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Noticia

Extractos de Olivos, de Soledad Vallejos. Historia secreta de la quinta presidencial. La intimidad jamás contada de la política argentina.  

¬†El espacio hab√≠a visto la chispa que encend√≠a en sus ac√≥litos y funcionarios N√©stor Kirchner; tambi√©n el fervor que despertaba su esposa, ya viuda, en la campa√Īa por su segundo mandato, cuando decid√≠a hasta los m√°s √≠nfimos detalles de los spots televisivos. En v√≠speras de una campa√Īa electrizante para el oficialismo, la Jefatura hab√≠a sido una suerte de lado B de Casa de Gobierno y hasta un comit√© de campa√Īa; el Centro de Convenciones no escapaba a esa fiebre. Cuatro a√Īos despu√©s, en ese sal√≥n no hab√≠a nadie, no se escuchaban voces. La primavera llegaba a su fin y el cambio de mandato se acercaba. A unas puertas de donde hab√≠a explotado minuciosamente la expectativa de 2011, el clima se hab√≠a vuelto g√©lido. Por no invadir el chalet, los preparativos para la mudanza de fines de 2015 usurpaban parte del Centro de Convenciones.¬†

Como fantasmas del tiempo por venir, los cuadros, muebles, objetos de la que estaba por dejar de ser Primera Familia, iban amontonándose allí, embalados en papeles marrones, etiquetados con carteles manuscritos que indicaban si pertenecían a "Florencia" o a la "Doctora", como llamaban todos en la Quinta a la presidenta. Todos los empleados sabían que el trabajo estaba en marcha, aunque eran muy pocos los que tenían acceso al lugar, mucho menos el nivel de confianza para que se les encomendara esas tareas "como tampoco todos tenían o tienen acceso al chalet". Y, sin embargo, un video y fotos de la sala cerrada en la que empezaba la espera de las pertenencias presidenciales se filtraron a la prensa. Una revista publicó las imágenes en exclusiva. 

Hubo un revuelo, una investigación interna, un secreto a voces. Quizá por inocua, porque a fin de cuentas no develaba secretos inconfesables sino la previa de una familia en proceso de mudanza, la filtración no tuvo consecuencias puertas adentro de la Quinta. En la Residencia, los trabajadores juran y perjuran que saben quién de ellos fue. También, que no era la primera vez que esa persona traicionaba el silencio.

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Con la llegada de Mauricio Macri a la presidencia, la cocina volvi√≥ a cambiar de destino. Aunque estuviera f√≠sicamente separada de la casa, aunque entre ese mundo y el del chalet hubiera un pasillo de por medio, para la nueva familia presidencial tener gente trabajando all√≠ todo el d√≠a era una manera de perder intimidad. Por eso, entre los trabajos para acondicionar el lugar a sus nuevos habitantes, fue programada tambi√©n la mudanza de esa cocina: desde principios de 2016 est√° nuevamente dentro de la casa, a pedido de la Primera Dama "que es aficionada a cocinar y, seg√ļn sus allegados, lo hace bien", aunque sin los cocineros, para resguardar la privacidad familiar. Hoy, en la Quinta, todos los cocineros trabajan en la misma cocina, la del personal, ubicada lejos del chalet, en la zona de las oficinas, la Jefatura, el microcine.¬†

Sin embargo, los empleados de la Quinta no se resintieron por ese pedido de distancia, porque la instancia previa al blindaje de esa intimidad hab√≠a sido, curiosamente, de contacto directo y fluido con la familia presidencial. Apenas llegaron a la Residencia, mientras el chalet estaba en obras, los Macri se refugiaron en la casa de hu√©spedes (la misma en la que se realiz√≥ la cena del programa televisivo de Mirtha Legrand con Macri y la Primera Dama, en 2017). Fueron solo algunas semanas, pero de esa √©poca los empleados atesoraron como se√Īales peque√Īos hechos cotidianos: poder entrar al lugar para reparar algo, aun cuando la casa no estuviera vac√≠a, y saludar a la familia del presidente sin recibir silencio a cambio. Entre los que mantienen en funcionamiento la Quinta desde hace a√Īos, hay quienes aseguran que con la familia Kirchner no pasaba lo mismo.¬†