Loading...

MAITLAND Y SAN MARTíN

Rodolfo Terragno  

0


Fragmento

&

Muchos suponen que es un signo inglés. Hay quienes, al leerlo, dicen “and”.

En realidad, el signo & es latino. Fue ideado en el siglo 1 antes de Cristo por Marco Tulio Tirón, amanuense de Cicerón, quien inventó los símbolos taquigráficos más antiguos que se conocen: notae tironiane.

En latín, “y” se dice “et”. Si usted dibuja una E mayúscula redondeada y al final le hace una breve tachadura (), habrá descubierto la forma en la que Tirón escribía “et”.

Aun cuando a uno le resulta difícil dibujar &, para los escribas latinos era más fácil trazar rápidamente este signo que dibujar primero la e y después la t.

Cuando toman apuntes, los estudiantes ingleses usan una forma simplificada del signo, similar a la letra griega alfa: α.

Es que mientras a nosotros nos basta con poner “y”, en inglés se necesita, para significar lo mismo, tres letras: a-n-d.

En antiguas cartillas inglesas, el abecedario terminaba en &: “…x, y, z and per se & (and)”. Quería decir que el signo se había transformado, per se, en una letra, la cual reemplazaba a la palabra and.

De esa expresión, “and per se & (and)”, viene el nombre que el símbolo tiene en inglés: ampersand.

En castellano, que yo sepa, no tiene nombre.

El ampersand se usa, en el inglés actual, para designar asociaciones y sociedades.

Me pareció oportuno que este libro se llamara Maitland & San Martín.

En sus páginas se asocia a ambos hombres, y el símbolo empieza por asociarlos en el mismo título.

A la vez, & también simboliza el equívoco que (inevitablemente) se produce cada vez que se exponen los contactos de San Martín con Inglaterra. Ni el signo & ni San Martín son ingleses, aunque haya muchos que —por falta de información o de análisis— puedan creerlo.

INTRODUCCIÓN
La aguja en el pajar

Se estableció en Mendoza, formó allí un ejército, cruzó con sus hombres la Cordillera de los Andes, derrotó a los realistas en Chile, armó una flota, prosiguió por mar a Perú, desembarcó allá con su ejército, entró en Lima y se adueñó del corazón del imperio español en América.

Un militar criollo, José Francisco de San Martín, llevó a cabo esa formidable campaña entre 1814 y 1821.

Un militar escocés, Thomas Maitland, había concebido el plan en Londres, a principios de 1800.

La idea fue recibida y considerada seriamente por el gobierno de William Pitt el Joven. Maitland elevó un texto preliminar al Secretario de Guerra, Henry Dundas (más tarde Primer Vizconde Melville),1 quien lo citó para discutir detalles. De la entrevista Dundas-Maitland surgió el plan definitivo, que fue puesto en posesión del Secretario de Guerra a mediados de 1800.

El gobierno de Pitt cayó el 3 de febrero de 1801. El Plan Maitland pareció quedar, entonces, en el olvido. Los originales permanecerían ocultos durante 180 años.

En 1981, mientras realizaba una investigación en archivos escoceses, tuve ocasión de descubrirlos.

No había, hasta entonces, ni un rumor sobre el Plan Maitland, ni referencia alguna a su autor, en toda la bibliografía sobre la independencia de Hispanoamérica.

El propósito de mi investigación era hallar datos sobre James Duff, IV Conde de Fife, y otros posibles contactos de San Martín en Escocia.2

Muchos oficiales escoceses estuvieron envueltos, durante el siglo 19, en planes para desapoderar a España de sus colonias del Nuevo Mundo o, sencillamente, ayudar a los hispanoamericanos a independizarse.

La Compañía de las Indias Orientales (East India Company), encabezada por el mismo Dundas, tenía su propio ejército y estaba preparada para cumplir un papel protagónico en cualquier intento británico de realizar operaciones militares en Hispanoamérica.

Descubrí el Plan Maitland mientras revisaba cartas y documentos de oficiales escoceses de principios del siglo 19. Mi pretensión era encontrar, en aquel pajar, alguna aguja. Recorría los manuscritos a la espera de referencias a Sudamérica, en particular al Río de la Plata y, quizás, a San Martín.

Uno de los archivos en los cuales trabajé es la colección Steel-Maitland: papeles privados que se encuentran bajo la custodia del Archivo General de Escocia (Scottish Record Office). Eran varios los oficiales de la familia Maitland para tener en cuenta. Sir Thomas (1759-1824) resultaba, a primera vista, uno de los menos relevantes para mi investigación. Entre 1806 y 1811 estuvo en Ceilán, sin participación alguna en el acontecimiento que puso a San Martín en relación con Gran Bretaña: la guerra de la Península.

Un día hallé, en el inventario de los papeles de Sir Arthur, algo que me conmovió. Era una referencia a 47 hojas manuscritas, sin fecha, que un funcionario del Archivo General de Escocia había registrado bajo el siguiente título:

“PLAN PARA CAPTURAR BUENOS AIRES y CHILE Y LUEGO ‘EMANCIPAR’
PERÚ y MÉXICO”. 3

La mención de México —descubrí más tarde— era un error: el objetivo del plan fue la emancipación de Perú y Quito (el actual Ecuador). Al describir su plan, Maitland escribió dos veces “México” en lugar de Quito,4 pero luego advirtió el error: en ambos casos tachó “México” y agregó, abajo, “Quito”. Sin embargo, omitió corregir el mismo error al final del plan, cuando lo sintetizó diciendo que el objetivo sería “indudablemente la emancipación de Perú y México”.5 Esto confundió al funcionario del archivo escocés.

El Pl

Recibe antes que nadie historias como ésta