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ROMANCES TURBULENTOS DE LA HISTORIA ARGENTINA (EDICIóN ACTUALIZADA)

Daniel Balmaceda  

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Fragmento

INTRODUCCIÓN

Lo que más le cuesta al autor de un libro es el punto final. Siempre hay alguna corrección para hacer, un párrafo que agregar e incluso, una nueva historia para contar. Fabiana es la última palabra del último capítulo de estos romances turbulentos; y luego de “Fabiana” aparece ese maldito punto que tanto me costó poner.

Es que dan ganas de seguir y seguir con los detalles porque siempre hay algo más para decir cuando se trata del soldado que se cuela en la casa de la amante, de la joven que deja a todos plantados el día de su fiesta de compromiso, del virrey que tiene encuentros escandalosos con una mujer casada, de la suegra que mata al yerno por amor, de la suegra que mata a su hija por amor al yerno, del Padre del Aula que deja embarazada a una alumna, del Padre de la Patria que deja en banda a su mujer moribunda, del presidente que tiene relaciones con la hija de su mejor amigo, del otro presidente que tiene relaciones con la mujer de su mejor amigo, de otro presidente más que deja embarazada a una novia cinco veces, pero no formaliza.

Siempre habrá algo que acotar cuando nos encontramos con la escultora que sorprende a su marido teniendo relaciones con la mucama, con el millonario que es descubierto por el marido de su amante, con el caudillo que ama en secreto a la mujer de su socio, con el médico que a la suya le prohíbe salir de la casa, con el médico que encuentra a su mujer in fraganti y mata al amante, con el hombre que mata al amor de su vida y con la mujer que manda matar al hombre que amó.

Por otra parte, ¿dónde empieza y dónde termina cada una de estas historias? Un sobrino de Juan Manuel de Rosas fue preso por querer fugarse con una novia. Un tío de Rosas fue encarcelado por su relación clandestina con Pancha Aldao. Pancha se casó con el padre de Martín Thompson. Thompson se unió a Mariquita. Mariquita perdió a Thompson, luego fue abandonada por su segundo marido y mantuvo una relación secreta con Juan María Gutiérrez, el compañero de su hijo. Gutiérrez se casó Gerónima Cullen, hija del gobernador santafesino que mandó matar Rosas, el que tenía un sobrino que fue preso por querer fugarse con una novia.

Al casarse, Juan María Gutiérrez recibió una carta con consejos maritales de Salvador María del Carril. Del Carril se peleó con su mujer Toribia Domínguez y no se hablaron por 21 años. Toribia quería casarse con el coronel Isidoro Suárez pero la madre no la dejó. El coronel Suárez fue antepasado de Jorge Luis Borges, quien siempre aseguró que Leopoldo Lugones se había suicidado por amor. Lugones sufrió por la separación de su amante y se suicidó mientras escribía la Vida de Roca. Roca se carteaba de manera picante con Lola Mora. Lola Mora se casó y fue infeliz con Luis Sabá Hernández. Sabá Hernández era sobrino de José Hernández. José Hernández era sobrino de Juan Martín de Pueyrredon, quien enfrentó a los ingleses en la Chacra de Perdriel y cayó del caballo. De la misma manera que Cabral le salvó la vida a San Martín en San Lorenzo, a Pueyrredon lo salvó un tal Lorenzo: Lorenzo López Camelo, quien fue el abuelo de Toribia Domínguez, la mujer que no le habló por 21 años a Salvador María del Carril, el consejero matrimonial de Juan María Gutiérrez.

Por eso, a pesar de que siempre hay más para decir; a pesar de que nunca se sabe dónde debería empezar una historia y dónde debería terminar, lo invito a que hagamos este viaje juntos —viaje de autor y lector—, o que peguemos un par de vueltas, por estos tan increíbles como verdaderos romances, hasta aquel maldito punto final, pasando Fabiana.

PRÓLOGO A LA NUEVA EDICIÓN

Hace cinco años, cuando escribí la Introducción de este libro y cargué las tintas en contra del punto final, no imaginé que tendría esta revancha. Por suerte, Romances turbulentos de la historia argentina aún despierta interés entre los lectores y el lanzamiento de esta nueva edición me ha permitido trabajar, una vez más, en el texto.

La tarea consistió en corregir errores y eliminar ciertos modismos que ya no convencen.

Esta edición no incluye dos de sus capítulos originales, dedicados a Victoria Ocampo y a Leopoldo Lugones. El motivo es que los he tomado prestados para que acompañen otro trabajo que preparo. A cambio, he incorporado dos nuevas historias, bien polémicas: la de Camila O’Gorman y la de Felipe Elortondo. Ambas encajan muy bien en el conjunto y, como podrá verse, las dos se relacionan entre sí y con otros capítulos. Además, he incorporado detalles jugosos en varias de las historias restantes.

En la gran m

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