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Noticia

Los textos de Carlos Indio Solari y Andrés Calamaro que anteceden a la nueva edición de El ángel negro, la feroz vida de Carlos Robledo Puch, de Rodolfo Palacios, el libro que inspiró a la película El Ángel, que se estrena esta semana.

LA PERSEVERANCIA DE LAS BESTIAS

No encuentro manera de que mis emociones abarquen con sensibilidad adecuada hechos fenomenales como los acontecimientos en que Robledo Puch estuvo involucrado. Cruzó una frontera extrema que creo reconocer, pero nunca me vi extraviado más allá de sus límites.

En cuanto a su relación con mi imaginería, debo considerar el hecho de que mis personajes, en general, están iluminados por la luz tóxica de sus ilusiones enloquecidas. Si pudiéramos aprender el mundo, a cada rato, con la perseverante inocencia de las bestias, sus acciones no figurarían en el menú del gran restaurante de la naturaleza.


El nuestro es un planeta extraño que alberga las más inconvenientes criaturas y los legados mentales más difíciles de predecir. Por otro lado, yo tampoco necesito del paraíso (pero se me nota menos).

Indio Solari 

Rodolfo Palacios, periodista. Visitó a Robledo Puch en el penal de Sierra Chica en reiteradas oportunidades.  

EL ASESINO DISTINTO

Robledo Puch, el Ángel Negro, es un asesino distinto, refinado, invertido, rubio y con novia bonita. Un hijo deseado que llegó como el ángel caído de una estrella maldita. Un joven que mataba a víctimas dormidas (soñando), que confesó como quien les cuenta travesuras a sus padres. Un asesino serial que dos generaciones recuerdan angelical, vestido con la camiseta rayada como los gondolieri de Venecia. Como Tadzio, pero sin Venecia y con más muertes que pagar. Representa asimismo la arquitectura cultural de una generación, la explosión de Argentina encarnada en este tour de force del crimen.

Andrés Calamaro