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Noticia

Infobae

21/06/2016

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Del rugby a la literatura, el singular recorrido de un joven escritor

José Supera, quien pese a su juventud ya tiene 4 novelas en su haber, contó a Infobae cómo se produjo su pase del mundo del deporte al del periodismo y de las letras

José Supera es una de las plumas jóvenes de la literatura criolla. Con tan solo 34 años, ya tiene cuatro novelas en el mercado. Una de ellas, El limpiavidrios, obtuvo la primera mención en el "Concurso Primera Novela" de Página 12 y fue publicada ni más ni menos que por Reservoir Books. ¿Su otro vicio? El periodismo. Colabora con diferentes medios, como La Nación y el El Día de La Plata, y en el año 2011 ganó el premio Perfil a la mejor crónica. De todos modos, lo tiene claro: la ficción de largo aliento es su rincón preferido del escritorio. "Todas mis flechas apuntan a la narrativa. Es lo que más me gusta hacer", aclaró.

Su hoja de ruta es más que interesante. La mitad de su vida la pasó dentro de una cancha de rugby con la camiseta número 2 en su espalda. Un terreno donde la fuerza, la fricción y lo físico ocupaban un lugar preponderante, por no decir determinante. ¿Cómo fue la mudanza a la literatura, una esfera donde los golpes nacen y mueren dentro de uno? "Dejé a los 20 años por una lesión en el cuello. Fue un antes y un después en mi vida. Desde chiquito viví en el club. Entrenaba y me dedicaba mucho. No agarraba un libro. Pero a partir del golpe, me metí en otra película; a estudiar otras cosas, a trabajar gratis en la revista Paparazzi donde viví momentos muy divertidos. Fueron mis primeras armas en el ambiente. Después fui haciendo, paulatinamente, mi camino", apostilló José.

En ese recorrido, José incursionó en el cuento (publicó el libro Capacidad de asombro, 2005), ahondó en la crónica narrativa (recomendable, su perfil a Evo Morales en La Nación: "El hombre que caminó hasta llegar") y publicó sus otras tres novelas: La resurrección de la carne (2011), El chimento atómico (2012) yLos desiertos (2014), que en breve será llevada al teatro. "A veces, escribiendo narrativa, que es lo que más me gusta hacer y es adonde apunto todas mis flechas, digo 'estoy escribiendo un poco periodístico'; y, cuando estoy escribiendo notas para diarios, pienso 'esto es muy literario'. Siempre estoy desfasado. En un lugar y en otro, voy a estar desfasado", admitió Supera.

Uno cuando escribe se muestra tal cual es. No se puede mentir

Sobre el sacrificio que le significa la escritura, José fue al grano: "Uno cuando escribe tiene que poner todo de sí. Uno se abre y se muestra tal cual es. No se puede mentir. Supongo que le debe pasar a todos los escritores: me cuesta mentir un sentimiento hacia una persona o situación. Se me hace imposible manipular esa realidad mía. Entonces, creo que pasa por ahí. Uno no puede dejar de ser cómo es."

En cuanto al rol del escritor en la sociedad, el platense aseguró: "El escritor debe tener un compromiso. Hay que ser conscientes de lo que estamos generando. Porque a veces los contenidos pueden matar. En determinadas ocasiones, queman cabezas, pervierten o terminan llevando a una violencia de género. No me quiero meter en temas tan complicados, pero uno tiene que ser responsable: cuando la gente te lee, se abre. Entonces, hay que ser cuidadoso porque tenés un arma muy poderosa."

Es un momento muy triste. Hay mucha gente que está decepcionada con un sector del kirchnerismo

El novelista no esquivó el debate político y se animó a trazar una crónica de la Argentina de hoy: "Es un momento muy triste. Hay mucha gente que está decepcionada con un sector del kirchnerismo. Y eso a mí me pone triste porque siento que hay un montón de gente, de chicos que son militantes, que creen en ese proyecto. Y que lo han defendido como yo, sin haber tenido un peso de nadie. Nunca voy a aceptar nada de ningún partido político. Puedo hablar por mí y por mucha gente que está en la misma. Por eso, cuando aparecen estos casos como el de López, duele. Te duele mucho", opinó.

"Después ves otras cosas, como lo de (María Eugenia) Vidal, que iba a meter en la cárcel a los periodistas por difundir datos. Esas cosas te ponen muy, muy loco. Cuando uno labura con la palabra y escuchás esto, decís 'no'. Y también me preocupa mucho como está el tema de la cultura, del trabajo y el día a día de la gente ?señaló?. Pero creo que somos un país con lindas cosas y vamos a salir adelante."

Como epílogo, José les dejó un breve consejo a todos aquellos que quieran dedicarse a las letras: "Que tengan fe y no le hagan caso a nadie más que a ellos mismos."