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SUPERGENES

Deepak Chopra  

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Fragmento

“En Supergenes, los doctores Deepak Chopra y Rudolph Tanzi ilustran la interacción entre la naturaleza y la crianza por medio de ciencia genética de avanzada, y argumentan de forma convincente que adaptar el estilo de vida propio puede maximizar el potencial de trascender las susceptibilidades que heredamos de nuestros padres.”

—DOCTOR JAMES GUSELLA, director del Center for Human Genetic Research del Hospital General de Massachusetts

“Lo que alguna vez se pensó dominio de los genes, el control de la salud y el comportamiento, ahora está vinculado de forma dinámica al entorno y, aún más importante, a nuestra percepción del entorno. Supergenes, escrito por Deepak Chopra y Rudy Tanzi, es una síntesis de la ciencia epigenética que sacude los paradigmas y que explica, de una manera fácil de comprender, los mecanismos por medio de los cuales la conciencia y el entorno controlan nuestra actividad genética. La contribución de los doctores Chopra y Tanzi es un recurso valioso que nos empodera para convertirnos en los amos de nuestro destino, en lugar de ser ‘víctimas’ de nuestra herencia.”

Recibe antes que nadie historias como ésta

—DOCTOR BRUCE H. LIPTON, científico epigenético y autor de los bestsellers The Biology of Belief, Spontaneous Evolution y The Honeymoon Effect

“El concepto de que la biología es destino es una de las exageraciones más patológicas y tóxicas que han surgido a lo largo de toda la era científica. Esta visión materialista acérrima ha sido una especie de esclavitud psicológica que ha orillado a muchas personas al nihilismo y a la desesperación. En Supergenes, los doctores Deepak Chopra y Rudolph E. Tanzi discuten nueva evidencia de que nuestros genes no son nuestros amos, pero responden en gran medida a nuestras decisiones y comportamientos. La visión que resulta de ello no sólo honra al cuerpo sino también a la mente y al espíritu: una visión tan luminosa y esperanzadora como la antigua era macabra y deprimente. Supergenes es un libro importante. Empoderará a quien lo lea ya que expande nuestra visión de lo que significa ser humano.”

—DOCTOR LARRY DOSSEY, autor de One Mind: How Our Individual Mind Is Part of a Greater Consciousness and Why It Matters

“Supergenes derrumba el mito de que nuestros genes determinan nuestro destino. Deepak Chopra y Rudy Tanzi explican con asombroso detalle la magia de cómo nuestra alimentación, nuestro estilo de vida, nuestros pensamientos e incluso nuestra flora bacteriana o microbioma les ‘hablan’ a nuestros genes y regulan qué genes se encienden y cuáles se apagan, o suben o bajan, influyendo en todos los aspectos de nuestra salud. ¡Ésta es una lectura esencial para quien esté interesado en encender sus genes de la salud, la pérdida de peso, la felicidad y la longevidad!”

—DOCTOR MARK HYMAN, director de Cleveland Clinic Center for Functional Medicine, y autor de La solución del azúcar en la sangre, bestseller #1 del New York Times

“Solíamos pensar que todo acerca de nosotros era debido a nuestra genética o nuestro entorno. Pero en Supergenes Deepak Chopra y Rudy Tanzi nos enseñan con habilidad que todo se debe a ambos, a la forma tan íntima en que están relacionados. Y lo que podemos hacer al respecto.”

—DOCTOR ERIC TOPOL, autor de The Patient Will See You Now, y profesor de genómica en Scripps Research Institute

“Siempre he estado mucho más interesado en la forma en que todos podemos optimizar nuestra salud, en vez de tan sólo prevenir la enfermedad. Sin duda las dos son importantes, pero enseñar a las personas cómo pueden ser mejores —mejores, más rápidos, más fuertes y más felices— es mucho más inspirador. Eso es lo quien me encantó de Supercerebro, el primer libro escrito por Deepak y Rudolph, y al que ahora hacen un poderoso seguimiento con Supergenes. En muchos sentidos, Supergenes es la precuela de Supercerebro, porque mira de cerca la esencia misma de lo que somos, lo que nos constituye como seres humanos, y qué tanto de lo que experimentamos está predestinado o está bajo nuestro control. La respuesta a estas preguntas te inspirará.

”No podemos estar conformes con sólo culpar a nuestros genes, sino que debemos darnos cuenta de que podemos controlar este plano maestro para la vida y la forma en que nuestro cuerpo lo interpreta.

”De manera impecable, mis amigos Deepak y Rudolph tejen juntos la complicada ciencia genética con historias conmovedoras de personas reales, y han escrito un libro que no podrás dejar de leer. Te sorprenderás escribiendo notas con frenesí y compartiendo tu nueva sabiduría con la gente que amas. Primero nos dieron la capacidad de tener supercerebros, y ahora han hecho lo mismo con nuestros supergenes.”

—DOCTOR SANJAY GUPTA, neurocirujano y autor de Chasing Life, Cheating Death y Monday Mornings

“Un recuento revelador y revolucionario de los descubrimientos recientes en dos campos —la epigenética y la microbiómica—, entretejido con conocimientos prácticos para optimizar nuestro propio bienestar y longevidad. Rudy Tanzi y Deepak Chopra, pioneros reconocidos en sus respectivos campos, han escrito uno de los libros sobre salud más importantes del año.”

—DOCTOR MURALI DORAISWAMY, profesor de psiquiatría y medicina, Universidad Duke

“Supergenes te llevará a un emocionante viaje de descubrimiento de las formas en que la expresión genética puede ser modificada por medio de simples cambios en el estilo de vida e incluso por la forma en que usas tu mente. El mensaje esencial de este importante libro es que tus genes por sí mismos no determinan tu destino. Puedes aprender a influir en ellos para disfrutar una mejor salud y un bienestar óptimo. Lo recomiendo.”

—DOCTOR ANDREW WEIL, autor de Healthy Aging y Spontaneous Happiness

“Nuestros genes son una predisposición, pero no son nuestro destino. Los mecanismos biológicos que afectan nuestra salud y bienestar a menudo son extraordinariamente dinámicos, para bien o para mal. Cuando nos alimentamos bien, nos movemos más, nos estresamos menos y amamos más, nuestros cuerpos a menudo tienen una notable capacidad para transformarse y sanar. Supergenes es una contribución magnífica para nuestro creciente conocimiento de que la mente, el cerebro, el genoma y el microbioma pueden actuar como un solo sistema. Los doctores Chopra y Tanzi continúan haciendo contribuciones pioneras que están llevando la medicina integrativa a la cultura predominante. ¡Lo recomiendo mucho!”

—DOCTOR DEAN ORNISH, fundador y presidente de Preventive Medicine Research Institute, y profesor clínico de medicina en la Universidad de California en San Francisco

“Chopra y Tanzi han escrito un libro que cambiará la vida de muchas personas. Transformará por completo tu perspectiva de cómo nuestros genes influyen en nosotros y cómo podemos influir en ellos. Con una buena investigación, elegante y cautivante, Supergenes amplía nuestro entendimiento del potencial que existe dentro de todos nosotros. Es un libro imprescindible.”

—DOCTOR STEVEN R. STEINHUBL, director de Medicina Digital, Scripps Translational Science Institute

“¡Este libro ofrece la manera más sana y efectiva de participar de forma positiva en la evolución misma de toda nuestra especie humana! Deepak y Rudy no sólo te traen la maravillosa noticia de que no eres víctima de tus genes, sino que se abocan directo a ponerte a cargo de tu propia salud por medio de cambios fáciles, de bajo costo y sencillos en tu estilo de vida, que mejorarán tu genoma mientras te dan a ti, e incluso a tus descendientes aún no nacidos, ¡una buena y vibrante salud!”

—ELISABET SAHTOURIS, bióloga evolucionista, futurista y autora de Gaia’s Dance: The Story of Earth & Us

“Supergenes es una magnífica aportación a nuestro conocimiento de que la mente, el cerebro, el genoma y el microbioma son un solo sistema. Felicidades a Rudy y Deepak.”

—DOCTOR KEITH L. BLACK, profesor y presidente del Departamento de Neurocirugía del Centro Médico Cedars-Sinai, y autor de Brain Surgeon: A Doctor’s Inspiring Encounters with Mortality and Miracles

“La genética es una calle de dos sentidos. Los doctores Chopra y Tanzi muestran cómo la mente puede decirle a los genes que sanen el cuerpo.”

—DOCTOR STUART HAMEROFF, Centro Médico Universitario Banner, Universidad de Arizona

PARA NUESTRAS FAMILIAS, CON QUIENES COMPARTIMOS EL AMOR QUE HACE “SÚPER” A NUESTROS GENES

PREFACIO

BUENOS GENES, MALOS GENES Y SUPERGENES

Si deseas tener una vida mejor, ¿qué debes cambiar primero? Casi nadie respondería “mis genes”. Y con justa razón, porque nos han enseñado que los genes son inamovibles e inalterables: aquello con lo que naces es lo que tendrás toda la vida. Si eres un gemelo idéntico, ambos tendrán que arreglárselas con genes idénticos, sin importar qué tan buenos o malos sean. La idea popular de los genes inamovibles es parte de nuestro lenguaje cotidiano. ¿Por qué algunas personas son más bellas y más inteligentes que la norma? Tienen buenos genes. ¿Y por qué, por otra parte, una celebridad de Hollywood se hace una doble mastectomía sin tener ningún síntoma de enfermedad? Es la amenaza de los malos genes, la herencia de una fuerte predisposición al cáncer en su familia. La gente está asustada, y aun así los medios en realidad no comunican lo rara que es esta amenaza.

Es momento de disipar estas ideas rígidas. Tus genes fluyen, son dinámicos y responden a todo lo que haces y piensas. La noticia que todos deberían escuchar es que la actividad genética está bajo nuestro control en gran medida. Esa es la idea revolucionaria que está surgiendo de la nueva genética y que es la base de este libro.

Una máquina de discos puede estar en un rincón y nunca moverse, pero aun así toca cientos de canciones. La música de tus genes es parecida, produce constantemente una amplia variedad de químicos que son mensajes codificados. Apenas estamos descubriendo lo poderosos que son estos mensajes. Al enfocarte en tu propia actividad genética por medio de decisiones conscientes, puedes:

Mejorar tu nivel de ánimo, y prevenir la ansiedad y la depresión

Resistir los resfriados de cada año y la influenza

Volver a tu sueño profundo normal

Obtener más energía y resistir el estrés crónico

Deshacerte de dolores y achaques persistentes

Aliviar tu cuerpo de una amplia variedad de molestias

Frenar el proceso de envejecimiento y potencialmente revertirlo

Normalizar tu metabolismo, que es la mejor forma de perder peso y mantenerte libre de ganarlo

Reducir tu riesgo de padecer cáncer

Por mucho tiempo se sospechó que los genes podrían estar involucrados cuando los procesos corporales no funcionan. Sabemos que los genes en definitiva están involucrados en hacer que funcionen. Todo el sistema mente-cuerpo es regulado por la actividad genética, a menudo de formas sorprendentes. Por ejemplo, en los intestinos los genes envían mensajes sobre todo tipo de cosas que en apariencia no tienen nada que ver con una función tan mundana como la digestión. Estos mensajes afectan tu estado de ánimo, la eficacia de tu sistema inmunitario, y tu susceptibilidad a enfermedades relacionadas con la digestión (por ejemplo, diabetes y síndrome de intestino irritable), pero también a otras vinculadas de forma muy distante, como la hipertensión, el Alzheimer y trastornos autoinmunes, desde alergias hasta inflamación crónica.

Cada célula en tu cuerpo le habla a muchas otras células por medio de mensajes genéticos, y tú debes ser parte de la conversación. Tu estilo de vida conduce a una actividad genética benéfica o dañina. De hecho, las acciones de tus genes tienen el potencial de ser alteradas por cualquier experiencia fuerte a lo largo de tu vida. Así que los gemelos idénticos, a pesar de haber nacido con los mismos genes, muestran una expresión genética sumamente diferente cuando son adultos. Un gemelo puede ser obeso, el otro delgado; uno puede ser esquizofrénico y el otro no; uno puede morir mucho antes que el otro. Todas estas diferencias están reguladas por la actividad genética.

Un motivo por el cual titulamos este libro Supergenes es para elevar el nivel de expectativa con respecto a lo que tus genes pueden hacer por ti. La conexión mente-cuerpo no es como un puente que conecta las dos orillas de un río: es mucho más como una línea de teléfono —muchas líneas, de hecho— repleta de mensajes. Y cada mensaje —tan minúsculo como beber jugo de naranja por la mañana, comer una manzana con cáscara, bajar el nivel de ruido en el trabajo o caminar antes de irte a dormir— está siendo recibido por el sistema entero. Cada célula está escuchando lo que piensas, dices y haces.

Optimizar tu actividad genética sería razón suficiente para desechar la noción derrotista de buenos genes contra malos genes. Pero en realidad, nuestra comprensión del genoma humano —la suma total de todos tus genes— se ha expandido ampliamente en las dos últimas décadas. Después de casi veinte años de investigación y desarrollo, el Proyecto Genoma Humano terminó en 2003 con un mapa completo de los 3 mil millones de pares de bases químicas —el alfabeto del código de la vida— unidos a lo largo de la doble hélice del ADN en cada célula. De pronto la existencia humana se dirige a destinos totalmente nuevos. Es como si alguien nos hubiera entregado un mapa de un continente por descubrir. En un mundo donde creemos que ya no hay mucho que explorar, el genoma humano es una nueva frontera.

Para que tengas una idea de cuál es la expansión del campo de la genética en la actualidad: posees un supergenoma que se extiende de forma casi infinita más allá de las viejas ideas de los libros de texto sobre buenos y malos genes. Este supergenoma está formado por tres componentes:

1.Alrededor de 23 000 genes que heredaste de tus padres, junto con 97 por ciento del ADN que existe entre esos genes en las cadenas de la doble hélice.

2.El mecanismo interruptor que reside en cada cadena de ADN, y que permite que éste se encienda o se apague, suba o baje, de la misma manera en que un interruptor atenuador aumenta o disminuye la luz. Este mecanismo es controlado principalmente por tu epigenoma, que incluye la barrera de proteínas que envuelve al ADN como si fuera una manga. El epigenoma está tan vivo y es tan dinámico como tú, y responde a la experiencia de formas complejas y fascinantes.

3.Los genes contenidos en los microbios (organismos microscópicos vivos, como las bacterias) que habitan tu intestino, boca y piel, pero sobre todo tu intestino. Esta “flora intestinal” supera en gran número a tus propias células. El mejor estimado es que albergamos cien billones de microbios intestinales, compuestos por entre 500 y 2 000 especies de bacterias. No son invasores extraños. Evolucionamos con estos microbios por millones de años, y sin ellos hoy no podrías digerir tu comida saludablemente, resistir las enfermedades o contrarrestar la amenaza de padecimientos crónicos como la diabetes o el cáncer.

Los tres componentes del supergenoma son tú. Son tus bloques de construcción, que en este mismo instante están enviando instrucciones a lo largo de todo tu cuerpo. De hecho, no puedes comprender quién eres sin aceptar tu supergenoma. La forma en que los supergenes se unieron para formar el sistema mente-cuerpo constituye la exploración más fascinante en la genética actual. Los nuevos descubrimientos surgen con un diluvio de conocimiento que nos afecta a todos. Están transformando la forma en que vivimos, amamos y comprendemos nuestro lugar en el universo.

La nueva genética puede ser resumida en una sola frase: estamos aprendiendo cómo hacer que nuestros genes nos ayuden. En vez de permitir que tus malos genes te lastimen y tus buenos genes te ayuden en la vida, lo cual solía ser la visión prevaleciente, deberías pensar en el supergenoma como un servidor bien dispuesto que puede ayudarte a dirigir la vida que deseas vivir. Naciste para usar tus genes, y no al revés. No estamos soñando despiertos, ni mucho menos. La nueva genética se trata de cómo alterar la actividad genética en una dirección positiva.

Supergenes reúne los descubrimientos más importantes con que contamos hoy en día y luego se expande sobre ellos. Combinamos décadas de experiencia como uno de los genetistas líderes en el mundo y uno de los líderes más aclamados a nivel internacional en medicina mente-cuerpo y espiritualidad. Tal vez provenimos de mundos distintos y pasamos nuestros días de trabajo de formas divergentes, Rudy realizando investigación de punta sobre la causa y la cura potencial del Alzheimer, y Deepak enseñando sobre la mente, el cuerpo y el espíritu a cientos de audiencias cada año.

Sin embargo, estamos unidos en una pasión por la transformación, ya sea que las raíces del cambio se encuentren en el cerebro o en los genes. Nuestro libro anterior, Supercerebro, utilizó la mejor neurociencia para mostrar cómo el cerebro puede ser sanado y renovado, optimizando su función cotidiana para crear mucho mejores resultados en la vida de las personas.

Nuestro nuevo libro profundiza en la historia —se podría decir que es una precuela a Supercerebro— porque el cerebro depende del ADN en cada célula nerviosa para lograr las cosas maravillosas que hace todos los días. Estamos tomando el mismo mensaje —tú eres el usuario de tu cerebro, y no al revés— y lo extendemos al genoma. El estilo de vida es el dominio en el que la transformación sucede, ya sea que estemos hablando de supercerebros o supergenes. Existe la posibilidad de que, al realizar cambios sencillos en tu estilo de vida, actives una enorme cantidad de potencial que no has utilizado.

Lo más emocionante de todo es que la conversación entre cuerpo, mente y genes puede ser transformada. Esta transformación va más allá de la prevención, incluso más allá del bienestar, hacia un estado que llamamos bienestar radical. Este libro explica cada aspecto del bienestar radical, mostrando cómo la ciencia moderna lo apoya por completo, o bien sugiere enérgicamente lo que deberíamos estar haciendo si queremos la respuesta más vital por parte de nuestros genes.

Los términos buenos genes y malos genes son engañosos porque se alimentan de una idea aún más equivocada: la biología como destino. Como explicaremos, no existen genes buenos contra genes malos. Todos los genes son buenos. Es la mutación —variaciones en la secuencia o estructura del ADN— lo que puede volver malos a los genes. Otras mutaciones también pueden volver “buenos” a los genes. Las mutaciones genéticas asociadas con enfermedades que destinan con certeza a una persona a adquirir una enfermedad en el lapso de una vida normal, abarcan tan sólo 5 por ciento de todas las mutaciones asociadas con enfermedades. Esta es una porción minúscula de los tres millones o más de variaciones del ADN en el supergenoma de cada persona. Mientras sigas pensando en términos de buenos genes y malos genes, serás prisionero de creencias obsoletas. Le dejarás a la biología definir quién eres. En la sociedad moderna, donde la gente tiene más libertad de decidir que nunca antes, es irónico que la genética se haya convertido en algo tan determinista. “Fue por mis genes” se convirtió en la respuesta típica a por qué alguien come de más, sufre de depresión, rompe la ley, tiene un brote psicótico o incluso cree en Dios.

Si la nueva genética nos está enseñando algo, es que la naturaleza coopera con la crianza. Tus genes pueden predisponerte a la obesidad, a la depresión o a la diabetes tipo 2, pero esto es como decir que un piano te predispone a tocar notas equivocadas. La posibilidad existe, pero aún más importante es toda la buena música que un piano —y un gen— son capaces de generar.

Te ofrecemos este libro con el objetivo de expandir tu bienestar, no porque haya muchas notas equivocadas que evitar, sino porque hay mucha música hermosa por componer. Los supergenes tienen la clave para la transformación personal, la cual de pronto se ha vuelto más alcanzable —y deseable— que nunca antes.

¿POR QUÉ SUPERGENES?

UNA RESPUESTA URGENTE

El propósito de este libro es elevar el bienestar cotidiano a un nivel de bienestar radical. Semejante meta requiere un viaje de transformación por medio de la comprensión de nuestra propia genética. Este fascinante campo de investigación ha llevado a un torrente de descubrimientos asombrosos, y cada día aparecen más. El ADN humano tiene muchos más secretos que revelar. Pero ya se ha alcanzado un momento decisivo. Se ha vuelto del todo claro que el cuerpo humano no es lo que parece ser.

Imagina que te paras frente a un espejo: ¿qué ves? La respuesta obvia sería que ves un objeto vivo, una máquina de carne y sangre en movimiento. Este objeto es tu hogar y tu refugio protector. Te lleva fielmente a donde deseas ir y hace lo que quieres hacer. Sin un cuerpo físico, la vida no tendría fundamento. Pero, ¿y si todo lo que asumes acerca de tu cuerpo fuera una ilusión? ¿Qué pasaría si esa cosa que ves en el espejo no fuera una cosa?

En realidad, tu cuerpo es como un río, fluyendo y cambiando de forma constante.

Tu cuerpo es como una nube, una espiral de energía que es 99 por ciento espacio vacío.

Tu cuerpo es como una idea brillante en la mente cósmica, una idea que tomó miles de millones de años de evolución en ser construida.

Estas comparaciones no son sólo imágenes: son realidades que apuntan a la transformación. En este momento, el cuerpo como una cosa física encaja con la experiencia cotidiana. Parafraseando a Shakespeare, si te cortas, ¿acaso no sangras? Sí, claro, porque el aspecto físico de la vida es totalmente necesario. Pero el lado físico viene en segundo término. Sin esas otras posibilidades —el cuerpo como idea, nube de energía y cambio constante— tu cuerpo saldría volando y desaparecería en un remolino azaroso de átomos.

Cuando miras más allá de la fachada de esa imagen en el espejo, la gran historia comienza. Detrás del espejo, por así decirlo, la genética ha desplegado la historia de la vida en etapas, marcada por la revelación de 1953 que dio a conocer la doble hélice del ADN, una escalera torcida con miles de millones de peldaños químicos. Sin embargo, en los últimos diez años, la historia ha detonado, gracias al descubrimiento de cuán activos son en realidad nuestros genes. En todas partes del cuerpo, una célula pone en práctica el secreto de la vida:

Sabe qué es bueno para ella y lo toma.

Sabe qué es malo para ella y lo evita.

Sostiene su supervivencia momento a momento con una concentración total.

Monitorea el bienestar de todas las demás células.

Se adapta a la realidad sin resistencia o juicio.

Recurre a los recursos más profundos de la inteligencia de la Naturaleza.

¿Podemos nosotros, que somos la suma de todas esas células, decir lo mismo de nosotros mismos? ¿Comemos demasiado, abusamos del alcohol, soportamos un estrés aplastante y nos privamos del sueño? Ninguna célula saludable tomaría esas decisiones.

¿Entonces por qué la desconexión? La naturaleza nos diseñó para ser tan saludables como nuestras células. No hay motivo para no serlo. De forma natural, las células toman las decisiones correctas a cada momento. ¿Cómo podemos hacer lo mismo?

Lo que es tan emocionante de la investigación reciente es que la actividad genética puede ser mejorada en gran medida, y cuando esto sucede es posible un estado de bienestar radical. Lo que lo vuelve radical es que va mucho más allá de la prevención convencional. Los cimientos mismos de las enfermedades crónicas están siendo divulgados por la nueva genética. Vemos cómo las decisiones sobre el estilo de vida tomadas años atrás afectan a profundidad la manera en que el cuerpo opera hoy, tanto para bien como para la enfermedad. Tus genes están escuchando todas las decisiones que tomas.

Nosotros sostenemos que el bienestar radical es una necesidad urgente, y creemos con todo el corazón que podemos convencerte de ello. Sin que la gran mayoría de las personas lo sepan, existe un hueco en el bienestar convencional, un hueco lo bastante grande como para que hayan pasado a través de él el envejecimiento acelerado, las enfermedades crónicas, la obesidad, la depresión y la adicción. Todos los esfuerzos para contrarrestar estas amenazas han sido exitosos a medias, en el mejor de los casos. Es necesario un nuevo modelo. He aquí cómo una mujer experimentó esta necesidad.

La historia de Ruth Ann

Cuando Ruth Ann empezó a tener dolor en ambas caderas, al principio no le hizo caso. A los 59 años, estaba orgullosa de lo bien que manejaba su cuerpo. Controlaba sus impulsos de forma espectacular, comía la comida correcta sin tentempiés y evitaba las visitas culposas a la cocina en mitad de la noche para comer helado que gradualmente te hacen ganar kilos. No fumaba y rara vez tomaba alcohol. Su alacena estaba llena de vitaminas y suplementos alimenticios. Su rutina de ejercicio iba más allá del mínimo recomendado de cuatro o cinco periodos de actividad vigorosa por semana; pasaba dos horas en el gimnasio cada día. Como resultado, a punto de cumplir 60, Ruth Ann presumía una figura perfecta, en la cual se había concentrado todo el tiempo.

La llegada del dolor a sus caderas dos años atrás fue molesta, pero ella no permitió que afectara su rutina de ejercicio. De forma gradual el dolor aumentó y se volvió crónico; se intensificaba cuando corría en la caminadora. Después tenía que recostarse una hora cada tarde para que se calmara. Ruth Ann fue a ver a su médico. Le tomaron radiografías y le dieron malas noticias: tenía osteoartritis degenerativa. El doctor le informó que tarde o temprano tendrían que reemplazarle la cadera.

La causa de la artritis, de la cual hay varios tipos, es desconocida, pero Ruth Ann tiene su propia explicación. “No debí ser una fanática del ejercicio. Me forcé demasiado y ahora estoy pagando el precio.” Se sentía derrotada. En su mente, había estado haciendo todo lo correcto para posponer “convertirse en una viejita”. Ese era su mayor miedo. Ahora, como si salieran duendecitos del clóset, los síntomas del envejecimiento acelerado estaban sobre ella. Su figura es la de una treintañera, pero las apariencias engañan. Se siente cansada sin motivo alguno. Su sueño y su apetito se han vuelto irregulares, con noches de insomnio severo que puede durar varias semanas. Pequeñas tensiones aumentan la ansiedad de bajo nivel. Ruth Ann nunca se ha sentido indefensa antes. Cada vez que tiene una imagen mental de sí misma como una “viejita”, desea poder correr al gimnasio y subirse a la caminadora de nuevo.

El punto es que Ruth Ann siente que su cuerpo la ha traicionado. Sin embargo, hay que considerar la situación desde el punto de vista de una célula. Una célula no se presiona más allá de sus límites. Presta atención al más mínimo signo de daño y se apresura a repararlo. Una célula obedece el ciclo natural de descanso y actividad. Sigue la comprensión profunda de la vida inscrita en su ADN. Según los estándares convencionales, Ruth Ann hizo todo lo correcto, pero a un nivel más profundo estaba desconectada de la inteligencia de su cuerpo.

Tenemos tantas cosas positivas que decirte, que sólo enunciaremos el lado negativo una vez más: las dos grandes amenazas para el bienestar —enfermedad y envejecimiento— están presentes todo el tiempo. Fuera de vista, sin que tú lo sepas, tu buena salud actual está siendo debilitada en silencio. Están sucediendo procesos anormales en el cuerpo de todas las personas a un nivel microscópico. Las anomalías dentro de una célula que sólo afectan a un cúmulo de moléculas o a la forma de una enzima son virtualmente imposibles de detectar. No puedes sentirlos como una molestia o dolor, o incluso como un malestar vago. Semejantes anormalidades pueden necesitar años para desarrollarse incluso como síntomas menores. Pero llegará el día en que nuestro cuerpo comience a contarnos una historia que no deseamos escuchar, tal como lo hizo el cuerpo de Ruth Ann.

Este libro te dice cómo evitar ese día durante los próximos años o décadas. La posibilidad de un bienestar radical es muy real, y los progresos más emocionantes son tan sólo un preludio a una revolución en el cuidado personal. Conviértete en pionero de esa revolución. Es el paso más significativo que puedes tomar para dar forma al futuro que deseas para tu cuerpo, mente y espíritu. Tus genes juegan un papel en todas estas áreas, como vamos a mostrarte ahora.

De genes a supergenes

Las amenazas que debilitan tu bienestar son persistentes. Incluso si te consideras a salvo ahora mismo, ¿qué tan seguro es tu futuro? Los genes pueden ayudar a responder esa pregunta. Pueden llevarte a tomar decisiones vitales y corregir las malas decisiones que has hecho en el pasado. El primer paso es concentrarte en la célula. Tu cuerpo tiene alrededor de 50 billones a 100 billones de células (las estimaciones varían mucho). No existe un solo proceso —desde engendrar un pensamiento hasta tener un bebé, desde rechazar bacterias invasoras hasta digerir un sándwich de jamón— que no esté vinculado a una actividad especializada en tus células. Una célula debe ver su ADN para mantenerlo funcionando a la perfección, porque el ADN, como el “cerebro” de la célula, está a cargo de cada proceso. En una persona saludable, esta actividad ocurre de forma perfecta más de 99.9 por ciento del tiempo. Son las excepciones mínimas, que suman la fracción de 0.1 por ciento, las que pueden causar problemas.

El ADN pulcramente acomodado dentro de cada célula es algo magnífico, una compleja combinación de químicos y proteínas que contiene todo el pasado, presente y futuro de toda la vida en nuestro planeta. Las bacterias también son esenciales para el cuerpo, y billones de ellas forran los intestinos y la superficie de la piel. Éstas forman colonias conocidas como el microbioma. Desde hace mucho se sabe que las bacterias en el intestino hacen posible la digestión, pero recientemente el microbioma ha tomado mucha más importancia. En primer lugar está el número de bacterias involucradas, que suman alrededor de 90 por ciento de las células del cuerpo. Incluso más crucial, el ADN bacteriano se volvió parte del humano a lo largo de miles de millones de años. Se estima que 90 por ciento de la información genética dentro de nosotros es bacteriana; nuestros ancestros eran microbios y en muchos sentidos siguen presentes en la estructura de nuestras células.

De hecho, tu cuerpo puede contener cien billones o más de bacterias (una estimación poco exacta). En aislamiento, sumarían entre 1.5 y 2.5 kilos en peso seco. Si contamos el número de genes diferentes que posees, serían alrededor de 23 000 dentro de tus células y un millón para todos estos microbios diversos. En cierto sentido, somos sofisticados anfitriones de los microorganismos que nos colonizan. Las implicaciones de esto para la medicina y la salud tienen un potencial impactante y apenas están siendo exploradas. Una conclusión es evidente: el genoma humano, habiéndose expandido diez veces, se ha convertido en un supergenoma. A causa de los microbios ahora involucrados en la historia, el legado genético de la Tierra, de dos mil ochocientos millones de años, está presente en cada uno de nosotros, aquí y ahora. Gran parte de la sustancia original, genéticamente hablando, aún se propaga dentro de las células de tu cuerpo.

El hecho de que el ADN almacene la historia completa de la vida le otorga una responsabilidad enorme. Un paso en falso y desaparece una especie entera. Al darse cuenta de ello, durante muchas décadas los genetistas creyeron que el ADN era un químico estable, y que su amenaza más grande era la inestabilidad creada cuando un error escapa a las defensas del cuerpo. Pero ahora sabemos que el ADN responde a todo lo que sucede en nuestras vidas. Esto abre la puerta a muchas posibilidades nuevas que la ciencia apenas comienza a comprender.

La historia de Saskia

Parece que algunas personas se descubren victimizadas por sus genes; otras son rescatadas por ellos. Una mujer experimentó ambas posibilidades. Saskia tiene casi cincuenta años y sufre un cáncer de mama avanzado que ha hecho metástasis a otras partes del cuerpo, incluidos sus huesos. En su más reciente batalla contra la enfermedad, Saskia evitó la quimioterapia y prefirió la inmunoterapia, cuyo objetivo es aumentar la respuesta inmunológica del cuerpo. También decidió pasar una semana aprendiendo a cuidarse a sí misma por medio de la meditación, el yoga, el masaje y otras terapias complementarias. (El programa al que asistió fue proporcionado en el Chopra Center. Mencionamos esto con el fin de ser abiertos con la información, y no para tomar el crédito de lo que ocurrió a continuación.)

Saskia disfrutó la semana y se fue con la sensación de que podía relacionarse con su cuerpo de mejor manera. Apreció lo bien que la trataron, en especial la actitud amorosa de los terapeutas masajistas. Al final de la semana reportó que el dolor de sus huesos había desaparecido y se fue a casa sintiéndose mucho mejor, en lo emocional y lo físico. Recientemente envió un correo de seguimiento describiendo lo que sucedió después.

Un día después de llegar a casa me realicé otra tomografía PET/CT. Esta fue cuatro meses después de la última. A la semana siguiente tuve una cita con mi oncólogo. Aunque yo esperaba lo peor, había decidido que no importaba qué tan mal resultara mi tomografía, yo me sentía mucho mejor y eso era lo que contaba. Pero en vez de malas noticias, mi médico me dijo que nunca había visto semejante respuesta en tan poco tiempo, sobre todo sin el uso de quimioterapia… ¡Estaba muy sorprendido y ahora está mucho más interesado en lo que estoy haciendo!

Le conté sobre lo que aprendí en el Chopra Center (en especial meditación, yoga y masajes), los cambios que he realizado en mi dieta y el gran apoyo que he recibido de mi esposo en los últimos meses. Creo que todas estas cosas trabajaron en conjunto para hacer posible la sanación.

En esencia, las muchas metástasis en mis ganglios linfáticos han desaparecido, así como la metástasis en mi hígado; más de la mitad de las metástasis en mis huesos han desaparecido. Las metástasis en los huesos que aún tengo han disminuido muchísimo su tamaño. Hay una nueva en un ganglio linfático del lado izquierdo de mi cuello, pero mi médico cree que es insignificante a la luz de las muchas mejorías en todo lo demás. Me dijo que continuara haciendo lo que sea que hago.

Esta historia se puede ver desde dos posturas. Una es la respuesta médica estándar, que equivale a rechazo.

Al enfrentarse con la experiencia de Saskia, la mayoría de los oncólogos la considerarían tan sólo otra pieza de evidencia anecdótica con poco peso en las estadísticas generales sobre el tratamiento del cáncer y la supervivencia. El cáncer es estadístico. La historia se cuenta a partir de lo que le sucede a miles de pacientes, y no a partir de lo que le pasa a uno. La otra actitud frente a la experiencia de Saskia es explorar cómo los cambios en su situación derivaron en un resultado tan extraordinario. A continuación enlistamos todos los cambios que experimentó que podrían influir en la expresión genética:

Mejoría en su actitud frente a la enfermedad

Mayor optimismo

Menor dolor de huesos

Apoyo emocional de su esposo

Nuevo conocimiento sobre la conexión mente-cuerpo

Nuevas decisiones sobre su estilo de vida añadidas a su rutina cotidiana: meditación, yoga, masaje

Beneficios del masaje terapéutico y otros tratamientos en el centro

Esta lista parece muy diversa, y sólo uno o dos puntos en ella se encuentran en los tratamientos estándar de cáncer en la actualidad. Pero existe algo en común entre todos los puntos. Nuevos mensajes fueron enviados hacia y desde su cerebro y sus genes. Si la medicina pudiera decodificar estos mensajes estaríamos mucho más cerca de resolver el misterio de la sanación. Para cualquier médico dedicado a curar a sus pacientes puede ser difícil admitir que el único sanador verdadero es el cuerpo mismo. Y la manera en que el cuerpo maneja los átomos y las moléculas para lograr la sanación —o no lograrla— sigue siendo un gran misterio.

Es impredecible lo que le sucederá a Saskia en los siguientes meses y años. No promovemos curas milagrosas de ningún tipo. Sabemos muy bien que milagro no es un término útil para comprender cómo funciona el cuerpo.

Si pudieras escuchar el caudal de mensajes que se reciben a nivel genético a lo largo de un solo día, lo más seguro es que escucharías lo siguiente:

Continúa haciendo lo que haces.

Rechaza o ignora el cambio.

Mantén los problemas lejos de mí. No quiero saber nada de ellos.

Haz que mi vida sea placentera.

Evita las dificultades y el dolor.

Hazte cargo. Yo no quiero hacerlo.

No eres consciente de que esto es lo que le dices a tus genes, una y otra vez, porque no pones estos mensajes en palabras como si fueran telegramas. Pero tu intención es clara, y las células responden a lo que tú quieres hacer, no a lo que dices. Todos nosotros somos increíblemente afortunados de que nuestros cuerpos puedan funcionar en automático con perfección casi total a lo largo de décadas. Pero a menos que participemos en nuestro propio bienestar, enviando mensajes conscientes a nuestros genes, funcionar en automático no es suficiente. El bienestar radical requiere de decisiones conscientes. Cuando tomas las decisiones correctas, tus genes cooperarán con aquello que desees.

Ésta es la nueva historia que queremos que sigas, y que conviertas en la tuya propia. Cuando usas tus genes para transformarte, se vuelven supergenes. Para guia ...