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QUIERO UN CAMBIO

Bernardo Stamateas  

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Fragmento

Créditos

1.ª edición: diciembre 2013

© Bernardo Stamateas, 2010

© Ediciones B, S. A., 2013

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

Depósito legal: B. 26.768-2013

ISBN DIGITAL: 978-84-9019-689-2

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

Contenido

Portadilla

Créditos

Dedicatoria

Agradecimientos

Prólogo

Introducción

Recibe antes que nadie historias como ésta

1. Actívate con pasión un poco más

2. Alimenta tu motivación

3. Crece todos los días

4. Genera nuevas ideas

5. Conéctate con eficacia

6. Construye puentes

7. Busca un mentor

8. Escribe el plan

9. Sigue hasta el final

10. La Ley del 20/80

11. Lidera tus proyectos

12. Negocia con sabiduría y en paz

13. Crea confianza

14. Delega sin dejar de supervisar

15. Genera un impacto emocional positivo

16. Administra eficazmente la presión

17. Utiliza el «sí» y el «no» con firmeza

18. Alimenta tu fe

19. Piensa como jefe

20. Sueña más grande

21. Supérate un poco más cada día

22. Planifica tus sueños y alcánzalos

23. Tolera la frustración

24. Llena tu vida de sueños

25. Ejercita hábitos y pasos exitosos

26. Construye tu felicidad

Bibliografía recomendada y utilizada

Notas

Dedicatoria

A todos los que sueñan

un futuro mejor

Agradecimientos

AGRADECIMIENTOS

A toda mi familia, porque me enseñó el arte de soñar.

A Samuel, por su gestión.

A Laura y Karina, que ordenaron el material.

A Silvana, que sabe lo que quiero transmitir y me enseña cómo hacerlo.

A Mario Rolando, director de Ediciones B (Argentina), a su editora Diana Paris, y a Luisa Borovsky y Soledad di Luca por el cuidado en la edición de este libro.

A mi amigo Beto Casella, por escribir el genial prólogo.

A todos mis lectores, por su amor.

Prólogo

PRÓLOGO

Estaba seguro de que, tarde o temprano, Bernardo se iba a meter con este tema. La actitud del cambio, la transformación personal, la acción de reinventarnos a nosotros mismos, están presentes siempre en sus charlas. Stamateas sabe —porque me lo dijo, en una entrevista— que la mayoría de sus seguidores buscan algún tipo de cambio en sus vidas. Me parece atinadísimo, pues, que ahora dedique varias páginas seguidas al asunto.

A mi programa de radio llegan todos los días cientos de mensajes de texto y mails, muchísimos de los cuales contienen las preocupaciones cotidianas de la gente común. Si hubiera que hacer una especie de ranking con los conflictos más comunes que recibo, estos serían, entre otros:

•INo estoy conforme con mi empleo. Ni con lo que me pagan, ni con la tarea que desempeño.

•ISiento que no progreso, ni profesional ni económicamente.

•ICreo que mi pareja no da para más...

•INo sé cuál es la mejor forma de educar a mis hijos.

•ITengo problemas para relacionarme. Y eso me trae, a su vez, muchos otros problemas.

•ITengo que aprender a decir «no» con más frecuencia.

•ISé que tengo capacidad, pero no sé cómo comunicarlo.

Esos suelen ser, a simple vista, los conflictos más comunes de las personas adultas, incluso a partir de la adolescencia. Conflictos que, cuando se convierten en crónicos, desembocan invariablemente en una crisis, que suele llegar para quedarse mucho tiempo, y, a veces, para siempre.

Sea cual sea el conflicto que se arrastre de ese ranking (algunos pueden arrastrar más de uno, claro), todas esas personas tienen una característica en común: necesitan cambiar. Sienten que lo que hicieron hasta el momento sirvió de poco o no sirvió para nada. Creen que tomaron el camino equivocado y necesitan girar hacia otro lado, tomar algún atajo o circular en la dirección contraria.

Los publicistas —que son expertos en eso de influir en los demás— lo saben perfectamente y, en sus mensajes, lo suelen incorporar. «Si quiere un cambio, vote a Fulanito», nos prometen en unas elecciones políticas. «Cambie por la frescura», nos venden en una propaganda de gaseosa. «Tenía el pelo reseco, hasta que me cambié a este champú», nos asegura una señorita que parece haber encontrado la felicidad en su nueva cabellera. Las compañías de créditos suelen ofrecernos dinero para cambiar el coche, la casa o el próximo lugar de vacaciones.

Ya lo sabemos: cambiar un diputado, la gaseosa preferida o el champú se puede hacer de la noche a la mañana, con absoluta facilidad. El gran cambio que tantos necesitan desesperadamente —esto es, cambiarse a uno mismo— suele ser mucho más complicado. Hay que entablar una durísima pelea contra nuestra propia educación, nuestro sistema de creencias, nuestros mandatos paternos, nuestro contexto social y cultural. Y si, haciendo un gran esfuerzo, podemos contra todo eso, nos esperan la culpa, el miedo, la posible reprobación de los otros, el vértigo de ese precipicio que siempre es lo desconocido. Porque, en efecto, cuando se cambia, generalmente no se sabe qué viene. Es incierto. Y eso da miedo.

Estoy convencidísimo de que el que no cambia, no evoluciona. Y ya sabemos que el que no evoluciona, empieza perdiendo oportunidades, después pierde trabajos, amigos, parejas, hasta que terminan invitándolo cada vez menos a los cumpleaños. El que no cambia para evolucionar pierde, sobre todo, este tiempo de oro que nos regalaron, que es nuestro ciclo vital.

No hablamos, por supuesto, de aquel que cambia continuamente para que no cambie nada y entonces no dura en ningún empleo, tiene una novia por semana y hasta cambia de opinión con diferencia de horas.

En este sentido, suele ser inevitable mencionar el ejemplo de Los Beatles, quienes con cada nuevo álbum parecían haber inventado un nuevo género musical, desechando lo que habían hecho en el disco anterior. Esa actitud, además de una muestra de colosal inspiración, conllevaba el riesgo de que el público no aceptara lo nuevo ¡Y los muchachos lo asumían!

Y por supuesto que me permito parafrasear a aquel que dijo algo así como: «Es una locura hacer siempre la misma cosa y esperar resultados diferentes.»

Hace varios años, en un libro de programación neurolingüística de pocas páginas, escrito por el brasileño Lair Ribeiro, leí una idea que me quedó grabada. Este experto en PNL decía que la mayoría de las personas solemos movernos en un contexto que nos brinda cierta seguridad económica, laboral, afectiva y/o social. A ese contexto, el autor lo llamaba «la zona de comodidad». Y aseguraba que «si usted espera buenas noticias en su vida, estas ocurrirán fuera de la zona de comodidad». Es decir, nos propone saltar fuera de ese contexto más o menos seguro que elegimos que nos rodee. Salir de esa especie de «corralito» donde hay poco riesgo, pero donde tampoco se producen novedades.

Personalmente, siempre valoré a quienes eligen desafiar a lo que se supone que el destino eligió para ellos mismos; los artistas que se aburren de su propia obra y deciden dedicarse a otra cosa; los que se animan a renunciar ante ese jefe que no soportan hace años; los que pueden mirar a la cara a su pareja de toda la vida y decirles sinceramente que el desamor, las peleas constantes o simplemente la rutina, los está obligando a elegir caminos diferentes; los muchachos que cursaron Medicina porque así lo pretendía su padre médico, pero al final eligieron Filosofía y Letras, porque era su verdadera vocación; y hasta las mujeres que se meten en un quirófano, simplemente para cambiar el destino de una nariz heredada de la madre o una piel que empezó a arrugarse.

Vaya entonces, en este prólogo, mi caluroso reconocimiento a aquellos valientes que se animaron al cambio. ¡Y les fue bien! Y a algunas pruebas me remito...

•ISi Da Vinci no hubiera cambiado, habría sido solo un matemático con pésima ortografía. Como mucho, un buen ingeniero. Pero, a estas alturas, absolutamente olvidado.

•ISi nuestro querido Sandro no hubiera cambiado, se habría quedado para siempre con Los de Fuego y no habría compuesto «Penumbras», por ejemplo.

•ISi Bill Clinton no hubiera cambiado, no habría pasado de ser un joven activista que fumaba marihuana a ser presidente de la nación más importante del mundo.

•ISi Los Beatles no hubieran cambiado, habrían compuesto más cancioncitas como «Love me do» y no se les hubiera ocurrido «Sargent Pepper».

El mundo está lleno de héroes anónimos que consiguieron reinventarse a sí mismos y que no figuran en ninguna enciclopedia.

Cambiar es un gesto heroico, un acto de rebeldía, un grito de auxilio de quienes no se resignan a las cartas que les tocaron en el reparto de la vida y quieren barajar y dar de nuevo.

BETO CASELLA

Introducción

INTRODUCCIÓN

El único cambio que tenemos que hacer es crecer. Todo cambio es parte de la vida, es inevitable, por lo que debemos ser flexibles frente a ellos.

Un pequeño cambio que hagas traerá otros, más grandes, porque al hacerlo estarás liberando todo el potencial que está oculto en tu interior. Cada uno de ellos influirá en todo tu sistema de vida y de creencias, y activará los demás cambios que necesitarás poner en marcha para crecer y progresar en todas las áreas de tu vida. En 1963, Edward Lorenz descubrió el efecto mariposa. Se preguntó si los grandes efectos se debían a pequeñas causas, si el aleteo de una mariposa podía provocar un huracán, y descubrió así la Ley de Lorenz, que dice: «Todo es impredecible, un gran efecto puede venir de un acto pequeño.» ¿Cuál es la enseñanza? Que una sonrisa, un abrazo, una llamada, una palabra cariñosa, pueden ser el comienzo de un aleteo que traiga una tormenta de éxitos y de cambios que te acercarán a la meta y a ver el sueño cumplido.

Cuando ya nada te asombra, cuando todo te da lo mismo, cuando ya no sonríes como antes, cuando dejas de sorprenderte, de amar, de soñar, tu vida necesita un cambio. No te conformes ni te consueles con saber que otros están peor que tú, busca la solución a tus problemas, a las crisis, a la falta de sueños. No aceptes más explicaciones ni justificaciones, ¡es tiempo de cambio!

¿Qué estás esperando que te pase?

¿Qué quieres de la vida?

¿Cómo será tu futuro?

Aprovecha todo lo que está al alcance de tus manos: fuerza, coraje, dominio de ti mismo, potencial, y, por encima de todo, ¡vida! No pongas más excusas, ahora es tiempo de soluciones, cambios y más cambios. Si algo no te funciona, si ya has probado cientos de veces y los resultados son los mismos, apuesta por el cambio. Un proverbio de la tribu Dakota dice: «Cuando te das cuenta que estás montando un caballo muerto, lo mejor que puedes hacer es desmontar.»

Si hasta hoy no has tenido los resultados que esperabas, aplica el cambio, nuevas estrategias. Ya no es el momento de preguntarnos el porqué del fracaso, sino qué hacer de aquí en adelante para resolver el problema y hacer lo que sí funciona. Ya no es el momento de hablar del problema, sino de los cambios pertinentes que nos acercarán a las soluciones y que nos permitirán comprobar que los sueños no son solo sueños, sino esperanzas, promesas y verdades que podemos convertir en realidad.

Todo nace con un sueño, y, sin él, no existe. En este libro, es mi deseo que puedas encontrar pautas claras y sencillas, estrategias que te permitan seguir creciendo, salir del conformismo y de la mediocridad para alcanzar todo aquello que estás esperando.

Es tiempo de un cambio, en todas las áreas de nuestra vida. Anímate a llevarlo al plano real, a la práctica. Encuentra una nueva manera de hacer las cosas y verás que durante ese proceso habrás madurado y te habrás conocido a ti mismo. No cambies pensando que el otro cambiará, tú serás quien se beneficie con el cambio.

Apuesta por el cambio, porque para el que cree todo es posible. Nos vemos en la cima.

BERNARDO STAMATEAS

www.stamateas.com

1. Actívate con pasión un poco más

1

ACTÍVATE CON PASIÓN UN POCO MÁS

1. VIDA CON PROPÓSITO

Si quieres tener éxito en la vida debes ser apasionado; hazlo todo con pasión.

Las personas exitosas realizan sus proyectos con pasión, sea cual sea la meta que tengan en mente. La gente apasionada no renuncia ante el primer impedimento ni ante el segundo ni ante el tercero, sigue y sigue buscando el objetivo.

He leído que, en los Alpes Suizos, cuando los turistas salen a escalar, a mitad de camino hay un hotel de cinco estrellas; en ese hotel toman chocolate caliente ante un fuego de leña; hay juegos y pasan allí un momento de comodidad al abrigo del frío. La mitad de la gente que ha comenzado la excursión decide quedarse en ese lugar y no seguir escalando. Pero al cabo de seis horas, cuando el grupo que ha seguido al guía llega a la cima de los Alpes, hacen sonar una campana, y toda la gente que había quedado a mitad de camino en el hotel mira por la ventana y, automáticamente, lo que era una fiesta termina siendo un motivo de amargura al ver que sus compañeros han coronado la cima.

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El hombre que no ha amado apasionadamente ignora la mitad más bella de la vida.

Stendhal

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La comodidad y el conformismo son enemigos de la pasión, del crecimiento, de los sueños. Solo la gente que sabe romper con la comodidad, la que siempre está dispuesta a ir a por más, la que corre riesgos, la gente que pide, la gente que reclama lo que es suyo, la gente que pelea por su sueño, es gente apasionada, gente que sí o sí llegará al objetivo deseado.

El corredor de Fórmula 1 Ju ...