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Noticia

?Esta novela habla de la pol√≠tica, de la paternidad, de muchas cosas que tienen que ver con los personajes pero transcurre en el mundo de la pol√≠tica?, asegur√≥ Claudia Pi√Īeiro, autora de Las Maldiciones, durante su exposici√≥n en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara junto al editor de Alfaguara M√©xico, Ram√≥n C√≥rdoba y el escritor Alberto Ruy S√°nchez.

?¬ŅD√≥nde transcurre esta historia? Cuando transcurre en la pol√≠tica todo es absorbido por un mundo que hay que contar. Es un mundo que nosotros conocemos de afuera, de los noticieros, de lo que vemos de este lado de la pantalla y detr√°s hay un mont√≥n de traiciones, miserias y enga√Īos que son interesantes?, expres√≥ la escritora.

Durante la primera parte de su presentaci√≥n, Pi√Īeiro se pregunt√≥ ?c√≥mo hacemos para escapar a esto que nos piden todo el tiempo de pensar menos. Tal vez tenemos un pensamiento cr√≠tico menor, cada vez m√°s deglutido el mensaje para que lo tomemos o lo dejemos, si es posible que lo tomemos, ser√° lo que van a tratar de hacer pero sin pensamiento, sin pensar, ¬Ņno??, asegur√≥.

?Qué buena opción decir 'quedémonos pensando un rato en los libros' mientras siga esta ola que no es de Argentina y México si no mundial?, opinó. ?Da la sensación de que los partidos que se van consolidando en muchos países de Latinoamérica se arman desde la concepción de un político que viene del marketing, de la publicidad: de cómo armarse políticamente con las mismas reglas del mercado, un producto para vender y degrada el discurso político?.

M√°s tarde, Pi√Īeiro cont√≥ que Las Maldiciones ?tiene dos mini reportajes a dos pol√≠ticos de verdad. Me gustaba mezclar dos discursos que son, en principio, diferentes. La novela es un discurso ficcional. El que la lee puede reflexionar, puede pensar el futuro, puede ver qu√© relaciones hay pero sabe que es una ficci√≥n y que nadie le est√° mintiendo. En cambio, cuando hay un discurso pol√≠tico, por lo menos en mi pa√≠s, uno est√° pensando hay un enga√Īo, que nos est√°n mintiendo, que no nos est√°n diciendo del todo la verdad. Entonces hay mucha menos verdad en ese discurso que en la ficci√≥n. Creo que la ficci√≥n, para juntar nuestras dos ideas, termina siendo el refugio donde podemos pensar y el refugio del discurso real, de la verdad?, apunt√≥ a Alberto Ruy S√°nchez.