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LAS CUENTAS PENDIENTES DEL BICENTENARIO

María Sáenz Quesada  

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Fragmento

Sáenz Quesada, María

Las cuentas pendientes del Bicentenario. - 1a ed. -

Buenos Aires : Sudamericana, 2011.

EBook. (Ensayo)

ISBN 978-950-07-3416-5

1.Ensayo Argentino. I. Título

CDD A864

Edición en formato digital: abril de 2011

© 2011, Editorial Sudamericana S.A.®

Humberto I 555, Buenos Aires.

Todos los derechos reservados.

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ISBN 978-950-07-3416-5

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Las cuentas pendientes del Bicentenario Portadilla Portada Legales Dedicatoria INTRODUCCIÓN CAPÍTULO 1 CAPÍTULO 2 CAPÍTULO 3 CAPÍTULO 4 CAPÍTULO 5 CAPÍTULO 6 CAPÍTULO 7 CAPÍTULO 8 CONCLUSIONES

A Nicolás Túler,

“ciudadano de Ginebra”

en el siglo xxi

INTRODUCCIÓN

La idea de escribir este libro surgió con las celebraciones de los Bicentenarios de las Independencias latinoamericanas, las cuales dieron pie a la reapertura de viejas polémicas y al planteo de visiones novedosas. Hay en estas celebraciones tantos elementos de discordia como valores y visiones compartidos: los Bicentenarios no se festejan igual en cada nación; también las revoluciones de 1810 evolucionaron en forma diferente a partir de situaciones comunes.

El modo de encarar estos aniversarios depende de la visión del pasado que se tiene en el presente, de la satisfacción en las instituciones y de las expectativas de futuro. Esto último —el futuro— debería preocuparnos. En el nuevo escenario mundial, “países como China o la India perciben ese futuro como algo que les pertenece”, afirma Felipe González. En lo político, sus gobiernos pueden ser autoritarios o democráticos; en lo económico, se asocian a empresas multinacionales para producir en gran escala, pagar bajos salarios y vender a precios accesibles; en lo social, fuertes lazos familiares constituyen la base de la sociedad en la que la cultura del trabajo es muy arraigada y las etnias y las religiones están vigentes.

En síntesis, este mundo tan antiguo, y al mismo tiempo renovado, ha reducido el interés que antes concitaba América Latina en las grandes potencias tradicionales —Estados Unidos y la Unión Europea—, que deben atender a otros problemas y resolver tensiones en diferentes puntos del planeta. El caso es que en 1810 los precursores de nuestras independencias querían establecer buenas relaciones con dichas potencias y procuraban imitar sus instituciones. Hoy, el espectro de posibles alianzas y de modelos a seguir se ha ampliado.

China es ya el segundo socio comercial de América Latina (sólo por detrás de Estados Unidos) y su hambre de materias primas incide en el precio del petróleo, de la soja, del cobre. Pero como se advirtió recientemente, “no estaría de más recordar que China es un país sin sistema de mercado, ni sistema democrático, ni imperio de la ley”.[1]

En este nuevo escenario, ¿cuál es la apuesta de las naciones que fueron parte de los viejos imperios español y portugués, y cuáles los riesgos y las oportunidades que se les ofrecen? Para encontrar el camino es preciso dialogar, consensuar, examinar; proponer y perseverar en políticas de Estado; aceptar las diferencias; en suma, dejar atrás la lucha facciosa que retrasó la organización de las nuevas naciones en el siglo XIX y reapareció en gobiernos dictatoriales o democráticos y corruptos en el siglo XX. Dicho de otro modo, se trata de perfeccionar las democracias que hoy son mayoría en la región sobre los “valores seguros” que menciona Carlos Fuentes: elecciones libres, libertad de expresión y de asociación, pluripartidismo, parlamentarismo.[2]

En definitiva, retomar la herencia positiva de la Ilustración europea en un nuevo contexto histórico y no olvidar que el problema de la supervivencia de las naciones en un mundo globalizado es otro de los grandes interrogantes del futuro.

La disputa por el pasado y el porvenir

En 2008 Brasil recordó los doscientos años de la instalación de la corte portuguesa en Río de Janeiro, con una mirada comprensiva de lo que representó la dinastía de Braganza en la formación de la identidad brasileña. En un clima de creciente optimismo, el presidente Lula da Silva anuncia: “Estamos cansados de ser el país del futuro. El siglo XXI es el siglo de Brasil”.

El descubrimiento de importantes yacimientos petroleros en la plataforma continental, la inversión en edu

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