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Noticia

Sebastián De Caro presentó su último libro Cielo Drive, el culto de Charles Manson, Sharon Tate y la leyenda diabólica que inspiró a Tarantino, junto a Darío Lavia, Marcelo Pocavida y Juan Manuel Domínguez. 

A cincuenta años de los crímenes del Clan Manson, Cielo Drive es un original recorrido por su historia y su huella en la cultura pop; en particular, el cine (y la nueva película de Tarantino), la música y la literatura, con entrevistas a escritores y periodistas y una mirada absolutamente inédita sobre un personaje diabólico que obsesionó a varias generaciones.

Algunos extractos de la charla: 

Darío Lavia 

"El diablo fue en determinadas películas un personaje villanesco, desde principios del siglo XX pero en Hollywood no fueron tan abiertos a ponerlo en pantalla, hasta La séptima víctima, de 1943. (Y ahí empieza una larga carrera como personaje)".

Marcelo Pocavida 

"Mal que les pese a muchos Charles Manson es un icono de la cultura pop; hay un antes y un después de Manson en la historia de la contracultura".  

"Vivimos en tiempos políticamente correctos en los que la figura de Manson se ha desgastado muchísimo. En un momento los jóvenes lo tomaron como un adalid de lo que fue la contracultura de los 60, estaba por ejemplo la extrema izquierda, muy combativa de los sixties, que lo tomaron como el ídolo que había hecho justicia contra la burguesía". 

"Es cierto que Manson cosió a puñaladas a una embarazada pero lo interesante es todo el trasfondo, su relación con el mundo hollywoodense, que encastra a la perfección, si amamos el cine, la contracultura, todo lo escabroso del cine, del Hollywood Babilonia que escribió Kenneth Anger, está muy ligado a esto". 

"Primero nos criamos con los monstruos de la mitología, con los monstruos del cine, pero después fueron suplantados por los monstruos humanos, por los reales, por los psicópatas, los mesiánicos, en este caso. Manson es un hecho público que se dio en un momento único de la historia, no podría haber existido en otro contexto que fuera la década de los '60, que ya venía derrapando y a la que Manson le dio un pequeño empujoncito". 

Juan Manuel Domínguez

"Tarantino fue para mi generación un rizoma y una nave nodriza, un núcleo de ADN para la cinefilia de muchos como yo, que lo descubrimos cuando no conocíamos a Sam Fuller. Con él se nos presentó una forma de cine completamente nueva y canchera en un momento de tu vida en que tenés una ansiedad pac-man por cosas cancheras y necesitás que el cine te enseñe a pensar el mundo, a caminarlo incluso aunque después uses otra cosa de muleta o de patineta para recorrerlo".

"Tarantino apareció abriendo la puerta a una idea divertida de hiperviolencia y anárquica, casi performática de slang callejero. Generaba una especie big bang, una puerta a otra dimensión; por Tarantino llego a Motown, ahora aparece Manson, también Peckinpah. Siempre se lo acusó de ladrón pero para mí eso es espectacular: (nos da) la historia del cine en un Mc Tarantino para que yo me lo pida en el combo que quiera".