EN CLASE, CLARO! ¡CON TANTOS PLANES SE ME HABÍA OLVIDADO! Y lo que es peor: no me había dado cuenta de que el profesor González, estaba justo a nuestro lado.

Míster Richard: ¡MARTINA, HUGO, SOFÍA Y NICO! ¿HABÉIS TERMINADO YA DE CHARLAR? ¿O TENDRÉ QUE CASTIGAROS?

¡SOCORRO! ¿¡Y SI NOS CASTIGA Y ENTONCES NO PODEMOS HACER EL VIAJE!?

Los cuatro nos hemos erguido, muy callados, con muuucha cara de pena... Pero ¡entonces ha sonado el timbre del final de las clases! ¡Salvados!

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Bien. Como siempre, he regresado dando un paseo hasta mi casa. Un buen trecho del camino lo hago con mis amigos, y lo hemos pasado charlando sobre lo emocionante que sería el viaje. Cuando me he separado de ellos, entonces sí, he comenzado a preocuparme de verdad, no sabía qué le diría a mi padre para convencerlo...

Al llegar a la calle donde vivo, he visto que estaba en el jardín. Me he dicho: Martina, respira, tranquila. ¡Tú siempre encuentras soluciones a todo! Y, por supuesto, ¡es verdad! ¡Hay que ser valiente y no dudar! Al contrario; lo mejor es confiar en que todo irá bien, así que he respirado muy hondo mientras cruzaba la verja del jardín de mi casa y me he acercado a mi padre con la mejor sonrisa de niña buena que tengo (es una sonrisa superútil) y le he dicho, casi sin dejarle reaccionar:

Yo: ¡Papá! He sacado superbuenas notas en todos los últimos exámenes, así que por favor, porfa, porfa, ¿puedo ir al viaje de fin de curso que el profesor Richard está preparando?

Y luego, para darle más fuerza a mis palabras he añadido, juntando las manos como si rezara: ¡PORFAAA!

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Mi padre se ha quedado muy quieto. Yo creo que lo he pillado por sorpresa con eso del viaje y recordándole las buenas notas que he sacado (¡aunque es verdad que he sacado buenas notas! Bueno, al menos las he sacado en casi todo. No voy a hablar del último examen de matemáticas, pero es que... ¡son matemáticas!). De todas formas, al cabo de unos segundos se ha llevado la mano a la barbilla, como si lo estuviera pensando. Yo no me he movido ni he cambiado mi cara de niña buena, aunque por dentro me estuvieran comiendo los nervios. Entonces ha dicho:

Papá: Bueno, Martina, esta semana te has portado muy bien y no te has metido en ningún lío, creo que te lo has ganado... Si mañana sigues igual de bien, entonces iré a reservar plaza para el viaje...

¿Sabéis qué? ¡MI PADRE ES EL MEJOR DEL MUNDO! Igual que me había ocurrido en clase, me he puesto a bailar y a chillar de la emoción hasta que me he acordado de todo lo que había que planear para el viaje...

Yo: ¡Genial, papá! ¡Pues entonces no perdamos más tiempo! Tenemos que ir al centro comercial a comprarme un bañador, unas gafas de sol nuevas, un conjunto chulo con unos shorts y una camiseta colorida y también me gustaría una minifalda, un vestidito corto para las fiestas que se harán al aire libre, crema solar, gafas de buceo, y... ¡también las aletas! ¡Y si puede ...