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LOS DEMONIOS DEL EDéN

Lydia Cacho  

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Fragmento

LOS DEMONIOS DEL EDÉN

“Este libro es una herramienta indispensable para comprender el oscuro mundo de la explotación sexual y la violencia. Sin duda alguna, Lydia Cacho ha expuesto el peligroso rostro de una lucrativa industria, retándonos así a no permanecer de brazos cruzados.” Teresa Rodríguez, periodista de Noticiero Univisión

“Este libro sigue siendo un clásico. Por lo serio de la investigación y por lo conmovedor de un relato incómodo para aquellos que, en el poder, abusan de una niñez indefensa. Con esta obra Lydia Cacho ha contribuido a combatir el lado oscuro de nuestra realidad.” Sergio Aguayo, académico y periodista

“En la larga lista de eventos desoladores que ha convertido a México en un país sin vergüenza, Los demonios del Edén permanece como una lectura no sólo necesaria sino obligada, en el camino por la recuperación de la dignidad de la infancia.” Demian Bichir, actor

“Acaso peor que la pornografía infantil con representantes del poder público implicados es una sociedad agachada que lo tolera. Lydia Cacho nos lo recuerda y así pone a prueba la fibra ética de cada uno de nosotros. Ella y este libro representan lo mejor ante lo peor en un país como el nuestro, donde aún es posible encontrar poderes criminales sin contención.” Ernesto López Portillo, director de Insyde

“Un trabajo de investigación ferozmente documentado.” The Washington Post

“Lydia Cacho es un modelo a seguir para cualquiera que aspire a convertirse en periodista. Es una mujer muy valiente que ha resistido la cárcel y la tortura para defender a una minoría a la que nadie escuchaba, para señalar públicamente las injusticias a las que mujeres y niños son sometidos en México y en las regiones más pobres del mundo. Ha sacado a la luz información antes oculta y se ha puesto constantemente en riesgo al denunciar a importantes empresarios y políticos.” Roberto Saviano, autor de Gomorra

“Lydia Cacho cuestiona audazmente cada aspecto de nuestra civilización, incluyendo valores sacrosantos tales como la libertad de expresión, el mercado libre y la libertad.” Bookslut

“Poderoso, valiente y humanitario; un reportaje de primer orden.” Sunday Telegraph

“Cacho no es alguien a quien se pueda silenciar.” The Guardian

“Una mujer de gran fuerza y valor, que está profundamente comprometida con un periodismo ético y con la lucha por los derechos humanos en México.” Marianne Pearl, autora de A Mighty Heart y periodista

“Con Los demonios del Edén, Lydia Cacho puso sobre la mesa una de las violaciones de derechos humanos más desgarradoras de nuestro tiempo: el abuso y el comercio de menores. La autora, una vez más, nos dio ejemplo con su periodismo de denuncia, imprescindible y valiente, que nos ayuda a abrir los ojos y nos exhorta a no permanecer indiferentes ante las injusticias y la impunidad.” Bibiana Aido Almagro, ex ministra de Igualdad de España

“Este excelente trabajo de investigación periodística se convirtió en caso paradigmático de derecho humanos para mostrar las graves omisiones y complicidades del Estado mexicano frente a la creciente industria de la explotación infantil y adolescente en la región.” Juan Martín Pérez, director de Red por los derechos de la infancia

La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos
y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Entonces, ¿para qué sirve la utopía?
Para eso sirve, para caminar.

EUARDO GALEANO

A las mujeres y a los hombres que creen en la utopía
de un mundo libre de violencia contra niñas y niños

Prefacio a esta edición revisada

El viernes 16 de diciembre de 2005, siete meses después de que comenzó a circular la primera edición de este libro, fui detenida sorpresivamente por una brigada de judiciales afuera de las oficinas del Centro Integral de Atención a las Mujeres (CIAM) en Cancún, un organismo de defensa de mujeres víctimas de la violencia, del cual era directora. Los judiciales aparentemente portaban una orden de aprehensión girada por un juez poblano, como resultado de una demanda por calumnia y difamación presentada por Kamel Nacif Borge; nunca me la mostraron. Nacif, poderoso empresario, apodado el Rey de la Mezclilla, es mencionado en este libro como uno de los amigos que frecuentaban al pederasta Succar Kuri y que éste solía mencionar como uno de sus protectores, que además le hacía pedidos de niñas vírgenes, según se escucha en su propia voz, en una serie de llamadas telefónicas cuya grabación obra en mi poder, además del testimonio de las víctimas que obtuve yo misma y que coincide con el recogido en expedientes de la Procuraduría General de la República (PGR).

Lo que podría haber sido una simple querella entre dos particulares fácilmente discernible en tribunales, pronto adquirió visos de convertirse en una verdadera acción punitiva en contra de mi persona y en un embate político de un poder mucho mayor que el representado por un grupo de judiciales que duraría diez años. Bastaron unos minutos tras mi detención para darme cuenta de que detrás de ella había una poderosa maquinaria polí

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