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MI VIDA CON CHRISTINA ONASSIS

Rodolfo Vera Calderón   Marina Tchomlekdjoglou  

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Fragmento

Nota del editor

Conocí a Marina a mediados de 2007, cuando almorzaba un domingo en la quinta de fin de semana de los Álzaga Santamarina. Debo confesar que desde el primer momento en que la vi, el rostro de Christina Onassis se me vino a la cabeza: mientras nos presentaban, las imágenes que recorrieron el mundo después de su inesperada muerte se proyectaban en mi memoria como una película. Y por dentro pensaba: “¡Cómo me gustaría leer un libro de esta mujer en el que cuente su vida al lado de la hija de Aristóteles Onassis!”. Cinco años después, coincidimos de nuevo en una boda en la que nos sentaron en la misma mesa y, en el momento de despedirme, con respeto y curiosidad, le pregunté por qué nunca había publicado un libro sobre su amistad con Christina. “Me ofrecieron fortunas por hacerlo, pero jamás quise lucrar con su muerte”, me respondió. “Pero ya pasaron casi veinticinco años desde que murió. Creo que si lo hicieras podrías rendirle un homenaje a una mujer que fue tan importante en tu vida”, le dije. “¿Te gustaría ayudarme a escribirlo?”, me preguntó. “¡Por supuesto!”, le contesté entusiasmado. Casi dos años después de aquel encuentro, las memorias de una de las amistades más citadas por los diarios del mundo hoy salen a la luz.

No parecía posible pedirle a una mujer que se abstuvo de hablar por tanto tiempo que se prestara a semejante esfuerzo. Sin embargo, Marina aceptó hacerlo con todo gusto y dedicación. Con el trabajo terminado, puedo confesar que me siento honrado por haber sido el elegido para redactar y editar el libro con el que el mundo entero conocerá más sobre la hija del célebre magnate griego. Con estas páginas quiero también resaltar el carácter excepcional de una mujer como Marina, un personaje fascinante cuya vida en sí misma sería digna de otra publicación. Para ella, mi total agradecimiento y afecto por su confianza y predisposición.

El objetivo de estas páginas no es responder a cuestiones de actualidad, sino mostrar quién era verdaderamente Christina, cómo era su personalidad, cuáles eran sus virtudes, sus defectos, por qué llegó a heredar una de las más grandes fortunas de todos los tiempos… Y qué mejor para saberlo que el testimonio de una de las personas más allegadas a ella, pues no existe nadie más idóneo que Marina para brindarnos una descripción completa del lado humano de quien fuera su mejor amiga.

A lo largo de veintiocho capítulos, estas memorias sólo intentan describir la vida de una mujer que atravesó su existencia entre el amor y el desamor y, con meticulosidad, descifran su temperamento con la maestría de quien arma un rompecabezas. Un relato en primera persona de su mayor confidente que recorre distintas épocas y describe con detalle cómo fue la vida del jet set durante la segunda mitad del siglo pasado. Marina no esconde nada, habla sin tapujos sobre el carácter de Christina, el vínculo con su hermano, sus padres (y los amantes de sus padres), la realidad de sus amores, los porqués de esas relaciones —muchos de ellos sin dilucidar por sus propios biógrafos— y, a través de sus recuerdos, recupera el valor de una amistad verdadera, que experimentó buenos y malos momentos pero que estuvo marcada por el cariño y la incondicionalidad. A veintiséis años de la partida de Christina Onassis, llega nuestro homenaje, con un libro puro, sincero y transparente que atrapa y emociona.

RODOLFO VERA CALDERÓN

Buenos Aires, 5 de agosto de 2014

Christina,

Veintiséis años después de que te fuiste, jamás imaginé que tomaría la decisión de publicar este libro y contar lo importante que fue tu amistad para mí. Pude haberlo hecho antes, pero quise resguardar tu memoria y quedarme con todas esas historias maravillosas para mí sola. Porque gracias a ellas pude sobrellevar tu partida y recordarte con una gran sonrisa, pero, ya pasado tanto tiempo, creo que es el momento de contarlas. Porque si supieras todas las barbaridades y mentiras que he leído y me han dicho sobre vos… te desmoronarías. ¡No tenés una idea de lo que han sido capaces de preguntarme!

En tu última visita a la Argentina me dijiste que diste la vuelta al mundo, que creíste que había gente mejor, que muchas veces por esa gente me dejaste a un lado… Pero al final, y horas antes de que te fueras para siempre, me confesaste y me pediste perdón en nuestro cuarto de mi departamento de Callao. De hecho, todos los días recuerdo aquella noche en la que me abrazaste y me dijiste: “Ahora necesito tu afecto”. Hoy siento la necesidad de demostrar cómo eras verdaderamente, desmentir todas las falsedades que se dijeron después de tu inesperada partida. Quizá, para que algún día tu hija, si así lo quisiera, conozca a su madre tal cual era y se sienta orgullosa de quien la trajo al mundo, ya que cuando te fuiste se encargaron de borrarte nada más importante en el mundo que ella. Si algún día la curiosidad de tu hija se despierta, con este libro ella podrá saber la extraordinaria madre que fuiste. Finalmente, creo que con estas páginas cierro un ciclo. Un ciclo que comenzó el día de tu repentina muerte y que termina con la publicación de este libro. Una obra con la que te demuestro el afecto que aquella noche me pediste pero, sobre todo, lo mucho que te

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