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Noticia

Por Augusto Costa, autor de Todo precio es político 

Durante los meses siguientes a su lanzamiento, Precios Cuidados fue creciendo de una manera vertiginosa. Se fue transformando en parte de la geograf√≠a de las grandes cadenas de supermercados y los consumidores se acostumbraron a encontrar los art√≠culos del acuerdo en las g√≥ndolas. Cinco a√Īos despu√©s de que fuera implementado, el programa (por lo menos en los papeles) sigue vigente. Sin embargo, me consta que al d√≠a de hoy todav√≠a existen muchas¬†dudas sobre algunos aspectos centrales de la pol√≠tica. No pretendo abarcar todas las cuestiones, pero s√≠ por lo menos responder 20. Algo mucho mejor a que se la apropiara un gran supermercadista.¬†

Algunas de las preguntas más habituales que nos fue haciendo distinta gente desde que implementamos el programa en enero de 2014. 

 

  • ¬ŅPor qu√© inicialmente solo se incluy√≥ a las empresas concentradas y a las grandes cadenas de supermercados?¬†

 

Si bien Precios Cuidados se extendi√≥ muy r√°pidamente a mercados y almacenes de todo el pa√≠s, as√≠ como a empresas de menor tama√Īo, inicialmente el acuerdo fue firmado con las seis cadenas de supermercados m√°s grandes y con las principales 65 empresas proveedoras de bienes de consumo masivo del pa√≠s. Seg√ļn nuestro diagn√≥stico, se trataba de los principales formadores de precios de la econom√≠a argentina.

El sentido de empezar por los actores concentrados era que cualquier acuerdo para regular la formaci√≥n y dispersi√≥n de precios, si pretend√≠a ser efectivo, necesariamente deb√≠a incluir a quienes¬†ten√≠an una posici√≥n dominante en los mercados. Era in√ļtil intentar atacar las maniobras de formaci√≥n de precios acordando con empresas o comercios que no ten√≠an ning√ļn tipo de incidencia en el mercado.

Pero tambi√©n hab√≠a una segunda raz√≥n bastante m√°s pragm√°tica. Debido al contexto donde nos toc√≥ asumir, ten√≠amos que lograr llegar cuanto antes a un acuerdo de precios, para dar se√Īales r√°pidas sobre cu√°les iban a ser los principales ejes de la gesti√≥n. En funci√≥n de este objetivo, ampliar la base del acuerdo desde el minuto cero hubiese significado demorar los plazos de implementaci√≥n de la pol√≠tica m√°s de lo que las circunstancias aconsejaban. Por eso nuestra estrategia fue lanzar el programa lo antes posible, arrancando con aquellas empresas y comercios que tienen una¬†funci√≥n preponderante en la formaci√≥n de precios de la econom√≠a.¬†

 

  • ¬ŅPor qu√© no se incluyeron m√°s supermercados chinos, pymes y almacenes de barrio?

 

Una vez instalado el programa en las grandes cadenas, el objetivo era extenderlo sin mayores demoras al resto de los comercios m√°s peque√Īos. De no haberlo hecho, se hubiera perjudicado a los¬†actores m√°s peque√Īos del segmento de comercializaci√≥n, que en un comienzo quedaron afuera de la pol√≠tica. Desde ya que esto era exactamente lo contrario a lo que busc√°bamos. Pero incluirlos¬†no fue una tarea f√°cil. El objetivo inicial era lograr el abastecimiento de los productos del programa en los supermercados y almacenes m√°s chicos en las mismas condiciones que en las grandes cadenas. Esto que parece obvio, no lo es tanto. Por ley, las empresas proveedoras no pueden tener listas de precios diferentes seg√ļn el cliente. No obstante, logran eludir la norma a trav√©s de ?descuentos? o ?promociones? especiales a sus compradores m√°s importantes, con los que tienen acuerdos mutuamente beneficiosos. Por ejemplo, una empresa alimenticia suele vender el mismo paquete de fideos m√°s caro (o con plazos de pago m√°s cortos) a un supermercado peque√Īo que a un hipermercado.¬†

En muchos otros casos, las empresas concentradas de productos de consumo masivo ni siquiera les venden en forma directa a los peque√Īos comercios, oblig√°ndolos a comprar en los mayoristas.¬†Por esos motivos, antes de incorporar a los supermercados m√°s chicos tuvimos que extender el programa a los mayoristas, a fin¬† de que pudieran vender a precio cuidado a los comercios de¬†proximidad. Una vez que garantizamos las condiciones de abastecimiento, la otra complicaci√≥n fue poder llegar a un acuerdo con los miles de negocios peque√Īos y medianos que existen a lo largo¬†y a lo ancho del pa√≠s. Eso s√≠ que fue complicado de verdad. En el caso de los supermercados com√ļnmente denominados ?chinos?, nos contactamos con las tres c√°maras m√°s conocidas¬†que los agrupaban y logramos firmar un acuerdo con ellos. Pero depend√≠amos de que cada supermercado se sumara de manera individual a Precios Cuidados, cosa que no en todos los casos fue posible. Sin embargo, gracias a este convenio conseguimos que varios comercios de este sector ingresaran al programa. Al principio desconfiaron mucho, pero luego hasta nos hicimos amigos y me¬†invitaron a festejar con ellos su a√Īo nuevo en una fiesta inolvidable.¬†

Con los almacenes de barrio m√°s chicos la cuesti√≥n era mucho m√°s compleja todav√≠a, porque no ten√≠an ninguna c√°mara que los organizara. Para llegar a ellos desarrollamos un programa con¬†mucha pasi√≥n militante que llamamos Red COM.PR.AR (Red Federal de Comercios de Proximidad). A trav√©s de esta pol√≠tica, en cada provincia o ciudad grande se hac√≠an acuerdos particulares con¬†peque√Īos productores, ferias francas, mercados concentradores y cooperativas regionales que abastec√≠an a los almacenes a precios acordados.

Así fuimos incorporando paulatinamente a canales de comercialización alternativos, equiparando el terreno de juego con las grandes cadenas, que ya contaban con Precios Cuidados desde un comienzo.

 

  • ¬ŅPor qu√© no se extendi√≥ Precios Cuidados a m√°s rubros? ¬ŅY qui√©n dijo que no se extendi√≥?¬†

 

Mientras Precios Cuidados se consolidaba en los bienes de consumo masivo, ampliamos¬†¬†el programa a rubros muy significativos del consumo popular a los que no cre√≠ que √≠bamos a poder llegar tan r√°pidamente: materiales de la construcci√≥n y motocicletas. Algo m√°s adelante¬†tambi√©n logramos acordar un plan cuidado con las compa√Ī√≠as de telefon√≠a celular. Y en el marco del Plan PRO.CRE.AUTO, acordamos precios cuidados para una serie de modelos de autom√≥viles¬†nacionales que se pod√≠an adquirir con financiamiento conveniente.¬†¬†Tambi√©n logramos hacer un acuerdo espec√≠fico con los productores de alimentos para cel√≠acos. Y en los rubros de consumo masivo fuimos incorporando canastas de tipo estacional, como la de art√≠culos escolares o productos navide√Īos. Finalmente, conseguimos que los bares de los aeropuertos y terminales de √≥mnibus se incorporaran a Precios Cuidados y ofrecieran desayunos y meriendas en condiciones similares a cualquier bar de la ciudad.

 

  • ¬ŅPor qu√© no se hizo una g√≥ndola de Precios Cuidados en los supermercados?

 

Ni bien anunciamos el programa, muchos consumidores, los medios de comunicación e incluso desde los propios supermercados y empresas proveedoras nos sugerían armar una góndola que contuviera todos los productos del programa juntos. Dediqué un montón de horas de mi vida a explicar que hacer esto implicaba desconocer el espíritu de la política. Pero definitivamente creo que no debe ser muy sencillo de comprender (o, más probablemente, lo expliqué sistemáticamente mal). Tal como decía el eslogan del programa, su objetivo principal era dar herramientas para ?comparar y elegir?. Es decir, si lo que se quería era dar una referencia de precios al consumidor para que supiera cuánto era razonable pagar por un determinado producto, entonces lo más lógico era que los bienes que debían servir como referencia estuvieran justo al lado de los de su mismo tipo. Caso contrario, para poder comparar el puré de tomate de Precios Cuidados con el que estaba fuera del programa, el consumidor debía atravesar medio supermercado, cosa que muy pocos harían.

 

  • ¬ŅPor qu√© no se pusieron los precios de los productos de Precios Cuidados¬†en los envases?

Otra de las sugerencias que habitualmente recibíamos era la de poner el logo de Precios Cuidados y el precio del producto en los envases. Debo reconocer que, en principio, parecía algo tentador. Luego de analizarlo en detalle, encontramos complicaciones de diversos tipos. El principal obstáculo era de índole económica. Como no estábamos frente a un congelamiento de precios, los valores de los productos se actualizaban cada tres meses. Siendo así, resultaba completamente antieconómico para las empresas renovar su packaging en un tiempo tan corto. Además, si cuando se modificaba la lista de precios había un remanente de productos con el precio anterior en el envase, hubiera generado mucha confusión en los consumidores y situaciones difíciles de manejar en los comercios. Lo mismo hubiese ocurrido en el caso de los comercios que no se encontraban adheridos al programa, pero vendían los mismos productos incluidos en Precios Cuidados a un precio diferente.

 

  • ¬ŅPor qu√© no se hizo una canasta de ofertas o de productos a precios¬†populares dentro del programa Precios Cuidados?

Cuando llegué a la Secretaría de Comercio, estaban en vigencia varios programas que distribuían mercaderías a precios más bajos que el promedio de mercado. Seguramente se acuerden de ?Carne para todos?, ?Pollo para todos?, ?Pescado para todos? y sus variantes. Este tipo de planes cumplen una función muy importante para llevar a los sectores más vulnerables productos esenciales de la dieta familiar. De hecho, durante mi gestión desarrollamos políticas similares a través del reparto directo de productos con camiones del Programa COM.PR.AR.

No obstante, estos planes necesariamente implican la comercializaci√≥n de bienes en condiciones extraordinarias o por fuera de mercado. Esto pod√≠a realizarse mediante el subsidio del transporte,¬†la eliminaci√≥n de intermediarios (venta del productor al consumidor en puestos callejeros) o la comercializaci√≥n directa en el Mercado Central, entre otras alternativas. Pero la cantidad de productos que pueden distribuirse es reducida, m√°s all√° de que sirven (y mucho) para atender a grupos espec√≠ficos de poblaci√≥n. En otras palabras, estos planes cumplen un papel muy importante para mejorar las condiciones de vida de muchas personas de menores recursos, que pueden acceder a productos a un precio inferior. Pero bajo ning√ļn punto de vista pueden establecer un precio de referencia en el mercado, tal como era el objetivo de Precios Cuidados.

 

  • ¬ŅPor qu√© no se logr√≥ el 100% de cumplimiento en el abastecimiento¬†de los productos?

La respuesta a esta pregunta es m√°s simple de lo que parece: en ning√ļn supermercado del mundo, independientemente del producto del que se trate, los art√≠culos est√°n disponibles todo el tiempo en¬†las g√≥ndolas. Habitualmente ocurre que se acaba el stock, se retrasa una entrega, que se presenta alg√ļn problema en la producci√≥n o que se enferma el repositor y hay demoras para poner nuevamente el producto en g√≥ndola. En general, se estima que el abastecimiento promedio de cualquier producto est√° entre el 70% y el 80%. Uno no se percata de esta situaci√≥n porque si vamos al supermercado y no tenemos pensado comprarnos un cepillo de dientes, no nos fijamos si la marca que nos gusta est√° disponible.

Con Precios Cuidados, en cambio, todo el mundo estaba pendiente de si los productos estaban abastecidos o no, porque la mayoría de los consumidores los buscaban para comprarlos o los usaban para comparar y decidir cuál llevar. Si bien al principio los porcentajes de abastecimiento eran relativamente bajos, una vez que había madurado la política el promedio de cumplimiento a nivel nacional era cercano al 70%. Es decir, de cada diez veces que uno buscaba un producto de Precios Cuidados en la góndola, en siete oportunidades estaba. Este nivel está absolutamente en línea con lo que se podría esperar con cualquier producto que comercializa cualquier supermercado. Lograr estos niveles de abastecimiento fue posible gracias a una serie de circunstancias. En primer lugar, porque a los supermercados les convenía abastecer esos productos. No solo porque tenían un margen de ganancia razonable, sino porque además era una forma de atraer clientes y mantenerlos conformes con su servicio. Para que se dieran cuenta de esto hubo que trabajar mucho y tuvieron que intervenir otros factores, como la actitud proactiva de los consumidores que se quejaban airadamente si no lograban encontrar los productos del programa.

Pero tambi√©n fueron muy importantes las inspecciones diarias que realizaban los aproximadamente 200 inspectores que ten√≠a la Secretar√≠a de Comercio en todo el pa√≠s. El sistema que hab√≠amos dise√Īado era muy efectivo. A primera hora de la ma√Īana, los inspectores recib√≠an el listado de sucursales de supermercados a las que deb√≠an asistir. Los destinos surg√≠an tanto de un modelo estad√≠stico especialmente desarrollado para hacer los relevamientos como tambi√©n de los reclamos que √≠bamos recibiendo en el call center. A la tardecita llegaban de todos lados las planillas con los reportes sobre cumplimiento de precio, abastecimiento y se√Īalizaci√≥n. Todo se procesaba a la velocidad de la luz y a la noche llegaba a mi oficina el reporte diario sobre el cumplimiento del programa. Con esa informaci√≥n, se iniciaban los expedientes para aplicar las multas correspondientes. Pero tambi√©n, cuando observaba dificultades particulares, tom√°bamos medidas puntuales para mejorar el funcionamiento de la pol√≠tica. Una de ellas era las visitas sorpresa¬†a los supermercados. Sin ning√ļn preaviso, concurr√≠a personalmente con un par de colaboradores a la sucursal problem√°tica de alguna de las cadenas que formaban parte del acuerdo. Desde ah√≠ llamaba¬†al gerente para que se acercara y me acompa√Īara a hacer el control del cumplimiento del programa. Obviamente no le avisaba ad√≥nde iba a ir, porque en cuesti√≥n de minutos iban a poner todo en¬†orden. Y esa no era la idea. Esta metodolog√≠a consigui√≥ un efecto realmente muy bueno.

 

  • ¬ŅPor qu√© se incluyeron productos que no necesariamente son saludables¬†en los listados de Precios Cuidados?

Una de las cr√≠ticas al programa que me parec√≠an m√°s sinceras y genuinas era la que se√Īalaba que el listado inclu√≠a muchos productos no saludables (y pocos alimentos saludables). Mi respuesta a esto era que Precios Cuidados no pretend√≠a cambiar los h√°bitos de consumo de nadie ni ser una pol√≠tica de salud. Por el contrario, los listados se basaban en los bienes que efectivamente consum√≠a masivamente la poblaci√≥n.

Les doy un ejemplo clarito. La empresa que produce la gaseosa cola m√°s conocida, en todas las revisiones, insist√≠a en sacar de la lista la versi√≥n regular de litro y medio. A cambio ofrec√≠a incluir la misma gaseosa, pero en su versi√≥n light o sin calor√≠as. El argumento era que se trataba de un producto mucho m√°s saludable para el consumidor. Por m√°s que conceptualmente pudiera tener¬†sentido (aunque no tengo del todo claro que lo tenga), nos negamos siempre. ¬ŅSaben por qu√©? Porque en esa √©poca casi el 70% de las ventas de esa empresa eran de la gaseosa en su formato regular. El consumo de las gaseosas sin calor√≠as, en cambio, era casi marginal.

 

  • ¬ŅC√≥mo se puede influir en el precio de un rubro con un producto¬†que representa una parte menor de las ventas?¬†

Es imposible. Pero esta cr√≠tica no solo alcanzaba a la inclusi√≥n de algunos productos espec√≠ficos. En algunos casos abarcaba a la totalidad de una categor√≠a. Por ejemplo, las galletitas dulces, el fernet o la cerveza. En este punto vuelvo a lo que ser√≠a bueno que ocurriera en t√©rminos de salud y lo que efectivamente sucede. Me encantar√≠a que Amanda no comiera galletitas y me pidiera br√≥coli o manzana haciendo el mismo berrinche que cuando le digo que ya comi√≥ demasiadas obleas. Tal vez estar√≠a genial que al encontrarme con mis amigos tomara un jugo de frutas y no una cerveza artesanal. No dudo de que ser√≠a deseable que se modificaran los patrones de consumo de la sociedad. Pero en su momento entendimos que lo √ļnico que √≠bamos a lograr no incluyendo algunos rubros era perjudicar el bolsillo de los consumidores. Igualmente, no desconocimos la cr√≠tica y en la medida de lo posible fuimos incorporando al listado productos habitualmente considerados como saludables, como el caso de los l√°cteos descremados, postres sin az√ļcar, frutas y verduras o cereales, entre muchos otros.

 

  • ¬ŅQu√© pasaba con el resto de los precios?

 

Esta pregunta es clave para evaluar la efectividad de Precios Cuidados. Una de mis muchas obsesiones diarias era seguir la evolución de los precios de los distintos productos que se comercializaban en el mercado, más allá de aquellos que estuvieran dentro del programa. A tal fin, la Secretaría de Comercio hacía relevamientos periódicos en todo el país de un listado de artículos no incluidos en el acuerdo. El objetivo era estudiar comparativamente los precios.

Nos interesaban particularmente tres cosas. Por un lado, conocer los precios de los mismos art√≠culos de Precios Cuidados en comercios no adheridos. Por el otro, relevar los de aquellos productos que compet√≠an directamente con alg√ļn art√≠culo del listado, pero no estaban en el programa. Y, finalmente, saber cu√°nto sal√≠an las primeras o segundas marcas no incluidas dentro de nuestra canasta. Obtener esta informaci√≥n requer√≠a un trabajo arduo, que hab√≠a que realizar con mucho rigor estad√≠stico. Pero sin duda era una tarea fundamental, tanto para facilitarnos las negociaciones de precios con las empresas como para tener indicadores de si algo andaba mal en la marcha del programa. Con los datos relevados, mis colaboradores preparaban un informe semanal de precios comparativos. Sin importar lo que pasara, me lo entregaban rigurosamente el viernes a la nochecita para que lo estudiara durante el fin de semana. Gracias a esta informaci√≥n, al lunes siguiente ya sab√≠amos con qu√© empresas y sobre qu√© precios y productos trabajar.¬†

Los resultados fueron variados y dependían mucho de cada uno de los rubros. Donde teníamos referencias de precios claras en las categorías, porque los productos que formaban parte del acuerdo eran representativos del consumo, generalmente la diferencia entre los artículos de Precios Cuidados y el resto fue achicándose. Lácteos, conservas, gaseosas, algunos productos de almacén y ciertas categorías de limpieza mostraban esta tendencia. Esto reflejaba el impacto de la política y el cumplimiento de los objetivos que nos habíamos propuesto.

En otros rubros el efecto no fue tan significativo como nos hubiese gustado. El problema aparec√≠a cuando las categor√≠as carec√≠an de referencias claras, o cuando en Precios Cuidados no estaban¬†los productos l√≠deres. En higiene personal y algunas categor√≠as de alimentos y bebidas nos encontramos con estas limitaciones. De todas formas, para fortalecer las referencias en las g√≥ndolas,¬†durante los dos a√Īos que gestionamos el programa aumentamos sistem√°ticamente la cantidad y variedad de productos incluidos en el acuerdo (en particular en los rubros con productos m√°s heterog√©neos o con fidelidad de marcas como las galletitas, perfumer√≠a, etc.). Esto permiti√≥ reforzar el efecto disciplinador que ejercen los productos del programa sobre el resto de las alternativas similares en el mercado.