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I CHING

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Fragmento

¿QUÉ ES EL I CHING?

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I CHING significa «Libro de las mutaciones». Cuenta la leyenda que al sabio Fu-Hi se le apareció una criatura con cabeza de dragón y caparazón de tortuga. Sobre este se dibujaba un conjunto de líneas que formaban los ocho trigramas elementales: Cielo, Trueno, Agua, Montaña, Tierra, Viento, Fuego y Lago.

Después de los estudios del rey Wen y de su hijo, en torno al siglo XI a. C. el libro pasó una última fase de interpretaciones por parte del confucianismo, que lo acercaron más a la concepción que tenemos hoy en día. No obstante, la versión más extendida actualmente es la de Richard Wilhem.

El I Ching no es solo un libro oracular capaz de predecir de alguna manera el devenir de los acontecimientos, sino que enseña, y se sustenta sobre una valiosísima y rica base filosófica oriental. Las respuestas que ofrece este libro provienen de indagar en tu interior al leer los textos y encontrar en ti mismo la fuerza y el camino que debes tomar. El I Ching nos habla a cada uno de nosotros de manera particular. Se debe entender como un instrumento auxiliar para hallar esta posible armonía: una brújula infalible para la orientación correcta.

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Al final, lo que el I Ching plantea es que debemos encontrar el equilibrio entre nosotros y el universo que nos rodea y que fluye constantemente, ya que lo único constante es el cambio, las mutaciones. Y que en ese cambio, en la fuerza de los opuestos, la luz y la oscuridad, se pueden encontrar las respuestas a las dudas e interrogantes de nuestro día a día, pues nada se estanca, nada se detiene; incluso lo que llega a su apogeo, vuelve a transformarse en su contrario.

Si esta es la primera vez que te acercas al I Ching, debes tener en cuenta lo siguiente:

P Aunque se ha tratado de simplificar los textos originales para su comprensión en nuestros tiempos, debes tener la mente abierta para conectar con ellos en función de la pregunta que hayas realizado.

P Esto no tiene nada que ver con el ocultismo ni ningún tipo de magia, sino con la reflexión y el aprendizaje.

P No busques una respuesta absoluta y concreta. Lo que el I Ching te ofrece es un mapa de la situación y de cómo deberías actuar en un momento determinado. En el fondo, como ya se ha dicho, la respuesta está en ti. Lo que el I Ching hará será clarificar el camino.

P Procura que tu pregunta sea lo más concreta posible. Ayuda también que la escribas o la digas en voz alta para que no se pierda o varíe en tus pensamientos.

P Medita la respuesta y trata de encontrar un aprendizaje en su mensaje.

¿CÓMO CONSULTAR EL I CHING?

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Los ocho trigramas presentes en el I Ching son los siguientes, y representan unos principios determinados:

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Al principio, estos ocho trigramas se obtenían leyendo los caparazones de las tortugas, siguiendo las enseñanzas del emperador Fu-Hi. Más tarde comenzaron a usarse cincuenta tallos de milenrama, pero el proceso para descifrarlo era arduo y farragoso. De ahí que, tiempo después, comenzara a utilizarse el método de lanzar sobre una superficie tres monedas iguales (euros, peniques, yenes…).

Independientemente del método que se utilice, obtendremos la combinación de dos de los trigramas del cuadro anterior y formaremos uno de los sesenta y cuatro posibles hexagramas. Cada uno de estos hexagramas representa una situación concreta y se le conoce por un nombre diferente. Y aunque los textos originales datan de hace más de cuatro mil años y hacen referencia sobre todo a las decisiones que debían tomar reyes y emperadores, nosotros también podemos dilucidar en sus palabras el camino para las preguntas de nuestro tiempo.

Una vez más insistimos en que, más que adivinar el futuro, lo que ofrece el I Ching, para quienes son abiertos de mente y desean aprender de él, son consejos y advertencias sobre cómo enfrentarse a determinados escenarios. Si bien la técnica para leer el I Ching no es difícil, se vuelve más claro y sencillo de dilucidar cuanto más acostumbrado esté uno a hacerlo.

LOS HEXAGRAMAS

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¿CÓMO PREGUNTAR AL I CHING?

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1. LA PREGUNTA

A la hora de formular la pregunta, es buena idea que la apuntes en un papel o pronunciarla en voz alta, como ya hemos dicho, para que no cambie a lo largo de las tiradas. Ten presente que el libro no se limitará a responder «Sí» o «No», sino que te ofrecerá una amplia respuesta que tú podrás interpretar según lo que quieras saber. De hecho, muchos expertos opinan que la lectura del I Ching debe tener la forma de una conversación, ya que si una pregunta no queda aclarada, se puede reformular de otra manera, concretando más o preguntando por otras cuestiones del asunto, hasta que no haya dudas.

Por eso, lo recomendable es no hacer preguntas demasiado vagas del tipo:

P ¿Encontraré el amor?

P ¿Seré rico?

P ¿Soy guapa?

Ni tampoco juntando dos cuestiones en una misma pregunta:

P ¿Cuál es mi situación en la empresa y cómo puedo mejorarla?

Es mejor tratar de ser lo más concretos posible en nuestra consulta e incluir, a poder ser, los pronombres interrogativos:

¿Qué…? ¿Cuál…? ¿Cuánto…? ¿Cuáles…?

P ¿Cómo puedo mejorar mi situación en el trabajo?

P ¿Cuál debe ser mi mayor preocupación en esta nueva etapa?

P ¿Cuánto debo involucrarme en este nuevo proyecto?

P ¿Cuál es la mejor manera de afrontar este problema?

P ¿Cuál debe ser mi actitud dentro del grupo de amigos que he hecho?

P ¿Qué puedo hacer para comprender a mi amigo, con quien me he peleado?

P ¿Qué ocurrirá si tomo tal o cual decisión?

Otra opción muy interesante también es preguntarle al I Ching directamente qué hexagrama deberías leer ahora para aclarar tu camino o qué consejo te ofrece para una situación concreta que te agobia, o directamente para tu vida en estos momentos.

Al hacer esta pregunta durante todas las tiradas, el resultado nos servirá para comprender de forma general el momento vital en el que nos encontramos y así tomar decisiones.

«Una pregunta errónea tendrá una respuesta errónea, pero una pregunta correcta puede abrir la puerta de la comprensión».

J. KRISHNAMURTI

¿Cuántas veces puedo preguntar?

No hay una respuesta concreta a esta pregunta. A veces, por la situación en la que nos encontramos, queremos preguntarle al I Ching dos veces al día; otras, una vez a la semana. Hay quienes lo leen todas las mañanas, antes de comenzar el día, como brújula para la jornada, y quienes lo hacen solo cuando les agobia algo. Depende de cada uno.

2. USO DE LAS MONEDAS

Se puede utilizar cualquier tipo de moneda, mientras las tres sean idénticas y tengan dos caras distintas. Aunque se recomienda, por cuestiones de energía, que guardes esas tres monedas que empieces a usar y solo las saques para preguntar al I Ching.

Para explicar cómo utilizarlas, vamos a imaginar que lo que lanzamos son unas antiguas monedas chinas con cara y cruz. En tu caso, si con las que usas no queda claro qué lado de las monedas corresponde a la cara y cuál a la cruz, desígnaselo tú, y que se quede así para siempre.

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A la cara de la moneda se le atribuye el valor de 3 y se le considera el Yang. Se dibuja con una línea simple (—).

A la cruz, se le atribuye el valor de 2 y se le considera el Yin. Se dibuja con una línea dividida en dos (- -).

Una vez tenemos esto claro, se realizan los siguientes pasos:

P Despeja la mente de todo excepto de la pregunta que quieres realizar. Si es necesario, apúntala para tenerla aún más clara. Concéntrate en ella.

P Lanza las tres monedas a la vez y, según la posición en la que hayan caído, anota el número que salga, otorgándole a las caras el valor 3 y a las cruces el valor 2.

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Estas son las opciones que pueden salirte y la línea que debes dibujar en cada caso:

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P Lanza las tres monedas hasta seis veces, siempre con la pregunta en mente y sin perder la concentración.

P Anota en un papel cada resultado (el número y también las rayas) que te haya salido de abajo arriba. Por ejemplo:

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P De este modo, hemos creado el hexagrama principal que debemos consultar en el libro, formado por el trigrama superior y el trigrama inferior.

Siguiendo con el ejemplo de arriba, nuestros trigramas serán:

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P Ahora solo tienes que encontrar el hexagrama que se ha formado, uniendo la fila y la columna, y viendo el número en que se cortan (en nuestro caso, será el 47).

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P Por último, solo queda reflexionar y meditar la respuesta obtenida. Lee el texto correspondiente a ese número. En este caso, la extenuación.

P A continuación, si en alguna de las líneas nos ha salido un 6 o un 9, también se debe leer el texto correspondiente a esa línea. Si seguimos con nuestro ejemplo, la cuarta línea, que es un 9, es la que debemo ...