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¿TE CONTé LO DE ALICE?

Jennifer Mathieu  

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Fragmento

Elaine

Yo, Elaine O’Dea, te voy a decir dos verdades absolutas, definitivas e indiscutibles.

1.Alice Franklin se acostó con dos chicos en la misma noche en una cama de MI CASA el verano pasado, justo antes de empezar el tercer año de prepa. Se acostó con uno y luego, cinco minutos después, se acostó con el otro. En serio. Y todo el mundo lo sabe.

2.Hace dos semanas, después de la fiesta de bienvenida a clases, uno de esos chicos, Brandon Fitzsimmons (quien era increíblemente popular e hiperguapo, y con quien yo misma tuve que ver más de una vez) murió en un accidente automovilístico. Y todo por culpa de Alice.

El otro chico con quien se acostó era aquel universitario, Tommy Cray, que antes iba a Healy High. Voy a hablar de Healy en un minuto, también de la muerte de Brandon, pero probablemente primero deba contarte de Alice.

Es extraño, porque Alice Franklin no suena a nombre de zorra. Suena a nombre de una chica que saca súper buenas calificaciones en Química o que presta servicio voluntario en el Centro Healy para personas mayores los viernes por la noche, repartiendo ponche y galletas o lo que sea que hagan ahí en una noche de viernes. Hablando de gente mayor, Alice suena a nombre de abuelita tipo pañuelo-de-papel-escondido-en-las-mangas, no-puedo-encontrar-mi-monedero, a-qué-hora­-empieza-la-telenovela. Pero Alice Franklin para nada es así. Obvio no.

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Porque Alice Franklin es una zorra.

No es que se vea de plano como una zorra o algo así, o sea, su look podría sugerir cualquier cosa. Es un poco más alta de lo normal, pero no exageradamente alta, y admito que sí tiene muy buena figura. Nunca necesita preocuparse por su peso. Tal vez su mamá la obliga a hacer juntas la dieta de Weight Watchers, como la mía, aunque en realidad no lo creo, porque a la madre de Alice no parece importarle que el pueblo entero piense que su hija es toda una prostituta. No sé si al padre de Alice le importaría porque ella no ha tenido un papá desde que yo la conozco, o sea desde siempre.

Alice tiene el pelo corto, estilo pixie, y es de esas chicas con labios carnosos naturales. Siempre de los siempres se pinta los labios color frambuesa y se pone delineador. Su cara es bonita, pero bonita normal. Tiene muchos piercings en ambas orejas, pero no es rara ni punk ni nada de eso; supongo que simplemente le gusta traer muchos aretes. De hecho, para ir a la escuela como que se arregla a la moda. O al menos lo hacía antes de que todo esto pasara. Le gustaba ponerse faldas entalladas y tops ajustados que dejaban ver sus bubis, y siempre llevaba sandalias abiertas para mostrar, incluso en febrero, las uñas de sus pies, también pintadas color frambuesa.

Después de que pasó todo, es como si ya no le importara su apariencia. Al principio, llegaba muy bien arreglada a la escuela, pero últimamente llega en jeans y sudadera, muchas veces con la capucha puesta. Sin embargo, todavía usa lápiz labial, lo cual me parece raro.

Nunca ha sido tan tremendamente popular como yo (sé que suena presuntuoso, pero es la verdad), aunque tampoco es como el bicho raro de Kurt Morelli, que tiene un coeficiente intelectual de 540 y nunca habla con nadie, excepto con los maestros. Si piensas en la popularidad como un edificio de departamentos, alguien como Brandon Fitzsimmons estaría sentado en la terraza del penthouse, los frikis de la banda estarían durmiendo en el suelo del sótano y el bicho raro de Kurt Morelli no habitaría el edificio. Y supongo que Alice Franklin habría pasado casi toda su vida en algún piso intermedio, pero de los de la mitad para arriba.

Por tanto, era lo suficientemente buena onda como para venir a mi fiesta.

Tienes que entender que eso de Alice acostándose con dos chicos y la muerte de Brandon en un accidente automovilístico son los dos acontecimientos más importantes que han sucedido en Healy en mucho tiempo, pero de verdad en mucho mucho tiempo; e importantes no sólo para los chicos que van a Healy High, sino para la gente en general. ¿Sabes que hay todo un mundo que sólo existe para los adolescentes, y que los adultos nunca se enteran de lo que ahí está pasando? Yo creo que hasta los adultos son conscientes de este fenómeno: ellos mismos se dan cuenta de que no saben qué significa cierta palabra, o de por qué un determinado programa es popular, o de cómo es que siempre se emocionan tanto al mostrarte un video de YouTube con un gato estornudando que tú ya viste hace dos mil años, o así.

Pero Alice acostándose con dos chicos y luego la muerte de Brandon se han vuelto parte del universo entero de Healy. Las mamás han hablado de eso con otras señoras en las reuniones de los proyectos de caridad de Healy, les han preguntado a sus hijas sobre el tema y han mirado a la madre de Alice en el supermercado como diciendo: “Me das mucha pena, eres una mala madre”. (Lo sé porque mamá ha hecho todas esas cosas, incluso quedársele viendo a la madre de Alice en el pasillo de lácteos, mientras buscaba un poco de pudín bajo en grasa del que había oído hablar en una reunión de Weight Watchers. El pudín sólo tenía dos puntos calóricos, así que, por supuesto, mi madre estaba loca por él.)

Y este tema de la muerte de Brandon es todavía más loco porque él era Brandon Fitzsimmons, el Rey de Healy, Texas; el mariscal de campo guapísimo y divertido, y todos lo conocían. Los papás han estado hablando de eso en las reuniones de los proyectos de caridad de Healy y en la cola de Auto Zone, y niegan con la cabeza y dicen maldita sea, qué pena que Brandon Fitzsimmons haya tenido que morir en un accidente a sólo un par de semanas de la temporada de futbol. (Esto lo sé porque mi padre ha hecho todas esas cosas, incluso se ha preguntado en voz alta por qué Alice Franklin Ramera, como él dice, tenía que ir y estropear la mejor oportunidad de Healy en el Campeonato Estatal 3A desde que él jugaba para los Tigres allá por, más o menos, 1925.)

El futbol es muy importante en Healy, pero Healy en sí no lo es. Es el tipo de lugar que está alejado de la ciudad lo justo para no ser considerado un suburbio, pero que no es lo suficientemente grande como para no ser considerado más que un pequeño pueblo. Hay dos tiendas de abarrotes, tres farmacias y como cinco mil millones de iglesias ubicadas en los centros comerciales. En el cine se exhibe una sola película cada temporada, así que sólo puedes ver ésa, y la máxima diversión para los fines de semana si eres menor de veinte es ir a buscar comida rápida y cervezas, quedarte en el estacionamiento de Healy High y hablar mierda y media de la gente, o bien esperar a que los padres de alguien salgan del pueblo para que puedas tener una fiesta. Con los habitantes de Healy sólo hay de dos: o les encanta estar aquí y no piensan irse jamás, o detestan el lugar y no ven la hora de marcharse.

Sin embargo, Healy no es tan malo como parece. Sé que es totalmente lamentable que nuestra tienda más grande sea un Walmart y que tengamos que conducir una hora y diez minutos para llegar a un verdadero centro comercial, pero aun así, me encanta. Sí, creo que es todo lo que conozco, pero me encanta caminar en casi cualquier tienda del pueblo, la gente me conoce y me sonríe, me pregunta por mis papás, y me pregunta si estoy en el equipo universitario de baile de este año (sí), y si estoy pensando en participar en el comité del baile de graduación (sí), y si creo que Healy tenga una oportunidad en el estado (siempre). Y las cosas que hago parecen ser las cosas que todo el mundo en Healy High quisiera hacer. Como cuando mis amigas y yo íbamos en primero de prepa y empezamos a usar palillos para pintarnos letras con esmalte en las uñas, de forma que pudiéramos escribir mensajes de diez caracteres, como SOY HERMOSA y ODIO HEALY. En más o menos una semana prácticamente todas las chicas de primer año en Healy High nos estaban copiando.

Pero volvamos a Alice Franklin.

En las películas, las fiestas de preparatoria son siempre esos enormes y locos eventos, con quinientos niños metidos en una casa y gente desnuda saltando del techo a la piscina, pero, en realidad, no tienen nada que ver con ese estereotipo. Al menos no en Healy. Las fiestas de Healy básicamente consisten en que todos se sienten en la sala a beber, se envíen mensajes de texto entre sí, vean la televisión y, de vez en cuando, alguien vaya a la cocina por otra cerveza. A veces dos personas suben a una de las habitaciones y todo el mundo les hace bromas, y alrededor de las doce o la una de la madrugada, la gente queda inconsciente en el sofá o se va a su casa.

No suena tan emocionante, lo sé, pero supongo que lo interesante es la posibilidad de que una de esas noches, en una de esas fiestas, algo llegue a suceder.

Y supongo que algo sucedió.

Kelsie

La noche de la fiesta de Elaine O’Dea, yo estaba vomitando y tenía una fiebre de 39 grados.

Así que no fui.

Eso fue en verdad una emergencia épica para mí, porque a pesar de estar casi en tercer año, la antigua Kelsie de Flint todavía no estaba completamente muerta y enterrada en mi interior. Antes, cuando vivía en Michigan, era una nerd. No era nada, no era nadie. En Healy soy popular, y eso me tiene maravillada, y supongo que la noche de la fiesta surgió esa parte de mí que estaba segura de que si perdía incluso una sola oportunidad de recordarles a todos mi posición social, me devolverían de una patada a la fatalidad de una mesa solitaria de la cafetería, destinada a vivir el resto de mis días preparatorianos completamente sola. Tendría que renunciar a la diversión de ser parte de este club de superélite, donde no había un apretón de manos del que nadie se enterara o un golpe de puerta que pasara inadvertido, pero había muchas cosas que hacer que valían la pena.

Quiero decir, para ser totalmente honesta, no es que yo esté en el peldaño más alto de la escala social, como Elaine O’Dea y su pandilla, pero si por cualquier motivo ella y sus amigas no están disponibles para realizar sus funciones de Las Chicas Más Populares de Healy High, yo feliz de ser parte del segundo grupo de Las Chicas Más Populares, que está totalmente dispuesto a intervenir. Incluso como un segundo lugar tengo privilegios. Como… la sensación que me invade cuando entro a la cafetería y sé que puedo sentarme en donde yo quiera, y que la gente siempre va a querer sentarse conmigo, y el hecho de saber que los maestros ya sepan mi nombre desde el primer día de clases, sin que yo lo tenga que decir, y lo divertido de no preocuparme ni por un instante de si voy a tener o no con quién salir los fines de semana. Yo siempre tengo gente con quién pasar los fines de semana, o cualquier momento. Enviar mensajes de texto, hablar, llamar, beber, besar, reír, bailar, beber, enviar mensajes de texto, hablar y beber. Yo estoy justo en medio de todo eso.

He visto el otro lado de las cosas allá en Flint, y estoy aquí para decirte que ser popular es increíble.

Pero me sentía tan mal la noche de la fiesta de Elaine, que ni siquiera imaginé que hubiera una posibilidad de aparecer por ahí. Sólo me agarré del borde de la taza del inodoro y me maldije a mí misma mientras pensaba en Elaine, en Alice, en Josh, en Brandon y en todo el mundo sentado alrededor, y yo, sin poder formar parte de todo aquello.

Odiaba no ser parte de todo. Odiaba perderme de lo que ocurría.

Pues resulta que me perdí de algo. Me perdí de La Cosa de la que todo el mundo hablaría el resto del año, y supe que me la había perdido a la mañana siguiente, mientras comía una rebanada de pan tostado y daba un sorbo al ginger ale, escuchando a mi mejor amiga, Alice Franklin, al otro lado del teléfono.

—Dime la verdad, ¿alguien te ha enviado un mensaje de texto para contarte? —exigió Alice con voz baja y grave.

Si hubiera sido yo, habría estado llorando; pero Alice no estaba llorando, no todavía.

—Sólo uno.

En realidad había recibido tres, pero no le vi caso contárselo a Alice. El primer texto había sido de esa loca alumna de segundo año, que se enorgullecía esparciendo chismes, y decía:

Alice lo hizo con Tommy Cray y con Brandon F. en la fiesta de Elaine. Oh, por Dios.

Sentí una especie de gorgoteo en el estómago cuando leí el texto, y no era por la gastritis, sino principalmente por lo que decía de Alice, aunque también porque mencionaba a Tommy Cray, quien ni siquiera sabía yo que iba a estar en la fiesta. Supongo que fue su última salida antes de volver a la universidad para cursar su segundo año, pero cualquier mención de Tommy Cray me obliga a pensar en Las Cosas Realmente Horribles que me sucedieron el verano pasado. Nadie lo sabe, ni siquiera Alice.

—Kelsie, no es verdad. Tú sabes que no es verdad. No sé por qué diablos Brandon le está diciendo a la gente esa mierda. ¡No pasó nada! Estábamos en la fiesta y él trató de acostarse conmigo, yo estaba algo mareada y le dije que no quería, luego me fui. ¡No pasó nada! Me crees, ¿verdad?

—Por supuesto que te creo —dije.

Y le creía.

Pero al mismo tiempo no.

Honestamente, no sabía qué creer.

Lo cual supongo que debe decirte algo sobre Alice Franklin. O sea, ya una vez me había mentido sobre lo que hizo con el salvavidas en la Piscina Norte de Healy. Y todos siguen hablando de lo que pasó entre ella, Brandon y Elaine en segundo de secundaria. Alice sabía que todo el mundo iba a recordar aquello. Tal vez por eso pude oír una especie de pánico en su voz, incluso cuando estaba tratando con todas sus fuerzas de mostrarse ecuánime.

Y, para ser honesta, tal vez yo también comencé a entrar en pánico. Creo que en ese momento empecé a preguntarme si ser la mejor amiga de Alice Franklin podría significar un problema para mí. Quiero decir, mientras la gente no pensara que lo que había hecho era de importancia, estaría bien. Probablemente. Pero ¿y si esto aumentaba el factor zorra hasta un punto en el que la gente, por asociarme con ella, empezara a pensar que yo también era una prostituta? O sea, una cosa era ser una chica que había tenido sexo, pero ser una chica que había tenido sexo con dos chicos una misma noche era completamente distinto.

Pese a todo, tuve que fingir creerle a Alice. Ella había sido mi mejor amiga en Healy y mi pase de entrada al mundo de la aceptación social, y al principio no estaba segura de cómo iba a ser recibido el rumor de la fiesta. Es la verdad. Por si no te has dado cuenta, estoy tratando de apegarme a la verdad. Honestidad total. Y si el rumor de la fiesta no hubiera convertido a Alice en esa clase de paria rara desde el primer día de escuela, habría sido fácil decidir qué hacer. Incluso si los rumores involucraban a Tommy Cray, habría sido sencillo elegir seguir siendo su amiga. Tan sólo me habría ido por lo que todo el mundo quería. Pero, sinceramente, si lo que hizo Alice (o tal vez no hizo) hubiera sido celebrado como algún gran logro por todos en Healy High, me habría seguido juntando con ella. Si le hubiera seguido cayendo bien a todo el mundo, me habría seguido cayendo bien a mí también.

Sé que me oigo como la peor persona sobre la Tierra. Lo acepto.

Es como cuando leímos El diario de Ana Frank en primero de secundaria y yo tuve la ligera sospecha de que en ese entonces yo habría sido nazi, porque no hubiera tenido las agallas para ser otra cosa, porque me hubiera dado mucho miedo no estar de acuerdo con todos los demás. Habría sido una especie de nazi pasiva, pero nazi al fin. Nunca exterioricé mis pensamientos, por supuesto, pero recuerdo haber leído ese libro en la clase de la señorita Peterson y todo el mundo estaba en el plan de “Ay, yo habría ayudado a Ana. Me habría rebelado. No entiendo cómo la gente pudo permitir que esto sucediera, blablablá”. Vaya, sé que todos quieren creer que ellos sí habrían sido valientes y que ellos sí habrían sido los que ocultaran a Ana en sus áticos y que ellos habrían matado a Hitler con sus propias manos. Pero está claro que si todos piensan de esa manera y en realidad sólo unas cuantas personas procedieron así en ese entonces, ¿no hace que yo sea la más honesta?

De todas formas, la fiesta fue muy al final del verano, y llevábamos poco tiempo de vuelta en la escuela cuando murió Brandon. El accidente ocurrió hace apenas unas semanas, justo después de la fiesta de bienvenida. Y fue entonces cuando las cosas empezaron a complicarse, porque el mejor amigo de Brandon, Josh Waverly, que estuvo en el coche con Brandon cuando ocurrió el accidente, le dijo a la mamá de Brandon que el accidente había sido culpa de Alice. Las cosas estaban mal para Alice antes del accidente, pero luego llegaron a todo ese nivel épico de mal.

Alice me llamó llorando por el rumor del accidente en el coche, y yo le dije que lo sentía mucho y que estaba segura de que no era cierto. Cuando me marcó después de eso, simplemente no le contesté. No me llamó en toda la semana pasada, y tal vez nunca lo haga de nuevo. Marcó algunas veces y yo contesté, luego fingí que mamá me hablaba para que le ayudara a hacer la cena o algo así. Una vez, muy al principio del año anterior a que las cosas se pusieran realmente mal, y antes de que Brandon muriera, me pidió que fuera a su casa a ver películas musicales cursis, como lo hacíamos en tercero de secundaria, y luego, cuando llegó el fin de semana, le dije que estaba enferma, pero en realidad no fui porque Elaine O’Dea me había invitado a mí y a otras chicas a su casa. ¿Cómo iba a rechazar la invitación de Elaine O’Dea para pasar la tarde con (supuestamente) la zorra más grande de la escuela?

La verdad es que, en las últimas semanas, he empezado a “olvidar” reunirme con ella en su casillero antes del almuerzo; lo que hago es irme directo a la cafetería y para cuando ella aparece, sólo hay un lugar vacío al final de la mesa, en la tierra de nadie. A veces ya ni siquiera hay lugar. Yo me encojo de hombros y le hago un saludo poco entusiasta con la mano. Porque he sido muy gallina, porque soy tan gallina, que no quería que Alice se enojara conmigo. ¿Qué tan estúpido es eso? Quería que me dejara en paz, pero no quería enfrentar la incomodidad de hacerla enojar por ignorarla. Totalmente hipócrita, lo sé.

Nunca nos hemos enojado ni tenido alguna pelea terrible o algo así. Nada de eso. Simplemente, poco a poco Alice Franklin se convirtió en mi mejor amiga, luego en mi amiga, después en una especie de amiga y ahora supongo que ya para nada es mi amiga.

La dura realidad es que creo que yo sabía que ya no íbamos a seguir siendo amigas al día siguiente de la fiesta de Elaine, cuando leí ese texto sobre ella y Brandon y Tommy Cray. Suena terrible y superfluo, nada que ver con lo que la Kelsie Sanders que yo era en Flint habría hecho, pero he pasado demasiados años sentada ahí sola en la cafetería, y simplemente no puedo volver a vivir eso.

Y no lo haré.

Josh

No recuerdo mucho sobre el accidente. Me desperté en el hospital sin saber qué estaba pasando, luego entró mi papá y me dijo lo que había ocurrido, y que Brandon estaba muerto. Recuerdo haber sentido como si saliera de mi cuerpo. Había oído hablar de ese tipo de cosas en los programas de televisión, y por un segundo pensé que quizá yo también me estaba muriendo, a pesar de que mi padre ya me había dicho que los médicos le aseguraron que estaba fuera de peligro, sobre todo porque traía puesto el cinturón de seguridad.

Después de haber estado despierto por una hora o algo así, el oficial Daniels de la policía de Healy vino a hacerme algunas preguntas. Yo lo había visto a través de la puerta ...