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LA HISTORIA ARGENTINA CONTADA POR MUJERES III

Gabriela Margall   Gilda Manso  

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Penguin Random House

Quiero escribir la historia de las mujeres

de mi país, ellas son gente.

Mariquita Sánchez a Florencia Thompson

Montevideo, febrero de 1852

Encontrarnos ahí donde siempre estuvimos

Este es el tercer y último volumen de La historia argentina contada por mujeres. Comienza con las consecuencias de la batalla de Pavón y culmina con el inicio del siglo XX y la gran oleada inmigratoria. Así como en el segundo volumen trabajamos sobre las guerras civiles entre las Provincias Unidas y establecimos la existencia de estados separados que no llegaban a conformar una entidad única, en este libro intentaremos dar cuenta de que la república y la nación argentina fueron construidas a partir de la batalla de Pavón. Tal como en los libros anteriores, lo haremos a través de fuentes que registran las voces femeninas.

El proceso de conformación del estado-nación llamado República Argentina estará presente en todos los capítulos como trasfondo de los hechos que se sucedieron en nuestro país a finales del siglo XIX. Ese estado-nación en construcción debía tener una presencia efectiva en cada una de las provincias, lo que implicaba definir el territorio nacional y crear instituciones de nivel nacional que lo representaran: un sistema educativo, un sistema electoral, una economía, una legislación y un ejército.

La creación de la República Argentina fue un proceso arduo, violento, difícil, que incluyó alianzas políticas, asesinatos, masacres. Las mujeres fueron parte protagonista de ese proceso, y este libro se propone dar a conocer ese protagonismo. Reiteramos lo que hemos señalado en los dos primeros tomos de esta colección: si no conocemos el lugar que ocuparon las mujeres en la historia de un determinado período, ese desconocimiento se debe a una operación de escritura. Si un historiador considera que la historia está compuesta por batallas y hechos políticos, en su visión de la historia no aparecerán las mujeres —o lo harán excepcionalmente—, puesto que esos ámbitos les estaban vedados. Cuando ampliamos el concepto de qué es historia —como ocurre desde principios del siglo XX en Europa y desde la década de 1960 en Argentina— aparecen personas, hechos, procesos que de otro modo quedaban invisibilizados. De este modo es posible construir la historia de las mentalidades, de los campesinos, de la clase obrera, de la vida cotidiana, la historia de las mujeres.

En Argentina, la historia de las mujeres comenzó a hacerse presente en los ámbitos académicos en 1983, a partir del regreso del país al sistema democrático. Un simple cambio de enfoque, una pregunta —“¿Dónde estaban las mujeres?”— logró iluminar un campo de estudio que hoy se conoce como “historia de género”. Uno de los objetivos principales de esta colección es poner en manos del público en general los resultados de esa investigación académica. Lo hacemos a través de algunos temas conocidos por los lectores, como el proyecto educativo de Sarmiento, la Guerra del Paraguay, la epidemia de fiebre amarilla, la conquista del desierto proyectada por Roca. Y de otros, menos conocidos, que tienen relevancia cuando se hace historia desde una perspectiva de género: el Código Civil de Vélez Sarsfield y sus efectos en las mujeres, los primeros pasos de las mujeres en la educación universitaria, las concepciones sobre el cuerpo femenino —y las consecuencias que tenían en las mujeres—, la vida de las mujeres trabajadoras.

El desarrollo de la historia de género enfrenta inconvenientes particulares. Fuentes dispersas o archivos desordenados hacen que la búsqueda histórica sea, por momentos, intuitiva y azarosa. Pese a estas dificultades, hemos logrado reunir información valiosa que permite encontrar a las mujeres “allí donde siempre estuvieron”, ocultas por el velo de un modo de hacer historia que no concebía su participación.

En este volumen, como en toda la colección, trabajaremos con la microhistoria, es decir, analizaremos fuentes tan diversas como una descripción de un veraneo, un discurso en la Plaza de Mayo y una receta de cocina. Todas ellas son registro del pasado. En estas páginas harán oír sus voces mujeres periodistas, maestras, médicas, políticas, militantes, terratenientes, viajeras, e incluso cocineras. Todas ellas fueron protagonistas y constructoras del período que les tocó vivir. Veremos que eran conscientes de su sometimiento y que lucharon para rebelarse. También veremos que sus luchas no fueron constantes, o uniformemente comprendidas y compartidas. No por eso sus voces deben ser calladas. Por el contrario, todas las voces son parte de la historia.

En el último capítulo ingresaremos en otro tipo de historia, que se está construyendo en los últimos quince años, la historia oral, para entrar definitivamente en el siglo XX y en un tema que seguramente tendrá resonancia en muchos lectores: la gran oleada inmigratoria. Nos detendremos allí, en el comienzo del siglo XX, porque creemos que —como consecuencia de los cambios propulsados en el siglo XIX— en ese momento las mujeres empezaron a tomar las riendas de su propia historia.

Una vez más, hacemos explícita la idea que rige esta colección y es su columna vertebral: si nos enseñaron una historia sin mujeres, nos enseñaron la mitad de la historia. Somos nosotras, las mujeres, y quienes quieran acompañarnos en esta travesía, las que debemos encontrarnos ahí donde siempre estuvimos, para reconocernos, para entender que fuimos y somos parte activa de la historia. Nuestra identidad se compone de las experiencias del pasado y las del presente. Nuestro presente nos dice que somos protagonistas. Nuestro pasado nos dice que también lo fuimos.

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“... ¿cómo nos hemos de entender?”

Lo antiguo y lo nuevo:

Sarmiento y la Sociedad de Beneficencia

“Después de Caseros” es una frase que recorre gran parte de los libros de historia argentina dedicados a la segunda mitad del siglo XIX. Para los protagonistas de la época, “Caseros” se había convertido en un punto de referencia y también un punto de p

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