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NIñO RICO, NIñO LISTO

Robert T. Kiyosaki  

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Fragmento

INTRODUCCIÓN

Por qué su banquero no le pide
su boleta de calificaciones

La educación es más importante hoy en día que en cualquier otra época de la historia. Conforme dejamos atrás la era industrial y entramos a la era de la información, el valor de la educación continúa incrementándose. La pregunta en la actualidad es la siguiente: ¿Es adecuada la educación que usted o su hijo reciben en la escuela para enfrentar los desafíos de este nuevo mundo al que estamos ingresando?

En la era industrial usted podía asistir a la escuela, graduarse y comenzar su carrera. Generalmente usted no necesitaba educación adicional para tener éxito, simplemente porque las cosas no cambiaban tan rápidamente. En otras palabras, la educación que usted aprendía en la escuela era todo lo que necesitaba a lo largo de su vida.

Hoy en día, mientras millones de personas que nacieron después de la Segunda Guerra Mundial se preparan para el retiro, muchos se dan cuenta de que no han sido educados adecuadamente para el nuevo mundo que enfrentan. Por primera vez en la historia, muchas personas bien educadas están encarando las mismas dificultades económicas que enfrentan personas con menor educación. Esas personas tienen frecuentemente que obtener educación y capacitación adicionales con el fin de satisfacer los requisitos de trabajo actuales.

¿Cuándo mide usted el éxito de su educación?

¿Cuándo mide usted el éxito de su educación? ¿Se trata de la última boleta de calificaciones del día en que usted se graduó de la escuela, digamos a los veinticinco años de edad, o se mide la eficacia de su educación cuando se retira, digamos a los 65 años de edad?

En la edición del domingo 16 de julio del año 2000 de mi periódico local, el Arizona Republic, un artículo incluyó la siguiente estadística: “Cerca de 700 000 ancianos serán eliminados de las organizaciones para la conservación de la salud (HMO, por sus siglas en inglés) de los servicios públicos de salud Medicare, de acuerdo con un estudio dado a conocer a principios de este mes por la Asociación Americana de Planes de Salud”.

El artículo señalaba que proporcionar servicios de salud para ciudadanos de edad avanzada era demasiado caro y no redituable para las compañías de seguros, por lo que los ancianos estaban siendo privados de la protección suplementaria de cuidados de la salud. El problema de los servicios de salud para los ancianos sólo empeorará en el futuro, cuando 75 millones de personas nacidas después de la Segunda Guerra Mundial alcancen ese rango de edad en los próximos 10 años.

Estadísticas de salud, educación y bienestar

Con base en un estudio realizado por el Departamento de Salud, Educación y Bienestar, una de cada 100 personas de 65 años de edad es rica, cuatro viven cómodamente, cinco todavía trabajan, 56 necesitan apoyo de sus familias o del gobierno y el resto han muerto.

Este libro no trata sobre la manera de convertirse en esa persona rica. Los otros 56 que todavía necesitan que alguien más los mantenga son quienes me preocupan. No quiero que usted o su hijo terminen formando parte de esa gran estadística.

La gente me dice frecuentemente: “Yo no necesitaré mucho dinero cuando me retire, porque mis gastos se reducirán.” Aunque es verdad que sus gastos pueden reducirse después de que usted se retire, hay uno que con frecuencia se incrementa de manera dramática, y ese es el de la salud. Y esa es la razón por la que las organizaciones para la conservación de la salud (HMO) mencionadas en el artículo citado previamente están eliminando a los ancianos de la cobertura médica suplementaria. La cobertura de los ciudadanos de edad avanzada es demasiado cara. En los próximos años quedará claro que la atención de la salud será literalmente un asunto de vida o muerte para millones de personas de edad avanzada. Para decirlo de manera franca, si tiene dinero, usted podría vivir; y si no tiene dinero, usted podría morir.

La pregunta es: ¿la educación que recibieron esos ciudadanos de edad avanzada los preparó para enfrentar este desafío financiero al final de sus vidas?

La siguiente pregunta es: ¿qué tienen que ver los problemas de estos ancianos con la educación de su hijo?

Existen dos respuestas para esas dos preguntas.

La primera es que su hijo será quien en última instancia tendrá que pagar los servicios de salud de esos millones de ancianos que no pueden pagar por sí mismos.

La segunda respuesta es otra pregunta: ¿la educación que reciben sus hijos los preparará para tener la suficiente seguridad financiera con el fin de no necesitar el apoyo financiero y médico del gobierno al final de su vida laboral?

Las reglas han cambiado

En la era industrial las reglas consistían en asistir a la escuela, obtener buenas calificaciones, encontrar un empleo seguro con beneficios y permanecer en él durante el resto de su vida. Después de aproximadamente veinte años usted se retiraba, y la compañía y el gobierno se encargaban de usted por el resto de su vida.

En la era de la información las reglas han cambiado. Las reglas ahora consisten en ir a la escuela, obtener buenas calificaciones, encontrar un empleo y luego volver a capacitarse usted mismo para ese trabajo. Encontrar una nueva compañía y un nuevo empleo y volver a capacitarse. Encontrar una nueva compañía y un nuevo empleo y volver a capacitarse, y esperar y rezar para que tenga suficiente dinero ahorrado que dure mucho después de que usted cumpla 65 años de edad, porque usted vivirá mucho más allá de los 65 años.

En la era industrial, la teoría que definía esa etapa fue la enunciada por Einstein: E=mc2. En la era de la información, la teoría que define esta etapa es la ley de Moore, que difundió la ideología en boga de que la cantidad de información se duplica cada dieciocho meses. En otras palabras, para mantener el paso del cambio usted necesita prácticamente volver a aprenderlo todo cada dieciocho meses.

En la era industrial el cambio era más lento. Aquello que usted aprendió en la escuela era valioso por un período más largo. En la era de la información, lo que usted aprende se vuelve obsoleto muy rápidamente. Lo que usted aprendió es importante, pero no tanto la rapidez con la que puede usted aprender, cambiar y adaptarse a la nueva información.

Mis dos padres crecieron durante la Gran Depresión. Para ellos la seguridad en el empleo lo era todo, y esa es la razón por la que siempre había un poco de pánico en su voz cuando decían: “Debes ir a la escuela para que puedas obtener un trabajo seguro

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