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LA REINA DE LA NOCHE

Andrea Milano  

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Fragmento

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Penguin Random House

(…) Nunca supe cuánto te amo, 

nunca supe cuánto me importa 

cuando tú pones tus brazos alrededor de mí 

siento una fiebre que apenas puedo soportar. 

Tú me das fiebre cuando me besas, 

fiebre cuando me aprietas con fuerza, 

fiebre en la mañana y fiebre durante la noche. 

El sol enciende el día, la luna enciende la noche; 

y yo me enciendo cuando dices mi nombre 

y tú sabes que voy a tratarte bien (…) 

Fiebre, canción de Rita Coolidge
interpretada por Michael Bublé.

Capítulo 1

Cuando Nicole se levantó de la cama aquella fría mañana de noviembre, nada hacía prever que la peor de las tragedias la estaba por golpear y que una llamada telefónica cambiaría su vida para siempre...

Como cada día, desayunó en la cocina de su apartamento con una enorme taza de café y un par de tostadas untadas con manteca y miel. Echó un vistazo al reloj; faltaban casi veinte minutos para salir hacia su trabajo.

Subió el volumen del televisor, las noticias no parecían augurar nada bueno.

Tenemos una información de último momento empezó a decir la cronista. Esta mañana fue encontrada una joven asesinada en su departamento de la calle Orange en Brooklyn, desconocemos aún su identidad. Sólo les podemos informar que la joven fue víctima de un crimen atroz...

Nicole dejó caer la taza de café sobre la mesa.

Un departamento en la calle Orange…

Su hermana se había mudado allí hacía tan solo un par de meses. Buscó su teléfono móvil con desesperación, necesitaba oír la voz de Caitlin; necesitaba saber que su hermana estaba bien.

Nadie respondía; sus nervios no daban más. De pronto, desde el otro lado, una voz masculina rompió el silencio.

—¿Quién habla?

—Soy... soy Nicole Francis... necesito hablar con mi hermana.

Silencio.

—Señorita Francis; soy el Detective Ryan Maloney...

El corazón de Nicole se detuvo, y se dejó caer en una de las sillas para no caerse.

—Señorita Francis... ¿sigue usted ahí? —preguntó el detective preocupado.

—Sí... sí... —empezó a agitarse—. ¿Qué le sucedió a mi hermana?

—Lamento informarle que su hermana ha sido asesinada.

Aquel hombre se lo soltó así, sin más y si en ese instante el suelo se hubiera abierto a sus pies, Nicole se habría dejado arrastrar hacia el más profundo de los abismos. No podía ser verdad... su hermana no podía estar muerta. Debía haber una equivocación. No Caitlin. No ella.

Intentó escuchar lo que aquel hombre le decía pero estaba tan aturdida que sus palabras sonaban como un eco lejano.

Apretó el teléfono con fuerza, concentrándose en aquella voz masculina.

—Señorita Francis... necesito que venga al lugar del hecho —hizo una pausa—. Alguien debe identificar el cadáver. Si prefiere hacerlo en otro momento puedo arreglar una visita a la morgue.

—No... —dijo con la voz entrecortada—. Estaré... estaré allí lo antes posible.

—La espero entonces, señorita y... lamento lo de su hermana —dijo antes de dar por finalizada la conversación.

***

Nicole se bajó del taxi que la llevó hasta el departamento de su hermana a toda prisa. El lugar e

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