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FRACASOS EXITOSOS

Bernardo Stamateas  

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Fragmento

Contenido

Portadilla

Créditos

Dedicatoria

INTRODUCCIÓN

PRIMERA PARTE

1. ¿FRACASO O FRACASADO?

2. FIJACIONES MENTALES, EL CAMINO AL FRACASO

3. TRANSFORMANDO A MI PEOR ENEMIGO: «YO»

4. ¿FRACASO O MALA SUERTE? ¿ÉXITO O BUENA SUERTE?

5. DESCUBRIR TU PROPIO GENIO

6. TRANSFORMAR NUESTRO PEOR ENEMIGO EN NUESTRO MEJOR ALIADO

SEGUNDA PARTE

7. TRANSFORMAR EL CONOCIMIENTO EN APRENDIZAJE

8. TRANSFORMAR UN CERO EN UN DIEZ

9. ¿POR QUÉ FRACASAMOS CUANDO FRACASAMOS?

TERCERA PARTE

10. ACTITUD + APTITUD = ÉXITO

11. EL BENEFICIO DEL ERROR

12. MENTE DE FRACASO, MENTE DE METAS

13. TRANSFORMAR UNA MENTE DE FRACASO EN UNA MENTE DE ÉXITO

14. FRACASO + FRACASO + FRACASO = OPORTUNIDADES DE ORO

15. TRANSFORMAR EL CAMBIO EN UN AGENTE DE ÉXITO

CUARTA PARTE

Recibe antes que nadie historias como ésta

16. MENTORE DE ÉXITOS

17. FRACASA MÁS, GANA MÁS

18. NO PARES HASTA EL SÍ

19. MENTALIDAD DE AVIVAMIENTO

DECÁLOGO DE ERRORES

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

NOTAS

Dedicatoria

A los que se han equivocado y han aprendido

de sus errores transformándolos en éxitos,

y a los que aún están en ese proceso

INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN

¿A quién de nosotros le gusta fracasar? ¿Quién de nosotros prefiere equivocarse en lugar de obtener éxito desde el primer momento? ¿Cuál piensas que fue tu peor fracaso? Recuerda esta última pregunta: tu respuesta te servirá para poder evaluar, al finalizar la lectura de este libro, si realmente este sigue siendo tu peor fracaso.

La mayoría de las personas prefieren no correr riesgos, no equivocarse, no fallar, es decir, no fracasar. Sucede que, a través del tiempo, nos enseñaron un significado erróneo de la palabra «fracaso». El propósito de este libro es que puedas desmitificarlo para asignarle el verdadero valor que el vocablo tiene.

Hasta hoy esta palabra significaba pérdida, derrota, error, tragedia, frustración, angustia, años vacíos de sueños y metas, nostalgias de lo que pudo haber sido y no fue, o quizás el significado que quieras darle. Pero, como acabas de leer, esto ha sido solo hasta hoy.

A medida que avances en la lectura de este libro, podrás darle al término «fracaso» un nuevo significado, una nueva aplicación y la verdadera connotación que este concepto encierra en sí mismo para cada circunstancia. El valor que le des a la palabra «fracaso» y a la palabra «éxito» será el mismo que le des a tu vida. Vivir en el fracaso nos congela y nos hace repetir conductas autodestructivas, matando la creatividad y el talento con el cual fuimos diseñados.

Vivir en el fracaso nos mantiene encerrados en viejas y deprimentes ideas, sin permitirnos elaborar nuevas pautas que nos permitan una apertura al cambio y el éxito.

Todos, en algún momento, hemos atravesado situaciones de fracaso, presiones, estrés, y necesitamos sentir que todo el esfuerzo que hemos hecho valió la pena.

Pero el fracaso no es una forma de vida, sino una elección. «Fracaso no es negar lo que es como si no fuese, sino afirmar lo que no es como si fuese.»

Sin duda, lo que las personas anhelan es poder ver frutos y recoger la siembra de su cosecha. Lo importante es aprender a actuar de la mejor forma posible y evitar que los niveles de estrés y frustración asciendan cada vez más. Si tu autoestima y tu actitud son más grandes que los fracasos y errores por los cuales debes atravesar, te recuperarás y llegarás a la meta mucho más rápido. Si, en cambio, ellos logran detenerte y paralizarte, es tiempo de hacer un replanteamiento y experimentar una mayor convicción del propósito y el reto a conquistar.

Todos tenemos permiso para equivocarnos, pero también derecho y permiso para revertir los errores y transformarlos en éxitos.

Aprendamos del error, olvidemos los detalles y sigamos adelante.

En estas páginas encontrarás repetidamente la palabra «mente» —sí, «mente»—, porque el que gana la mente gana el partido. Si el fracaso gana tu mente, este se instalará en tu vida. Mientras no renueves tu mente, tus acciones estarán dirigidas por emociones y no por decisiones concretas y reales. Toda batalla primero se gana en la mente y luego en el campo de batalla. El fracaso no es malo, lo malo es que nuestras creencias y los conceptos erróneos que tenemos sobre él nos aten y mantengan cautivos en él. «El nivel de tu acción será acorde al de tu pensamiento.»

No basta con querer dejar atrás el fracaso; se necesita modificar y planificar estrategias, hábitos, estructuras de pensamiento que te permitan concentrarte en lo primero y esencial. Ser preciso y eficaz es la clave del éxito. No te detengas en pormenores, fuiste creado para dejar huella y para que tus pisadas te lleven al lugar de tu propósito.

Fuiste diseñado para obtener frutos, muchos frutos y más frutos. En tu ADN existe la genética que te posibilitará transformar cada fracaso y cada error en éxito, y, al mismo tiempo, multiplicarte y expandirte en todo lo que hagas. Es tu responsabilidad y la de nadie más. Las oportunidades y el éxito estarán esperándote allá donde te encuentres.

Tal vez hoy estés atravesando un fracaso o una circunstancia por la cual no deseas pasar, pero en tu genética el éxito está asegurado. Determina principios y establécelos. Para tener éxito y dejar atrás el fracaso, no debes darle al fracaso más valor del que tiene.

Como primer paso, atraviésalo; en segundo lugar, supéralo y, finalmente, entiéndelo. Si lo entendieras desde el comienzo, podrías elaborar las estrategias necesarias para revertirlo.

El control de tu fracaso y de tu éxito está en tus manos, tu autoestima está en tus manos, tus pensamientos están en tus manos.

Nadie puede frenar tu éxito. EL FRACASO NO EXISTE. El «fracaso» lo único que hará en tu vida es liberar un potencial escondido que todavía no había salido a la luz.

El fracaso expresará una fuerza y una energía que te pertenece y que aún no conoces. El fracaso te dará sabiduría para abrir tu mente y tu alma, para alejarte de lo malo y abrazar lo bueno, apreciar lo que te levanta y desestimar lo que te lastima. El fracaso solo liberará al hombre y a la mujer capaz y eficiente que eres. Lo único que hará el fracaso es romper tu pecera. Fuiste creado para caminar en lo ilimitado. Los problemas, las circunstancias, el fracaso y aun el éxito mismo no te hunden ni te levantan, solo revelan lo que hay dentro de ti.

¿Fracasaste por ignorancia?, ¿por una mala actitud?, ¿por accidente? Cualquiera que sea el motivo, tengo una buena noticia: el fracaso no existe en aquellos que se atreven a ir a por más.

Disponte a ser alguien, hombre o mujer, reconocido por sus FRACASOS EXITOSOS. En el proceso, alguien pondrá a tu disposición los recursos que necesitas, frente a ti estarán las mejores oportunidades de tu vida, cada obstáculo determinará una nueva puerta que se abre, porque naciste para alcanzar el éxito en todas las áreas de tu vida. ¿Qué es el éxito?

Tener quizá millones, coches, propiedades, poder, tierras, dominar países y territorios, fundar una familia, alumbrar un hijo, ser feliz... Diferentes clases de éxito, diferentes metas y distintos propósitos; por eso, te corresponde a ti fijar cuál de todos estos u otros será tu éxito, un éxito individual y que solo puede ser ejecutado y alcanzado por ti, porque te pertenece, porque fue soñado e ideado para que seas tú quien lo conquiste.

Determínalo en tu mente, en tu alma, en tu espíritu. ¿Acaso ya lo lograste? ¡Felicidades!, pero hay muchísimo más. Anhela más éxito y sé excelente en todo lo que hagas, en lo personal, en lo interpersonal, en lo profesional, en lo laboral, en todo lo que emprendas. Crece y mejórate, acepta cada desafío y cada reto que tengas por delante.

Ambos, el fracaso y el éxito, te requerirán como el protagonista de la historia. ¿Qué vas a elegir?

Éxitos.

Licenciado BERNARDO STAMATEAS

PRIMERA PARTE

PRIMERA PARTE

1. ¿FRACASO O FRACASADO?

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¿FRACASO O FRACASADO?

1. ¿FRACASO O FRACASADO...? ¿ES SOLO UNA DIFERENCIA DE LETRAS?

Los seres humanos necesitamos aprender a valorarnos y a descubrir todo aquello que somos capaces de alcanzar. Concretar éxitos, revertir fracasos en logros y beneficios, determinará nuestra estima y el lugar que ocuparemos en el mundo.

El primer paso es comenzar a actuar, resolverse a hacer y realizar cada idea y cada pensamiento ideado.

Descubrir los dones, las habilidades y el potencial con el cual fuimos equipados nos acercará al objetivo.

Solo entonces, cuando hayas llevado a cabo cada idea, cada objetivo, podrás preguntarte en cuál de estas dos situaciones te encuentras.

Tal vez únicamente hayas obtenido un resultado negativo o no esperado, o quizá decidiste abandonar y dejar atrás la meta.

En ese momento, en el tiempo de la resolución, estarás en condiciones de responder: ¿fracaso o fracasado? Parece solo una cuestión de letras, pero la diferencia entre ambas palabras es abismal.

¿Existe alguna persona a la que le guste fracasar?; ¿quiénes aceptan el fracaso con entusiasmo? Rehacer un trabajo que tal vez llevó meses de investigación y preparación; por supuesto: ¡a nadie!

¿Quién decide por voluntad propia reformar lo que ya consideraba una operación terminada y eficaz? Sin duda, nadie.

Todos, en algún momento, atravesamos por circunstancias que no son las que esperábamos, situaciones que debemos afrontar y solucionar.

Elegir revertirlas o permanecer en ellas será tu decisión. Tu elección será la que defina tu actuación. Puedes optar por declarar que:

1. El fracaso no es una opción ni una alternativa en tu vida, o

2. aceptar al fracaso como tal y resignarte a él.

La diferencia entre «un fracaso» y «ser un fracasado» estará proporcionalmente relacionada a cómo afrontes y te posiciones ante cada circunstancia que te desafíe.

El fracaso no es nuestro enemigo, a pesar de que la mayoría de las personas lo consideren como tal.

Tampoco determina la culminación de nuestros objetivos, todo lo contrario. Solo es un indicador que señala que las estrategias que veníamos utilizando hasta ahora no son las adecuadas ni las más exitosas para ese proyecto.

El fracaso nos permite replantear el error, pero, en esta nueva oportunidad, desde una nueva perspectiva de acción.

Solo aquellos que se animan a desafiar sus propios errores y fracasos son los que alcanzan el éxito.

En este momento de acción y decisión es cuando se establece la diferencia entre los conceptos «fracaso» y «fracasado».

FRACASO

Aceptar el error y aprender de él.

FRACASADO

Quedarte a vivir en el fracaso.

El fracaso será parte del camino del éxito. Recuérdalo. Si te enseñaron lo contrario, es el momento de desechar este sistema de pensamiento y permitirte fracasar. No hay éxito ni victoria sin fracaso; todos pasamos por ellos en algún momento.

Pensar que aquellos que han alcanzado el éxito nunca han fracasado o cometido errores es una creencia falsa.

Éxito no implica ausencia de error, frustración, inconvenientes o dificultades.

Éxito es el resultado de un fracaso + otro fracaso + nuevas dificultades + nuevos errores + volver a empezar las veces que sean necesarias hasta generar oportunidades que nos lleven a los resultados esperados.

Esta es la clave: «Resistir al fracaso y al error nos conducirá directa y proporcionalmente al éxito.»

El hombre exitoso sabe que el fracaso es solo un eslabón en la cadena hacia sus logros y a resultados extraordinarios. El grado de dificultad a resolver no es un obstáculo. Sabe que todo lo que necesita para transformar ese resultado negativo en logros y beneficios es usar el potencial y las herramientas que están en su interior.

El éxito o el fracaso en los negocios se produce más por actitudes mentales que por capacidades mentales.

WALTER DILL SCOUT

El fracaso genera nuevas oportunidades de éxito. El sentirte fracasado, no.

Los logros o pérdidas que obtengas serán acordes a la visión que tengas de tu objetivo y el enfoque con que te detengas a ver el fracaso y lo afrontes.

El deportista K. Rote aseguró: «No tengo dudas de que hay muchas formas de ser un ganador, pero en realidad hay solo una forma de ser un perdedor, y esta es fracasar y no ver más allá del fracaso.»

Esta definición del fracaso establece la diferencia entre cometer un error o fracaso, y vivir sintiéndose fracasado y mediocre. La mediocridad y el conformismo de los resultados o la ausencia de ellos es lo que establece la diferencia.

Mientras unos duermen, existen muchos otros que permanecen velando por sus sueños y por cada objetivo que lo acercará a la meta trazada.

Una diferencia muy importante a tener en cuenta: los exitosos se animan a correr riesgos, los fracasados no.

– El fracasado no aprende de los fracasos.

– El fracasado llora y se lamenta de su error y de lo que pudo haber sido y no fue.

– El fracasado vive en la mediocridad y la ausencia de proyectos, sueños y metas.

– El fracasado se queja y se lamenta y las excusas son sus armas preferidas.

– El fracasado culpa al mundo y al destino de su vida.

– El fracasado piensa que va a seguir fracasando.

– El fracasado vive en el legalismo, en las viejas costumbres y rituales.

– El fracasado vive en el pasado.

– El fracasado no sabe por dónde comenzar.

– El fracasado es inconstante en todos sus caminos y de doble ánimo: un día se encuentra bien y al otro ya no.

– El fracasado no puede canalizar sus errores hacia victorias y beneficios.

– El fracasado tiene un miedo enorme a fracasar.

– El fracasado se ha dado por vencido.

El desafiante sabe que:

• El fracaso es parte del proceso del aprendizaje.

• El fracaso es parte de su avance y de sus logros.

• El fracaso desafía sus paradigmas y suposiciones.

• El fracaso no impide que vuelva a empezar una y otra vez.

• El fracaso lo convierte en un individuo más perseverante y tenaz.

• El fracaso lo estimula a aprender de cada error.

• El fracaso lo adelanta en sus sueños.

• El fracaso lo posiciona en el error a solucionar y revertir, pero nunca en el abandono del proyecto.

A Einstein un maestro le dijo:

«Nunca llegarás muy arriba.»

Mientras Van Gogh vivía, no vendió un solo cuadro.

Hoy sus cuadros se venden por cifras multimillonarias.

Al actor Robin Williams, le dijeron:

«No eres apto para la actuación.»

Todos ellos, aun los exitosos anónimos, primero pasaron por fracasos, frustraciones y decepciones. Sin embargo, se animaron a más y a mucho más, y a volver a empezar una y otra vez.

La mejor virtud de estos hombres fue «creer en sus sueños, en su potencial y en su habilidad para transformar el fracaso en éxito». El error no los limitó, nunca se sintieron fracasados.

Necesitamos dedicar el tiempo adecuado para evaluarlo. Juzgar el error aisladamente del objetivo a cumplir hace que cada equivocación sea vivida como un desastre, un caos y un punto sin retorno.

Esta estructura de pensamiento nos hace perder de vista que todos los procesos exitosos cuentan con un elemento imprescindible: el tiempo.

Aprendamos a ver el cuadro completo de nuestro objetivo, pintado y vendido. Si podemos visualizarlo, estaremos en condición de discernir todas aquellas oportunidades que nos generó ese error u obstáculo con el cual tropezamos.

La diferencia entre un fracaso y sentirse un fracasado radica en que al exitoso el fracaso no lo detiene, no lo abate, no le hace pensar, sentir y vivir como un fracasado. El fracaso nunca se considera una derrota, ni un punto de arribo.

Solo se trata de errar, avanzar, errar y volver a actuar hasta llegar al resultado esperado.

2. ERRAR ES DE VALIENTES...

¡Qué dicho popular tan conocido y tan verdadero!

ERRAR ES HUMANO, dice la sabiduría popular, y tanto tú como yo somos seres humanos, por ende, erramos.

El camino al éxito está lleno de fracasos, logros y dificultades, y todos ellos forman parte del proceso.

La profesora Lisa Amos establece, de acuerdo con estadísticas contrastadas, que los empresarios antes de alcanzar el éxito superaron una tasa de error y fracaso del 3,8%.

Estas personas supieron aceptar el fracaso, pero no permanecieron en él.

Lo analizaron, lo estudiaron y se encargaron de revertirlo hasta consolidar los resultados esperados.

Los errores no tienen por sí mismos poder y autoridad para subestimarnos, ni para hacernos desistir del sueño que alberga nuestra mente y nuestro espíritu.

Cuando nos damos permiso para fallar, al mismo tiempo nos estamos dando permiso para superarnos.

Musicóloga Eloise Ristad

El poder de desestimarnos y menospreciarnos se los otorgamos nosotros. Nadie, excepto nosotros mismos, está en condición de determinar si hemos fracasado o no.

Juzgar el proceso significa desenfocarnos del objetivo final.

El proceso es justamente un período de tiempo de preparación, de elaboración, de prácticas de ensayo y error, y de aprendizaje.

Sugiere, prueba y equivócate. Dispón de este tiempo de prueba, está permitido; y recuerda que las personas producimos resultados, no procesos. El proceso no define el resultado, solo es parte de él.

El éxito requiere de esfuerzo, energía, tiempo, voluntad y, sobre todo, dominio propio y constancia de persistir hasta el final.

En la marcha tal vez avancemos dos pasos adelante y retrocedamos tres, pero te aseguro que al volver a intentarlo mejorarás a pasos agigantados.

Las faltas se transforman en fracasos cuando de continuo reaccionamos ante ellas incorrectamente.

JOHN MAXWELL

El propósito nos motivará y dirigirá nuestra atención de manera tal que el error no tenga la capacidad de detenernos ni amedrentarnos.

Según Washington Irving, «las mentes grandes tienen propósitos; las otras tienen deseos».

Los deseos son ilusiones, ganas; los propósitos son realidades.

El propósito definirá al fracaso como una situación pasajera y momentánea, fijará tu perseverancia y te consolidará hasta la concreción de tu meta.

El propósito te hará estar enfocado, pese a todo. Tu propósito te diferencia, te llena, te completa y te hace sentir satisfecho.

Una persona con propósito no se detiene a envidiar los éxitos y los logros ajenos; los celebra y los aplaude.

Los errores se transforman en faltas cuando los percibimos y reaccionamos ante ellos incorrectamente.

Un hombre y una mujer con propósito se consolidan mientras actúan. Algunas veces pierden, pero son muchas más las que ganan y adquieren ventaja.

Ahora bien, ¿cuál es tu propósito?; ¿adónde quieres llegar?; ¿cómo quieres ser recordado?

Determínalo:

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Vivir con propósito hará que todo lo que hagas cobre sentido y prosperes en todo lo que emprendas.

3. SI FALLASTE, SIGUE PARTICIPANDO

El presidente T. Roosevelt decía: «No progresa quien no comete errores.»

Comienza a actuar, no esperes a que el viento sople a tu favor, no esperes a las mejores condiciones climáticas para empezar a remar, hazlo con el potencial y el bagaje que tienes. No esperes a que tus emociones te den permiso, avanza y, si te equivocas, vuelve a empezar.

¿Quién puede acaso determinar si fracasaste? ¿El proceso, tu compañero de trabajo, tu jefe, un resultado arbitrario?

¿Quién de todos ellos es el encargado de decidirlo?

Solo tú, de acuerdo con la capacidad y la tenacidad que desarrolles para seguir participando.

No importa las veces que te equivoques y vuelvas a comenzar.

Redefine el fracaso, el error y, luego, ¡reviértelo! Transfórmalo en logros y beneficios.

Si fallaste, inténtalo tantas veces como sean necesarias, pero no te rindas. En el camino al éxito, puedes tropezar con una cantidad razonable y lógica de fracasos y, en determinadas circunstancias, hasta necesarios.

Brian Tracy cuenta acerca de cuatro personas que se hicieron millonarias siendo muy jóvenes. Inicialmente invirtieron en diecisiete negocios que les acarrearon pérdidas antes de hallar sus minas de oro, sus oportunidades de gloria.

Probaron, erraron y siguieron participando hasta que ganaron. Idearon nuevas estrategias, nuevos planes y diseños hasta dar en el blanco.

Estas personas saben que el fracaso no es su destino, solo es un punto de inflexión en el trayecto hacia sus objetivos.

Bernard Shaw supo definir el error: «Una vida usada cometiendo errores no solo es más honorable, sino que es más útil que una vida usada no haciendo nada.»El fracaso es solo temporal; es el pistoletazo al éxito, al beneficio.

Cuando te encuentres con él, piensa que este fracaso también pasará, no durará toda la vida.

Los obstáculos y las dificultades no te convierten en una persona fracasada; todo lo contrario, te mudan en una persona que no teme fracasar.

Cuanto más rápido puedas dejar atrás al fracaso, más evidente será que estás acercándote a la meta, adquiriendo experiencia y carácter, ingredientes indispensables para el éxito.

El compositor Haendel, después de haber perdido la movilidad de cuatro de sus dedos, quedó económicamente en bancarrota. Se desmoralizó y varias veces intentó retirarse.

A pesar de ello, un amigo le llevó un libreto para que le diera vida, lo cual sorprendió muchísimo al músico.

En solo veinticuatro horas terminó la obra, por encargo, conocida como El Mesías, considerada la mayor obra maestra de todos los tiempos.

Este hombre enfrentó sus emociones encontradas, sus sentimientos de derrota, la pérdida de su patrimonio; y, sin embargo, volvió a comenzar.

El miedo a volver a fracasar no lo detuvo. Y lo más importante, se perdonó por sus infortunios, y él mismo se dio la oportunidad de actuar nuevamente.

La única marca que debes vencer es la propia. Supérate, compite contigo mismo y obtén lo mejor de ti.

La clave es insistir, perseverar siempre un poco más, y no detenerse.

Como decía la fallecida escritora humorística Erma Bombeck: «Al final de mi vida, espero no tener ni un poco de talento restante y poder decir que usé todo lo que me dieron.»

El éxito alcanza a aquellos que están dispuestos a volver a empezar una y otra vez; a aquellos que conocen cómo funciona el circuito del aprendizaje y se disponen, en el final, a vaciarse de todo lo que están llenos para poder volverse a llenar.

4. DEPENDE DE MÍ

El sociólogo J. Brunner dice: «Es más fácil que usted active sus sentimientos, a que estos lo hagan entrar en acción.»

No esperes estar bien para comenzar. Cuando te dispongas a actuar, comenzarás a sentirte bien en el momento de la ejecución.

Las preguntas correctas que deberíamos hacernos son: ¿qué hechos o qué elementos podemos incorporar en nuestra mente para tener un espíritu fortalecido?; ¿qué hábitos necesitamos incorporar para desarrollar una fortaleza interior indestructible? ...