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Noticia

  1. ¿De dónde viene tu obsesión por la historia y la cultura japonesas?

En un plato de sopa que alimentó mi infancia, un caballero chino inclinando su sombrilla ante una señorita ídem, ambos con largas túnicas. Un maestro zen meditando sobre el vacío en lo alto de una montaña, en tinta china pintada al óleo. La guerra ruso-japonesa de la que escapó mi bisabuelo. El cine japonés primero (Kurosawa, Kobayashi), la literatura japonesa, después, con su sereno don para distribuir dosis parejas de deseo, anhelo, melancolía, destreza y perversión. Kawabata, Tanizaki (querido lector, no mueras antes de leer La casa de las bellas durmientes y La historia secreta del señor de Musashi. Y después, las reinas absolutas, las madres perpetuas de la alta literatura (si no llego a feminista, confesaré al menos mi amor por lo femenino): Murasaki Shikibu, Sei Shonagon, Ivy Compton Burnett, la más distante.

  1. ¿Qué va a encontrar quien lea Un crimen japonés?

Si se tratara de un best seller, diría: sexo, violencia, política, guerras, traiciones. Ojalá lo fuera, ojalá lo sea: en el error en la elección está el acierto del estilo. Lo que encontré yo al escribirla es la posibilidad de contar en clave oriental una versión ampliada y corregida de Hamlet, donde el enigma acerca de la identidad del asesino sostiene con su intriga toda la narración. Una novela policial donde el detective es víctima de todos los engaños, se golpea contra todos los espejismos y los simulacros, se enreda en el telón de seda del teatro del mundo. Y dentro de la novela como tal, una historia del Japón feudal del siglo XIV, con sus samuráis, shogunes y daimios combatiendo por el honor y la verdad y el amor y la carne, encarnada por mi fascinante y misteriosa mujer fatal, dama Ashikaga, bella como un ikebana. Además, por supuesto, de autómatas y fantasmas asesinados, entre otros encantamientos.

  1. ¿Cuál de tus libros habla más de vos como escritor? ¿Por qué?

Todos. Ninguno.

  1. ¿Qué podemos esperar después de Un crimen japonés?

Otra novela. De hecho, ya está escrita. Por ahora se llama ?Paranoia?. Tres relatos entrelazados, que se interpenetran y se confunden... como la técnica japonesa del shibari. Solo que mayormente transcurre en la Argentina del presente.


Si te dieron ganas de leer Un crimen japonés, podés encontrarlo en tiendas de ebook y próximamente en librerías.

Daniel Guebel nació en Buenos Aires en 1956. Escritor, dramaturgo y periodista, es autor de las novelas Arnulfo o los infortunios de un príncipe, La perla del emperador (Premio Emecé y Segundo Premio Municipal de Novela), Los elementales, Matilde, Cuerpo cristiano, El terrorista, Nina, El perseguido, La vida por Perón, Carrera y Fracassi, El caso Voynich, Mis escritores muertos y Enana blanca, y de los libros de cuentos El ser querido, Los padres de Sherezade, Genios destrozados y Tres visiones de las mil y una noches. Literatura Random House editó las novelas Ella, La carne de Evita, Las mujeres que amé, Derrumbe, El absoluto y El hijo judío. En teatro publicó Adiós mein Führer, Tres obras para desesperar, Padre y Pornografía sentimental. Es coautor, junto con Sergio Bizzio, de Dos obras ordinarias y El día feliz de Charlie Feiling. Con El absoluto -el mejor libro de ficción de 2016 según el diario La Nación- obtuvo en 2017 el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras y en 2018 el Premio Nacional de Literatura, categoría Novela. En 2019 El hijo judío recibió el Premio de la Crítica de la Feria del Libro al mejor libro de creación literaria.