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PARTES DE INTELIGENCIA

Jorge Asís  

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Fragmento

Para destruir en cuanto sea leído, estrictamente confidencial y secreto, orden de reunión y búsqueda de información, causante Alejandro Vitaca, periodista, 43 años, que vive en un edificio de tres plantas que debe carecer de ascensor (no pudo constatarse), ubicado al 4700 de la calle Honduras, posiblemente la arteria que contenga más sombra en toda la ciudad.

Al salir, Vitaca, que era un tanto paranoico (ver informe psicológico), siempre solía mirar hacia los costados; tal vez se encontraba entonces en condiciones de imaginar que, por ejemplo desde un Peugeot 505, gris, metalizado, estacionado en la misma calle Honduras y a unos cincuenta metros de distancia, con teleobjetivo, sigilosamente lo fotografiaban. La placa se adjuntaría al informe de inteligencia, elevado burocráticamente al Señor 5, y con copias a otros departamentos que derivaban en ineludibles filtraciones. Podía distinguirse al causante en la fotografía: abría, con cierto candor matinal, la puerta de un Citroën del tipo Ami 8, pero del lado del acompañante; a propósito, lo acompañaba —apenas su cabeza de perfil podía notarse en la placa— su última mujer, concubina en realidad, llamada Alicia Fesquet, una psicoanalista cuyos datos se consignan en una ficha aparte.

En abril, el barrio de Palermo Viejo suele convertirse, principalmente por la mañana, también en una especie de placa extraña, infortunadamente aún no descubierta por las agencias de turismo; reluce, con formidable opacidad, el empedrado decimonónico; caen las hojas muertas sobre las veredas, forman una desprolija y amarillenta alfombra sobre el espacio que le hubiera correspondido a la zanja; pueden entonces percibirse los montículos de cadáveres de hojas que vuelan, o se arrastran, pero sin dificultar sobre todo el bullicioso estacionamiento de los autos de los repartidores, ni distraer la tristeza de las señoras que caminan, vaya a saberse por qué, hacia el Maldonado, ni las alucinaciones de un viejo ciego y legendario que se obstina en evocar otros duelos de la calle Guatemala.

Aspecto habitual de Citroën, de color terracota sucio, número de chapa C-124541. Conduciría ella. En el lapso de dos semanas que demandó la reunión y búsqueda informativa, pudo constatarse que el causante prefiere, en lo posible, no conducir automóviles; o tal vez acontece que sospecha la captación, supone entonces ingenuamente que pasa inadvertido mezclado entre la gente, porque camina mucho, u opta por movilizarse en subterráneo o en taxis. En colectivo se lo vio subir, a lo largo de esta orden de reunión, sólo una vez (lo acompañaba el político oponente Abelardo Silva) y porque no conseguían un taxi disponible. Ascendieron al colectivo 7, se entiende que de la línea 7, en Corrientes y Maipú, a eso de las ocho de la noche. Con Silva, el desconcertante nacionalista “rojo” (ver Silva/Abelardo), ideólogo del pequeño partido Vanguardia Nacional y Popular (ver también Gráfico de Contactos de A.V.), férreo oponente y

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