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MULTIFAC√ČTICA. Es cineasta, performer, dise√Īa proyectos de arte digital, escribe. Autora de El primer hombre malo, novela editada este mes en la Argentina, esta norteamericana desarroll√≥ una obra de neta impronta contempor√°nea, centrada en el gran tema: los v√≠nculos humanos

LA NACION

Domingo 10 de abril de 2016

Foto:María Elina Méndez

Chat va, chat viene, la directora de un museo de arte contempor√°neo se encandila con un enigm√°tico, por momentos cr√≠ptico, festejante virtual. Propone una cita, √©l acepta. Cuando llegan el d√≠a y la hora se√Īalados, ella, toda nervios y expectativa, se dirige al banco de la plaza donde hab√≠an acordado encontrarse. En el banco hay un ni√Īo. Sigue habiendo un ni√Īo en los minutos siguientes. Entonces ella lo mira. √Čl la mira. Y, entre la ternura y la consternaci√≥n, la sofisticada gestora cultural cae en la cuenta: hab√≠a estado chateando con un internauta de siete a√Īos.

Como en tantos otros pasajes del film T√ļ, yo y todos los dem√°s, la escena es dulce, los personajes exudan contemporaneidad y la audacia sobrevuela tranquila, sin alardes, como si mirara de costado.

Filmada en 2005, T√ļ, yo y todos los dem√°s es la obra m√°s conocida de la performer, artista visual, escritora y cineasta Miranda July. Calificada en su momento como un "traje rosa de quince a√Īos m√°s rebelde que muchos vestidos de luto", la pel√≠cula es una buena v√≠a de ingreso al universo de una creadora de falso envoltorio na√≠f y, contra lo que afirman sus detractores, poco o nada fr√≠vola.

Quiz√°s por eso el mes pasado la revista digital Fandor, dedicada a la expresi√≥n audiovisual, public√≥ un di√°logo entre la californiana, posmoderna y m√°s bien hipster Miranda July y la cineasta francesa Agn√®s Varda, alguna vez bautizada "la abuela de la Nouvelle Vague". En esa charla impregnada de simpat√≠a y respeto mutuo, July reconoci√≥ el origen de la historia de amor virtual entre el ni√Īito internauta y la especialista en arte de su pel√≠cula: el film Kung-fu Master!, realizado en 1988 por Varda, donde Jane Birkin interpreta a una mujer de 40 a√Īos enamorada de un chico de 14.

Autorreferencial

Tono ligero, quizás. Pero ninguna vocación light. Lo de July son los vínculos humanos: esa vertiente difícil, y proclive a las oscuridades, que en sus trabajos emerge más o menos atravesada por la sociedad tecnológica; más o menos ligada a la angustia de época, tocada por una pizca de humor, y siempre matizada por un malestar titilante.

Por cierto, en un principio Miranda July -ojazos celestes, rostro de mu√Īeca, modos de suave fragilidad- fue una chica punk.

Creci√≥ en Berkeley, California, en una familia de profesores universitarios y editores independientes. Tras un breve paso por la Universidad de Santa Cruz, se mud√≥ a Portland, uno de los centros de la movida alternativa norteamericana. Eran los a√Īos 90 y una muy joven Miranda se uni√≥ a las Riot Grrrl, feministas punk que impulsaban sus propios grupos de rock, fanzines y exposiciones de arte.

La chica de aspecto fr√°gil y alma punk grab√≥ tres discos con el sello Kill Rock Stars, mientras comenzaba a incursionar en el arte multimedia y las experiencias perform√°ticas. El impulso creativo, parece, siempre estuvo all√≠. A los siete a√Īos comenz√≥ a escribir un diario que sigui√≥ casi hasta la realizaci√≥n de su primera pel√≠cula. A los 14, tras dos a√Īos de intercambio epistolar con un preso, la inquieta futura artista multimedi√°tica convirti√≥ el material surgido de esas cartas en una obra de teatro, que dirigi√≥ y present√≥ en su √°mbito escolar.

"Tengo un irrefrenable deseo de expresar lo que siento -confi√≥ recientemente a El Pa√≠s-. El medio es algo secundario. Me gusta cambiar de terreno y sentir el h√°ndicap de que no perteneces completamente a ning√ļn club." Con fuerte impronta autorreferencial, sus proyectos se enlazan, uno tras otro. Se reconoce obsesiva, cultora de los peque√Īos rituales que hacen a la vida de todo neur√≥tico que se precie. Tambi√©n es disciplinada y muy productiva: en lo que llama sus "momentos de procastinaci√≥n" durante la realizaci√≥n de alguna obra, siempre comienzan las indagaciones que derivar√°n en el trabajo siguiente.

En 2007, tras el √©xito de T√ļ, yo y todos los dem√°s, public√≥ el libro de cuentos Nadie es m√°s de aqu√≠ que t√ļ, ganador del premio Frank O'Connor. Inmediatamente despu√©s encar√≥ el proyecto We Think Alone, suerte de encuentro entre el arte de los medios, alg√ļn eco del viejo arte postal y las posibilidades tecnol√≥gicas contempor√°neas. La artista pidi√≥ a algunas de sus numerosas amistades c√©lebres (entre otras, el f√≠sico Lee Smolin, el escritor Etgar Keret, la actriz Kirsten Dunst, la realizadora Lena Dunham) que compartiesen parte de sus bandejas de mails enviados con unas 100.000 personas que, desde los m√°s distantes rincones del planeta, se sumaron a la experiencia. We Think Alone se extendi√≥ durante 20 semanas, en cada una de las cuales los participantes acced√≠an a los mails de los amigos de July. La artista los organizaba en torno a particulares criterios tem√°ticos: mails "sobre dinero", "acerca de estar triste", "con menciones a Barack Obama", "sobre un temor", y as√≠. "Siempre intento que mis amigos me hagan llegar los mails que enviaron a otras personas -explica July en la p√°gina web del proyecto-. El modo en que se comportan en el mail es tan √≠ntimo, casi obsceno; un destello de lo que son." Por su parte, la periodista Elizabeth Day escribi√≥ en The Guardian: "We Think Alone podr√≠a entenderse como una provocativa meditaci√≥n sobre la naturaleza del voyeurismo actual, pero tambi√©n es una prueba de cu√°n bien conectada est√° July".

No fue su √ļnica experiencia con los medios digitales y la idea del encuentro con el otro. Recientemente dise√Ī√≥ Somebody, una aplicaci√≥n que propone a los usuarios actuar como sistemas humanos de env√≠o de textos: quienes se prestan al juego (implementado por la artistas en espacios p√ļblicos preestablecidos) deben, una vez que reciben un mensaje de texto en sus celulares, transmitirlo verbalmente a otra persona que se encuentre en el mismo recinto, pero a la que no conozcan.

Mujeres en llamas

En febrero de 2012 vino al mundo Hopper, el hijo de Miranda y su marido, el cineasta Mike Mills. "Me he pasado bastante tiempo pensando si existiría después de tener un hijo y ahora veo que es una buena pregunta, que no está mal hacérsela, porque algo muere -comentó-. Además, no es que haya habido muchas generaciones de mujeres que han podido plantearse estas cosas." Lo cierto es que la obra de July acusó el impacto de su ingreso en la maternidad. Antes, durante y después de la llegada de su hijo.

Ah√≠ est√° El futuro: pel√≠cula no exenta de oscuridad que narra la historia de una pareja de treintea√Īeros que, inmersos en el consumo y la blanda vida de Los √Āngeles, prefieren adoptar un gato antes que tener un ni√Īo. En un "ataque de procastinaci√≥n" que sufri√≥ durante la realizaci√≥n de este film, la artista se dedic√≥ a revisar un peri√≥dico gratuito donde los vecinos de su ciudad ponen a la venta los m√°s ins√≥litos productos. Sin tener muy claro las posibles derivaciones, se lanz√≥ a entrevistar a varios de esos potenciales vendedores (que ofrec√≠an desde un gato bengal√≠ hasta una campera de cuero o un secador de pelo), habitantes de barrios a los que raramente hubiera ido- as√≠ lo confes√≥ despu√©s- en otras circunstancias. El resultado fue Te elige, compilaci√≥n de sus encuentros con el lado menos hipster de California, que se public√≥ en 2011, el mismo a√Īo en que se estren√≥ El futuro.

Durante el embarazo, mientras descubr√≠a nuevas dimensiones de lo corporal, fue gestando su m√°s reciente apuesta literaria: El primer hombre malo, novela editada por Random House este mes en la Argentina que demuestra la enga√Īosa liviandad que hay tras la tersa textura de las obras de Miranda July. Contra lo que podr√≠a indicar inicialmente su t√≠tulo, la novela se concentra en un v√≠nculo femenino. El lazo estrecho y brutalmente f√≠sico que establecen dos mujeres, una muy joven, la otra no tanto. Dos mujeres obligadas a convivir, entre las que va tomando forma, a modo de juego sinuoso, una v√≠a de comunicaci√≥n inesperada: los golpes. Clee y Cheryl batallan, pelean, se golpean hasta quedar sin aliento. Piernas que revolean patadas, nucas atenazadas con violencia, gritos y corridas a trav√©s de la casa. Todo enmarcado en un t√°cito consenso mutuo; Clee y Cheryl se muelen a golpes sin dejar de ser civilizadas. "Estaba embarazada cuando lo empec√© a escribir -comenta July a The Guardian-. Estaba m√°s en mi cuerpo de lo que nunca hab√≠a estado. Luego vino la lactancia, por lo cual atraves√© unos nueve diferentes estados hormonales alterados durante la escritura. En un libro tan interior como √©ste, mi cuerpo me demandaba estar ah√≠." La autora supone que es f√°cil que las personas de vida b√°sicamente mental anhelen alg√ļn tipo de encuentro pura y duramente f√≠sico. "Puedes tener la fantas√≠a de que te har√≠a bien pelear, incluso ser golpeado", asegura July, quien incluso recuerda haber tenido "algunos episodios bravos" en su juventud.

Dispuesta a no abandonar las lides perform√°ticas, a fines del a√Īo pasado present√≥ New Society en Nueva York, Boston, Los √Āngeles y Londres. En esta performance de desarrollo imprevisible propon√≠a al p√ļblico pensarse como una peque√Īa comunidad y elaborar las normas, condiciones y s√≠mbolos que los deber√≠an regir.

"Estoy mucho mejor que en mis tiempos punks. En aquellos tiempos mi malestar era como si una ballena muerta me rodease", declaró recientemente esta incansable máquina creativa. El detalle: aunque admira al actor Dennis Hopper y al pintor Edward Hopper, asegura que nada tuvieron que ver en la elección del nombre de su hijo.

BIOGRAF√ćA

Foto:Elizabeth Weinberg/NYT

Naci√≥ en Vermont (EE. UU.), en 1974, y actualmente vive en Los √Āngeles. Artista visual, performer, escritora y cineasta. Grab√≥ discos, expuso en la Bienal de Venecia y realiz√≥ performances en el MoMA. Con el film T√ļ, yo y todos los dem√°s obtuvo el Premio C√°mara de Oro en Cannes. Su m√°s reciente apuesta literaria es El primer hombre malo.

Fuente: DIARIO LA NACI√ďN