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Noticia

Desde una falsa normalidad

Publicada el 18/06/2016

Revista Ñ

16/06/2016

http://goo.gl/XwgDij

Desde una falsa normalidad

Novela. Lamberti reelabora el registro de las ficciones paranoicas, a partir del personaje de una maestra despedida por enseñar ?cosas raras?.


 Una noche, cuando volvía de un baile en el club de los Bomberos Voluntarios de San Francisco, Luciano Lamberti vio una luz cuyos movimientos parecían imposibles para cualquier vehículo conocido. ?Si hubiera una invasión alienígena sería completamente camuflada para evitar el shock ?, dijo al recordar la situación en una entrevista que publicó Los Inrockuptibles . Esa idea parece uno de los puntos de partida de La maestra rural , novela donde procesa un conjunto muy amplio de referencias, guiños y citas paródicas, desde la poesía argentina contemporánea a la literatura y el cine de terror.

La protagonista, Angélica Gólik, es una maestra que fue despedida por enseñar cosas raras a sus alumnos. En San Ignacio, un pueblo de la provincia de Córdoba, escribió al mismo tiempo unos libros de poesía que enloquecen literalmente a sus lectores. El personaje parodia cierta representación típica de los escritores del interior ?los que viven aislados, son desconocidos y componen obras geniales?: las referencias de Gólik son elementales (cada vez que tiene una duda acude alPequeño Larousse Ilustrado ) y sus consideraciones sobre la literatura, unos exabruptos cuya comicidad se afirma en contraste con las expectativas que mantiene Santiago, estudiante de Letras obsesionado por develar el misterio de la obra y conocer a la autora.

Lamberti construye la historia a través de una serie de narradores que se alternan para relatar, como quien presta un testimonio, los pormenores de su relación con la maestra, la forma en que conocieron sus libros o bien la circunstancia en que, como dicen, fueron contactados por los seres extraños que orbitan alrededor de la protagonista. Cada capítulo introduce de manera gradual los datos que permiten armar una ficción disparatada y vertiginosa, en la que tienen un lugar central Jeremías, el hijo de Angélica, una criatura monstruosa, y los Sefraditas, especie de secta que rinde culto a Baal, el dios sumerio. El tema de los usurpadores de cuerpos y, sobre todo, el mito según el cual los extraterrestres estuvieron en la Tierra en una época remota, dejaron una huella y retornarán en un futuro cercano, entre otros tópicos de la cultura de entretenimiento, sostienen la trama de una invasión secreta, en la que también concurren elementos de la historia política, como las fantasías del primer peronismo en torno a los aportes de los científicos nazis.

Hay muchas otras acciones y personajes deliciosos: Banegas, empleado de la morgue con un particular humor negro; Alex, quien oye voces, ve fantasmas y concluye que tiene un radiotransmisor insertado por los militares en el cerebro, o Esther, una señora que caricaturiza a los concurrentes de los talleres literarios, le dan una inflexión potente a la novela, entre lo fantástico y el absurdo. Lamberti reelabora el registro de las ficciones paranoicas (?vivimos en una falsa normalidad?) y lo hace funcionar en una construcción compleja y sutil.

A la vez, como los maestros del relato de terror, Lamberti propone un misterio y lo deja en un plano deliberadamente difuso: los testigos cuentan que vieron cosas espantosas pero las refieren de manera incompleta, porque una descripción exhaustiva anularía su efecto inquietante. Fábula sobre la inspiración poética, relato apocalíptico, La maestra ruralconstruye la novela como una espectacular máquina delirante.