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¡VAMOS A DORMIR!

Martín Gruenberg  

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Fragmento

Enseñar y aprender a dormir

Prólogo

Este libro nos ofrece un completo panorama del biorritmo del dormir y del soñar en el caso del niño pequeño que nos permitirá, como padres, acompañar y orientar de un modo más preciso a nuestros hijos. Es fruto de una prolongada experiencia del doctor Martín Gruenberg como agudo observador pediátrico y estudioso del ciclo madurativo del sueño infantil.

La pediatría ha privilegiado el tratamiento de la patología por sobre la exploración de aquellas conductas más apropiadas a seguir por los padres en cada momento de las naturales etapas del desarrollo madurativo. En este libro, el autor presta atención a la enseñanza y el aprendizaje del dormir, así como a los trastornos del sueño más característicos en el niño.

Deseo destacar la claridad con la que Martín nos introduce en las complejidades del biorritmo del sueño infantil, el cual depende de variaciones individuales. En general, se trata de trastornos que, en su mayoría, son causados por conductas o intercambios disfuncionales del niño con su entorno afectivo.

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Martín inicia este libro afirmando que los adultos sabemos dormir, pero no sabemos enseñar a dormir.

El niño no suele aceptar con facilidad ni mansamente irse a dormir solo a su cuna, ya que esto significa tener que desprenderse con angustia de ese cómodo entorno familiar en el que se encuentra contenido. Para dormir es necesaria, como enseña este libro, una rutina del sueño. Martín nos muestra que los hábitos cotidianos deben guardar cierto ritmo diurno para facilitar un buen dormir: horario para las comidas, para el baño, para los juegos y paseos... y para ir a acostarse. Puede suceder que algunos trastornos estén relacionados con un desorden generalizado del estilo de vida del grupo familiar.

Luego explica que, para que un bebé duerma toda la noche de corrido, debe dormirse solo en su cuna, en presencia del objeto transicional como acompañante tranquilizador.

Enfatiza, además, la importancia de conceder tiempo suficiente para que el niño logre internalizar tanto los límites como los aprendizajes. A veces, muy temprano, los padres ponen límites a sus hijos con frases como: Ya te lo dije… ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo? Efectivamente, nuestros hijos necesitan nuevas repeticiones, y dadas con mucho afecto. Martín propone una frase muy afortunada: Aquel que golpea para enseñar está enseñando a golpear.

Por otra parte, aconseja la inconveniencia, en lo posible, del colecho del bebé con su madre: lo más adecuado es que duerma en su cuna, con barrotes protectores: “Cuando las tetillas de su cuerpo superen la altura de la baranda, ésa será la hora de retirarla”, según sus propias palabras.

Destaca que en el bebé, durante los primeros meses de vida, predomina la necesidad perentoria de dar satisfacción inmediata a su deseo y, de no hacerlo, el displacer que esto genera le provoca mucha angustia y llanto intenso. Pasado un tiempo, cuando alcance un mayor nivel madurativo, estará en condiciones de posponer el deseo sin tanta angustia y, así, satisfacer el mandato de la cultura y sentir un mayor reconocimiento de sus padres y gratificación por este nuevo logro. Ejemplos de ello lo constituyen el control de los esfínteres y la aceptación de ciertos límites, entre otros.

Es muy interesante la descripción clínica mediante la cual Martín explica ciertas alteraciones del sueño, como las pesadillas, los terrores nocturnos, el hablar o deambular dormido, el ronquido o el bruxismo. Diferencia dos ciclos del sueño: una etapa de sueño profundo y otra de sueño superficial; indica la conveniencia de despertar al niño u ofrecerle alimento en la etapa de sueño superficial y da una orientación terapéutica para cada caso.

Finalmente, quiero destacar el capítulo en que describe las vicisitudes que padece el niño durante la llamada “angustia de separación del octavo mes de vida”. Aquí el bebé transita una etapa madurativa fundamental, en la que comienza a distinguir su propia existencia de la del mundo externo (distinción entre el yo y el no yo). Es en esta instancia cuando aparecen los miedos a figuras o personas extrañas o desconocidas, y aumenta notablemente la angustia de separarse de su mamá, que hasta ahora no se había advertido. La superación de esta etapa permite la aparición de nuevas capacidades, como imitar lo que ve en el otro, responder transitoriamente al no, descubrir nuevas experiencias a su alrededor, distinguir a las personas, y poder comenzar a demostrar sus sentimientos y sus preferencias.

La pediatría de orientación psicosomática que practica el doctor Martín Gruenberg ayuda a reducir la ansiedad que sienten las mamás que creen estar ofreciendo una crianza impropia o carencial a su bebé, como también a aquellas que se obsesionan por los excesos de sobreprotección, como sobrealimentar o sobreestimular afectivamente a sus bebés. Estas inseguridades maternas, vivenciadas como exigencias de la crianza, son tratadas por Martín con absoluta autoridad.

Es un libro que recomiendo fervorosamente a todos los padres y profesionales que se ocupen de la infancia.

Doctor Guillermo Rinaldi*

* Guillermo Rinaldi es médico pediatra egresado de la Universidad de Buenos Aires y especialista en psiquiatría. Es miembro didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina, full member de la Asociación Psicoanalítica Internacional y cofundador del Instituto Psicosomático de Buenos Aires. Ha publicado numerosos artículos sobre distintos aspectos de la salud infantil y es autor de los libros Escuchemos al niño: cómo comprender y responder los mensajes infantiles y Prevención psicosomática del paciente quirúrgico.

El fascinante mundo del sueño

Prefacio

Durante mi residencia de Pediatría comencé a atender en el Consultorio de Prevención y Niño Sano, y una de las inquietudes más frecuentes tenía que ver justamente con el sueño y el dormir. En ese entonces, yo podía responder sin dudar cuál era el mejor antibiótico para cada infección (infectología), detallar las técnicas más eficaces para dar de mamar (puericultura), especificar las características de aquellos soplos cardíacos que merecían una consulta con un cardiólogo infantil (derivación oportuna), explicar cómo evaluar el peso y la altura (crecimiento y desarrollo), precisar a qué edad debía sonreír, gatear o caminar un bebé (maduración psicomotriz) o puntualizar qué vacunas debía recibir un niño de acuerdo con su edad (medicina preventiva). Pero cuando me consultaban acerca del sueño... ¡no sabía qué responder! Es que prácticamente no existía bibliografía sobre el tema ni en las revistas especializadas ni en los libros de texto, y mis maestros, ante el mismo interrogante, me daban respuestas contradictorias. Esto me llevó a buscar la explicación en libros no utilizados habitualmente en las residencias de Pediatría, sobre psicología, crianza y puericultura, entre muchos otros.

Los trastornos del sueño son un problema muy frecuente en la infancia. Pueden tener múltiples orígenes, pero pocas veces son causados por enfermedades. Por ese motivo, la medicina tradicional no suele tener una respuesta satisfactoria para ellos.

Al internarme en el fascinante mundo del sueño, de la dinámica familiar, de la crianza, y de los nuevos modelos de familia, me sorprend ...