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MARTE Y VENUS SALEN JUNTOS

John Gray  

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Fragmento

Introducción

Para las generaciones anteriores, el desafío de una cita era diferente. Hombres y mujeres querían una pareja que pudiera satisfacer sus necesidades básicas de seguridad y supervivencia. Las mujeres buscaban un hombre fuerte que proveyera además de alimentos; los hombres buscaban una mujer fértil con la que crear un hogar. Esta dinámica del cortejo, que ha prevalecido durante miles de años, ha cambiado de repente.

El nuevo desafío de las citas es encontrar una pareja que no solo ayude a satisfacer nuestras necesidades físicas de supervivencia y seguridad, sino que satisfaga también nuestras necesidades emocionales, mentales y espirituales. Hoy esperamos más de una relación. Millones de hombres y mujeres en el mundo van buscando un alma gemela para tener la experiencia de un amor duradero, feliz y romántico.

Ya no basta con encontrar a alguien que quiera casarse con nosotros, queremos parejas que nos amen más cuanto más nos conocen: queremos vivir felices para siempre. Para encontrar y reconocer a las parejas que puedan satisfacer nuestras necesidades de una intimidad creciente, una buena comunicación y una gran vida amorosa, debemos poner al día nuestra habilidad para las citas.

Incluso si por un golpe de buena suerte encuentras a un alma gemela sin poseer especiales habilidades para las citas, puede que no la acabes de conocer bien y te cases. Hace dieciocho años yo estaba muy contento de haber encontrado mi alma gemela, pero no tenía los conocimientos necesarios para conseguir que la relación funcionase. Bonnie y yo nos fuimos citando a lo largo de año y medio. Aunque nos queríamos mucho, no nos casamos.

Rompimos y seguimos rumbos distintos. Cuatro años más tarde nos volvimos a reunir. Esta vez, a causa de que nuestras salidas eran muy diferentes, acabamos casándonos y desde entonces hemos vivido siempre en creciente felicidad. Creando las condiciones adecuadas para que creciera el amor, nuestros corazones se abrieron y experimentamos un «amor espiritual» que lo abarca todo. Descubrir ese amor incondicional fue el resultado de haber creado en primer lugar las condiciones para que se desarrollara el amor.

La primera vez que salimos, nosotros ya nos conocíamos, pero no lo bastante como para casarnos. No habíamos sentido aún esa convicción interior que aparece cuando se han satisfecho las condiciones indispensables. Sin una actualización de la dinámica de las citas y las relaciones, llegamos equivocadamente a la conclusión de que no éramos, el uno para el otro, la persona adecuada.

La segunda vez que salimos, con una nueva y mejor comprensión de las diferencias que hay entre los hombres y las mujeres, fuimos capaces de que nuestra relación funcionase. En la medida en que nuestro amor crece conjuntamente, nuestros corazones se abren. Entonces fuimos capaces de experimentar un amor mutuo incondicional. Éramos almas gemelas. Con esa seguridad yo le propuse casarnos y ella fu capaz de aceptar.

Como consejero de relaciones humanas, comencé a compartir estas nuevas intuiciones en sesiones profesionales y también en mis seminarios. Los resultados fueron inmediatos y radicales. Con la comprensión de cómo los hombres y las mujeres piensan y sienten de modo diferente, las parejas son capaces de mejorar la comunicación y empezar a conseguir lo que realmente quieren de su relación. Con renovada esperanza, fueron capaces de encontrar un amor más profundo en su corazón, sanar y cicatrizar los viejos resentimientos que quizá habían cerrado sus corazones, y reavivar los fuegos de la pasión y el romanticismo.

Animado por los beneficios prácticos experimentados en mi propio matrimonio y en las vidas de mis clientes y de los asistentes a mis seminarios, me decidí a escribir Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus,* libro del que ya se han vendido más de diez millones de ejemplares en todo el mundo. Un auténtico bestseller en más de cuarenta lenguas que ha ayudado a los hombres y las mujeres de todo el mundo.

En mi oficina sigo recibiendo más de trescientas cartas y llamadas telefónicas al día de gente que se ha beneficiado ampliamente del libro y de mis seminarios. Además de esos seminarios que yo doy mensualmente, hay muchísimos más seminarios Marte/Venus que se hacen por todos lados y que son impartidos por personal especializado. Sin

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