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Noticia

¬ŅQu√© te impuls√≥ a firmar la carta de escritorxs contra el "ecocidio"?

Redact√© la carta junto a otras colegas como Gabriela Cabez√≥n C√°mara, con quien ya en la feria de C√≥rdoba, donde coincidimos en una mesa para hablar de feminismo, terminamos arengando al p√ļblico con una visi√≥n ecol√≥gica compartida. Impulsadas por Irene Chiquiar Bauer, Mercedes Araujo, Ana Ojeda y otras empezamos a dialogar acerca del tema del colapso clim√°tico ambiental dentro del feminismo. Hay una intensificaci√≥n dolorosa de los crimenes ecol√≥gicos a la par de los cr√≠menes sexuales. Esta conexi√≥n sensible entre cuerpo y terrirorio nos llev√≥ a titular la carta, desde nuestro hacer de escritoras: No hay cultura sin mundo. #ecocidio. Luego invitamos a todxs a firmar, y en 48hs se juntaron m√°s de 2000 firmas. Nos acompa√Ī√≥ Claudia Pi√Īeiro, Mar√≠a Moreno, Gabriela Massuh, Mempo Giardinelli, Selva Almada, Julian Lopez, Eugenia Almeida, Dolores Reyes, Horacio Convertini, actrices, cineastas, periodistas como Hinde Pomeraniec, Ver√≥nica Abdala, Liliana Viola.

¬ŅCu√°ndo surgi√≥ tu inquietud por el tema ambiental y de qu√© manera se incorpor√≥ a tu obra?

Cuando tuvimos a nuestros hijos, nos fuimos con mi compa√Īero, que en ese momento fundaba el primer movimiento de cultura org√°nica en la Argentina, a vivir al campo; ten√≠amos el proyecto de ser autosuficientes y cultivamos trigo que luego moliamos para hacer el pan y as√≠ complet√°bamos todo el circuito de los alimentos, de manera marginal al consumo establecido. Cre√≠mos estar iniciando un √©xodo generacional que fracas√≥. All√≠, en esos a√Īos en que los ni√Īos iban a una escuela rural, el ritmo de nuestra respiraci√≥n era la de el ambiente natural. Hace una decena de a√Īos que vivo en Tigre, no en la isla, pero s√≠ en los humedales, esponjas de excedentes h√≠dricos que veo enterrar debajo del cemento o incendiar en plena sequ√≠a. ¬ŅFracasamos otra vez? La literatura, y en especial las narrativas de elucubraci√≥n (no me gusta "especulaci√≥n" por su parentesco financiero), la distop√≠a y su contracara la utop√≠a, estimula conexiones sensibles, narraciones que surgen de recombinar imaginarios para as√≠ sublimar la irritaci√≥n del planeta y del cuerpo social. En este Umbral, como lo llama Bifo Berardi, hay que mirar la bestia a los ojos y ponernos al nivel de la tragedia que vivimos. Trabajo la lengua intentando poes√≠a para entramar esas ideas.

En tu novela se explora la venta del agua cruda y los cementerios de r√≠o que forman parte de los negocios del Rey del Agua, ¬Ņpod√©s contar qu√© situci√≥n particular inspir√≥ esta historia?

Desde que vivo en Tigre comenc√© a nadar en los r√≠os, m√°s all√° de la segunda secci√≥n de la isla. El cuerpo de agua barrosa me resulta el medio m√°s afin a mi propio cuerpo que se desliza con los ojos refilando la superficie. El placer se uni√≥ al dolor por el descuido y en El rey del agua lo llam√© Territorio L√≠quido. Imagin√© que el inmenso caudal de agua dulce pod√≠a ser exportado a territorios secos de pa√≠ses ricos. Y trasform√© los buques graneleros que veo navegando en el Paran√° en buques aguateros. Los r√≠os tambi√©n se usan como esconde basura, y en nuestra historia pol√≠tica se han arrojado, desde helicopteros, muertos al r√≠o. ¬ŅQu√© negocio dejar√≠an sin hacer los gobernantes, el voluntariado del capitalismo? Cementerios de r√≠o, cuerpos almacenados debajo del agua en cajones presurizados.

En El ojo y la flor el reencuentro de las hermanas Juana y Andrea se produce en un Delta de Tigre con sus canales secos y llenos de barcos varados, ¬Ņpor qu√© el tema ambiental en general, tiene tan poca prensa?

La pandemia es una explosiva demostraci√≥n de los que venimos haciendo con nuestro movimiento acelerado. Deform√≥ la realidad conocida. Los disturbios clim√°ticos se suceden en este marco desconcertante y la quema de humedales, cerr√≥ aun m√°s las gargantas. La propuesta de las mega granjas de chanchos portadoras de posibles nuevas pandemias desnud√≥ la crueldad nuestra. Pero, como lo se√Īala Alicia Bugallo, fil√≥sofa ambiental, separados del ambito natural, la ecolog√≠a se vuelve un concepto, n√ļmeros "duros" que apenas nos intepelan con pol√≠ticas p√ļblicas m√≠nimas o nulas. Nadie quiere dejar de hacer lo que hace y cuestionar el consumo moralmente no sirve. M√°s bien inc√≥moda. Sentir empat√≠a con el medio ambiente ¬Ņest√° dentro de nuestros deseos? Experimentar nuestro yo ampliado a la biosfera puede llevarnos a acciones bellas. Como lo escrib√≠ en El ojo y la Flor: La Belleza olvidada, no la lucha sangrienta, es la verdadera historia que tal vez las mujeres recuerdan. "La naturaleza violada es el permiso de todas las violaciones reiteradas", es una frase que fue a la carta directo de mi novela El ojo y la Flor. Sin embargo, el encuentro de las hermanas, al final de el libro, lo escrib√≠ como una utop√≠a exaltada. Escribir utop√≠as es una necesidad muy humana.