Loading...

MáS QUE UN CUERPO

Mónica Katz  

0


Fragmento

INTRODUCCIÓN
La tormenta perfecta

El mar; su inmensidad. Una belleza sobrecogedora rodea a un pequeño barco pesquero. Una eternidad alrededor y una bella mañana de calma.

Sin que su capitán ni su tripulación lo sospechen siquiera, dos monstruosas tempestades están por encontrarse. Una, de origen frío en el continente y otra, de origen caliente, desencadenarán un fenómeno meteorológico de tormenta: unas olas de más de veinticinco metros de altura que hacen estragos en yates y barcos contenedores que son azotados. Y que se acerca al Andrea Gail donde los marineros llenan las bodegas con la pesca.

Por radio les avisan desde la costa, pero sin medir las consecuencias ni saber la magnitud del fenómeno, deciden enfrentarla. Solos ante el peligro, la lucha entre la tripulación del Andrea Gail y las poderosas fuerzas de la naturaleza desatadas en esta gran tormenta es épica.

Así podría resumirse este relato. En este caso, La tormenta perfecta, una película que me quedó resonando desde que la vi. Porque esa historia puede ser la metáfora de nuestras propias historias. Porque muchas veces no detectamos el peligro o no medimos las consecuencias que nos llevan a ver una realidad y a tomar decisiones. Cada uno de nosotros enfrenta su propia tormenta perfecta, aquella en la que se combinan distintos factores para crear un escenario del cual parece que no podemos salir ilesos.

La tiranía de la belleza de la que hoy somos protagonistas, y espectadoras pasivas, se viene formando ya desde hace un tiempo, como esta tormenta. Y son al menos cuatro factores los que lamentablemente conviven para empujarnos a ese lugar:

el discurso de los medios de comunicación; la creciente epidemia de “dietismo”; un ideal de belleza inalcanzable; y un modelo cultural reinante validado por la sociedad y muchas de sus instituciones (incluida la familia).

Soy médica y practico la nutrición desde hace treinta años. Crecí y me formé en la era de las grandes divas: Marilyn Monroe, Soph

Recibe antes que nadie historias como ésta