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PRESIDENTES. VOCES DE AMéRICA LATINA

Daniel Filmus  

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Fragmento

Prólogo

El presente libro es resultado de un proyecto que se inició a partir de mi participación en la reunión constitutiva de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) realizada en mayo de 2008 en la ciudad de Brasilia.

Al entrar en el salón donde estaban reunidos los presidentes, lo primero que me llamó la atención fue la presencia de mujeres. No muchas, sólo dos, pero en un ámbito que siempre había sido exclusivamente masculino, su participación era una novedad. También me llamó la atención que la mitad de los hombres que participaban de la reunión no usara corbata; un dato menor, pero inesperado, que me sugirió que algo resquebrajaba la formalidad propia de ese tipo de eventos.

Recorriendo con la mirada los rostros de quienes estaban sentados alrededor de la mesa, la heterogeneidad étnica se hizo evidente. También eso rompía con una tradición histórica. Sin lugar a dudas, uno de los participantes provenía de alguno de nuestros pueblos originarios de la región andina. Otros tres mostraban rasgos que denotaban el mestizaje y la integración de las culturas europeas con las nativas. Además, un participante tenía antepasados africanos y otro, rasgos propios de los habitantes de la India. Así se completaba un cuadro que mostraba que la hegemonía absoluta de descendientes de europeos en una reunión de tan alto nivel estaba declinando.

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La misma mirada permitía observar que se trataba de gente relativamente joven para la responsabilidad que desempeñaba. De hecho, sólo dos de los asistentes superaban los 60 años, edad que en otra época habría sido la mínima requerida para participar de una reunión como esa.

Varios de los que hablaron hicieron referencia a sus profesiones y trabajos anteriores. Contrariamente a lo que podía esperarse, los abogados no eran mayoría. Uno había sido campesino y contó que desde muy pequeño había trabajado en el campo. No pocas veces, su familia pasó hambre porque la producción no alcanzaba para alimentar a todos. Tuvo seis hermanos, pero cuatro enfermaron y murieron antes de los dos años de vida. Otro fue obrero metalúrgico, tuvo veintitrés hermanos y atravesó condiciones de vida similares. Dos eran médicos. La pediatra hizo referencia a su profesión para enfatizar la prioridad que merecía la situación de los niños más pobres en el debate que se estaba realizando. El otro, médico oncólogo, a pesar de sus nuevas funciones seguía atendiendo pacientes al menos una vez por semana. Militares ha habido muchas veces en reuniones como esa; de hecho, durante algunas décadas fueron mayoría. Sin embargo, en este caso el único militar presente había sido elegido democráticamente y un golpe de Estado intentó derrocarlo. Como era de esperarse, había economistas, pero no parecían ser “Chicago boys”. Uno de ellos se había graduado en una universidad de la antigua Unión Soviética. El otro, de origen humilde, logró estudiar en la universidad gracias a una beca ganada por méritos académicos. Su lenguaje “antineoliberal” habría asustado a los economistas que solían descollar en este tipo de reuniones. Para agregar heterogeneidad a las profesiones presentes, también participaba en la reunión un físico-matemático, que durante largos años fue docente. De cualquier manera, y sin lugar a dudas, lo más innovador resultó ser la presencia de quien hasta hace poco tiempo se había desempeñado como obispo.

La mayor parte de los presentes no provenía de familias de la aristocracia, y sus vidas transcurrieron lejos de los miembros del establishment de sus respectivos países. Sólo dos de ellos pertenecían a familias cuyos padres habían finalizado los estudios universitarios. Por el contrario, cinco debieron trabajar desde pequeños para contribuir a la economía familiar o solventar sus estudios.

En muchos casos, sus familias padecieron persecución política. Las experiencias más graves las constituían quien había visto caer en prisión a su padre más de veinte veces y a sus tres hermanos torturados y expulsados del país, quien conoció a su padre a los 5 años porque había sido preso político, y quien sufrió la muerte del suyo después de soportar intensas torturas en las cárceles del régimen militar de Pinochet. Los padres de dos de los mandatarios presentes habían sido asesinados cuando ellos eran aún niños.

La mayoría de los asistentes a la reunión había sufrido proscripción, detenciones o exilio por razones políticas. También la mayor parte de ellos había participado en movimientos sociales o políticos que tenían como objetivo defender los derechos humanos y las condiciones de vida de los más humildes. Quizá por ello, para dirigirse a sus pares no usaban títulos profesionales u honoríficos. Ni “excelencia” ni “doctor” o “doctora”. En cambio, no resultaba impostado el uso —con complicidad y hasta con orgullo— de los calificativos “compañero” o “compañera”.

Quedé impactado por lo que vi y escuché en la reunión. Pasadas las etapas de las dictaduras militares y de los modelos neoliberales, América Latina recuperaba su identidad y en la mayor parte de los países se consolidaban procesos que procuraban combinar, con características originales, crecimiento económico con mayor justicia social. Todos esos procesos concebían la unidad regional como uno de los factores más importantes para la integración, con personalidad propia, en un nuevo orden político y económico global más justo.

Fue tras observar y escuchar lo que ocurrió en esa reunión que surgió la idea de elaborar un proyecto que permitiera retratar el momento que estaba viviendo América Latina y brindar elementos para su análisis y comprensión. Nunca como ahora las trayectorias de vida, las miradas y las perspectivas de los presidentes de la región están tan entrelazadas con las historias y las realidades de sus pueblos. Por ello se concibió la idea de realizar una serie de entrevistas televisivas con el objetivo de que el relato autobiográfico y las reflexiones de los principales líderes latinoamericanos plantearan las claves para comprender los sufrimientos, los logros y las esperanzas de los habitantes de nuestra región.

En ese proyecto se incluyó un conjunto de participantes en la reunión de la UNASUR: “Lula” da Silva, de Brasil; Tabaré Vazquez, de Uruguay; Cristina Fernández, de Argentina; Fernando Lugo, de Paraguay; Evo Morales, de Bolivia; Álvaro Uribe, de Colombia; Michelle Bachelet, de Chile; Rafael Correa, de Ecuador, y Hugo Chávez, de Venezuela. A estos nombres se sumaron Oscar Arias, presidente de Costa Rica, cuyo papel en los procesos de pacificación de América Central le permitió ganar el premio Nobel de la Paz, y Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, comandante sandinista y ex jefe guerrillero de la última revolución armada del continente.

Estos diálogos se convirtieron en el programa de televisión “Presidentes de Latinoamérica”, que se emitió con gran audiencia por los canales 7 y Encuentro, y se constituirán en materiales de estudio para alumnos de colegios y universidades de la región. Por ello, junto con la perspectiva política también se pretendió incorporar una mirada sociológica que posibilitara indagar —con cierto senti ...