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La fotógrafa argentina Sara Facio inmortalizó a Julio Cortázar. En 1967 junto a su colega Alicia D´Amico visitaron al escritor en su casa de París para una sesión de fotos: "No te va a salir, Sara. No te va a salir, no hay luz", le dijo el autor de Rayuela.

Editorial Sudamericana quería publicar un libro fotográfico de Facio y D´Amico pero ponía, como condición, que llevara textos del autor argentino: "La fotografía, por ese entonces, no estaba valorada", recordó Facio en una entrevista sobre su carrera en el canal Encuentro. "Alicia y yo levitábamos por las calles de París por la alegría de saber que pasamos el examen".

Facio, que creó y dirigió la Fotogalería del Teatro San Martín, contó al diario La Nación en 2004: "Nosotras qué más queríamos. El ya era Cortázar, ya había escrito Rayuela. Propusimos ir a mostrarle el libro y que él nos dijera en la cara si quería o no. Le escribimos y, muy serio, nos contestó que nos esperaba".

Facio recordó que "el corazón se me salía del pecho mientras caminaba desde la boca del métro de la rue Vaugirard hasta la casa de Julio Cortázar -se lee en el libro, que alterna textos en los que Facio rememora sus encuentros con escritos de Cortázar sobre Buenos Aires-. Al abrirse la puerta escuché: «Hola, soy Aurora. Aquí está Julio». Sí, ahí está Julio Cortázar. De inmediato, me cuenta: «¡Sara, ese nombre, ahora me causa gracia! Hace unos meses viene muy exaltado mi amigo, el dibujante Julio Silva. Casi me grita. Tenés que conocer a la persona más maravillosa que he conocido: Sara. Sara es inteligente, brillante. Sara tiene un talento sobrecogedor. ¡Deben conocerse ya!» «Bueno, encantado, traela a comer.» «¿Cómo traela? -me dice extrañado-. Sara es un hombre: Tristán Tzara.» En ese momento, entre carcajadas, comenzó nuestra amistad."